El Cronista Comercial

Profesiones de futuro que llegan con el coronavirus

Será crucial que las empresas cuenten con profesionales que las asesoren durante esta reinvención para que se implemente de manera óptima. ¿Cuáles son?

Profesiones de futuro que llegan con el coronavirus

TINO FERNÁNDEZ
Madrid


Muchas de las cosas que están pasando con el coronavirus ya las hemos vivido otras veces, aunque tal vez no las recordemos tal como ocurrieron. En los últimos días nos desayunamos con noticias sobre la resurrección del teletrabajo y la posibilidad de que algunas empresas manden a casa a sus empleados para protegerlos y evitar contagios; sobre el cierre temporal de colegios (las estadísticas hablan ya de 290 millones de estudiantes sin clase en el mundo); la estrategia de universidades y escuelas de negocios para potenciar sus cursos online frente a los presenciales; o acerca de la amenaza de suspender hasta unos Juegos Olímpicos y de celebrar partidos de fútbol o baloncesto oficiales a puerta cerrada sin la emoción del público...

Seguro que casi nadie sabe quién es Isaac Weisfuse. Y quienes lo conocieron, ya no lo recuerdan. Weisfuse fue director de continuidad de negocio de la ciudad de Nueva York cuando la pandemia de gripe aviar azotó el mundo, allá por 2009 y 2010. Y se hizo famoso -tristemente- al proponer la supresión de los partidos de béisbol, los espectáculos de Broadway y los desfiles en la Gran Manzana. Y entonces se empezó a hablar de su cargo y, por extensión, de todos aquellos nuevos perfiles profesionales que tienen que ver con la emergencia de epidemias, pandemias, crisis climáticas, desastres naturales y demás fenómenos cada vez más comunes en nuestras vidas. Joana Sánchez, presidenta y fundadora de Inesdi Digital Business School e Íncipy, recuerda que los protocolos que las empresas establecen estos días para desarrollar planes de contingencia demuestran que los departamentos de recursos humanos trabajan cada vez más en las soluciones para reaccionar ante estos problemas, y las compañías necesitan expertos y profesionales preparados en tecnología y en organización de personas para resolver estas cuestiones. Sánchez recuerda que ya hay consultoras especializadas en planes de contingencia del coronavirus que definen cómo ha de ser la higiene, los viajes o el teletrabajo, y todo esto va a acelerar el debate sobre este último aspecto del trabajo en remoto.

La presidenta de Inesdi añade que "todas las profesiones digitales y tecnológicas se pueden desarrollar desde cualquier punto del mundo", y detecta nuevas oportunidades en aquello que tiene que ver con los datos (desarrollo de todo tipo de proyecciones); con la inteligencia artificial (robots cuidadores) o las conexiones (asistencia a personas aisladas, ayudas para realizar tratamientos a distancia o contacto, y redes médicas que faciliten el trabajo de equipos diversos en diferentes países).

Los datos se han convertido en el principal activo de las organizaciones, según un estudio de LinkedIn. Sobre el mercado, sobre clientes, acerca de sus operaciones y transacciones... La óptima gestión de éstos requiere de un perfil profesional -el de científico de datos-, con curiosidad para explorar los problemas y sus soluciones, y con las habilidades técnicas para resolver cuestiones complejas.

Elena Ibáñez, fundadora de Singularity Experts, explica que "la transformación digital y el imparable crecimiento tecnológico afecta a todas las áreas de nuestra vida, y el mundo laboral no se queda atrás en esta tendencia. La rapidez con la que avanza la tecnología hace cada vez más necesarias habilidades como la flexibilidad y adaptabilidad ante los cambios que se producen en el mercado, y autonomía para asegurar su motivación. Esto lleva a las organizaciones a dejar atrás sus formaciones piramidales y a sustituirlas por otras más circulares, con una importancia creciente del trabajo por proyectos, en remoto, y por actividades realizadas por equipos multidisciplinares. Además, la transformación digital nos ha traído nuevas formas de innovación en las que las empresas tienden a asumir mayores riesgos, a aceptar los errores como fuentes de aprendizaje y a tomar estas decisiones basándose en datos. Sin embargo, estos cambios en el panorama laboral no siempre reciben respuestas coherentes por parte de la legislación y, en otras ocasiones, la transformación no tiene en cuenta las percepciones de los trabajadores".

Por todo esto, será crucial que las empresas cuenten con profesionales que las asesoren durante esta reinvención para que se implemente de manera óptima.

Un reciente estudio global de Mercer que analiza cómo están reaccionando 300 empresas multinacionales de 37 países ante la crisis del coronavirus respecto a su negocio y a la gestión de sus empleados, locales y expatriados, concluye que la mitad de las compañías no tienen implementado un plan de continuidad, y que sólo el 20% de las organizaciones ha procedido a la repatriación de sus empleados desplazados en China. Además, el 72% de las empresas ha restringido de algún modo los viajes a zonas afectadas y directamente el 38% les prohíbe viajar a China.

  • Director de continuidad del negocio

Básicamente, se trata de un gran planificador, atento a las contingencias que puedan detener la producción, la distribución o que afecten a la vida de los empleados de una organización durante cualquier crisis o desastre natural. Estos profesionales aseguran el funcionamiento de la compañía y deben gestionar los cambios y transformaciones laborales dentro de las organizaciones, reduciendo al máximo el contacto personal o enviando a casa a quienes no estén en condiciones de trabajar. Todo esto es muy actual y probablemente le sonará ya a mucha gente.

  • Gestor de estrategia de sostenibilidad

Garantiza el compromiso de la empresa con una agenda que lo llevará a un futuro seguro. Se implica en tareas como evitar el agotamiento de los recursos, atender las necesidades de las generaciones futuras y planificar la viabilidad económica. Ha de ser multifacético, e implementar estrategias que reducen el daño ecológico y promueven la sostenibilidad a largo plazo. También es responsable de administrar un presupuesto y de establecer contactos con los departamentos de márketing para promover una estrategia de sostenibilidad.

  • 'Collaboration manager' de proyectos transversales

Puesto que cada vez más organizaciones adoptan los nuevos modelos de trabajo flexible, que incluyen la actividad por proyectos, las fórmulas de empleo independiente y hasta el teletrabajo, el collaboration manager puede ser de ayuda para paliar las desventajas que el teletrabajo presenta en términos de promoción profesional, sobre todo en aquellos entornos en los que aún predomina el presentismo. La base de la actividad de este profesional está en buscar lo mejor de las personas para que así mejore el proyecto. Se demanda sobre todo en organizaciones que han conseguido un alto grado de descentralización y que pretenden usar cada vez menos empleados con un alto valor.

  • Experto en transiciones de nuevos modelos de trabajo

Este profesional será consciente de las ventajas que proporcionan las nuevas tendencias en el mundo laboral y creará planes de implementación dentro de las empresas. Su principal labor será transmitir, tanto a responsables como a empleados, estos beneficios y hacer que entiendan y acepten los cambios en su ambiente de trabajo. Buscará lograr una transición sencilla, dividida en distintas etapas para que los profesionales puedan adaptarse adecuadamente. Deberá entender las individualidades de cada empresa para poder adaptar sus estrategias al entorno laboral en el que se encuentre.

Elena Ibáñez cita datos de la OCDE que sugieren que cerca del 30% de los empleos sufrirá algún tipo de transformación, haciendo patente la importancia de que los trabajadores cuenten con las herramientas necesarias para seguir siendo competitivos en este nuevo marco. Y según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 27% de empresas españolas implantará el teletrabajo, pero sólo un 3% de los trabajadores lo practica.

  • 'Profesional triber' para nuevos modelos de trabajo

Surge de las nuevas fórmulas de trabajo que genera un mercado laboral en constante transformación. Son gerentes profesionales freelance especializados en reunir equipos para proyectos muy específicos, con capacidad para dirigir un proyecto distinto cada vez. Serán más necesarios a medida que las empresas decidan contratar trabajadores bajo demanda, siguiendo las fórmulas del trabajo independiente o por proyectos.

  • 'Agile coach', los nuevos agentes de cambio

La innovación permanente, la gestión del cambio y la transformación digital son ejes fundamentales de toda actividad organizativa que requieren profesionales especializados y versátiles. Un estudio de LinkedIn concluye que el número de este tipo de perfiles ha aumentado un 57%. Se trata de expertos que han de dominar kanban, metodologías agile, Scrum, Jira, transformación digital, coaching, visual thinking, Lean Startups y DevOps.

Los sectores que contratan estos perfiles principalmente son los de tecnología y servicios de la información, consultoría de gestión, sector bancario, internet, programación informática, telecomunicaciones y distribución.

El scrum master podría incorporarse a la lista de este tipo de profesionales: se trata del facilitador de un equipo que desarrolla 'proyectos ágiles', una metodología que facilita la autoorganización de un equipo y la posibilidad de hacer cambios rápidos, de acuerdo con principios ágiles. El scrum master gestiona el intercambio de información.

  • Ingeniero de prevención enfermedades

Según un estudio de ResearchAndMarkets, el mercado del Brain Computer Interface alcanzará un tamaño cercano a los 1.800 millones de dólares en 2023, lo que supondrá un crecimiento anual del 17% durante los próximos 5 años. En este ámbito se mueve el ingeniero de hardware de Brain Computer Interface para diagnóstico y prevención de enfermedades.

  • Bioestadista para investigación genómica

La genómica es un campo interdisciplinario de la ciencia que se dedica a estudiar el genoma humano, es decir, un conjunto completo de ADN, incluyendo todos los genes de una persona o de un organismo. Elena Ibáñez explica que "el genoma contiene toda la información necesaria para el desarrollo y crecimiento de las células que componen a un individuo. El estudio del genoma ayuda a los investigadores a entender la interacción de los genes entre sí y con el entorno, ya que también incluye estudios de fenómenos intragenómicos (dentro del mismo genoma), como la epistasis (efectos que tiene un gen en otro) y otros procesos sobre cómo interactúa con lo que rodea a cada persona. En los últimos años, gracias a los tests genómicos comerciales, se ha popularizado el uso de esta tecnología, y el interés por esta tecnología ha crecido entre la sociedad".

El Bioestadístico para Investigación Genómica es el profesional experto en estadística y ciencia de datos que se dedica a tratar diferentes fuentes de información para realizar un análisis que le permita sacar conclusiones útiles en el ámbito de la investigación genómica. Es capaz de crear herramientas de análisis adecuadas a las necesidades de las investigaciones en el campo de la genómica, y debe tener conocimientos formales sobre dicho campo de la ciencia, sabiendo que tipo de información es la que se está analizando y cuál es su importancia en cada caso.

La preocupación por nuestro estado de salud presente y futuro es cada día más acusado, y en los próximos años las herramientas que tendremos para conocerlo y controlarlo, como la genómica, serán cada vez más populares. Según datos obtenidos por pronósticos de Grand View Research, el mercado de la genómica superará los 27.000 millones de dólares en el año 2025. Científicos de Brasil y Reino Unido han conseguido secuenciar en apenas 48 horas el genoma del coronavirus detectado en un paciente brasileño.

Actualmente, algunos de los retos que se presentan en el campo de la investigación genómica, según la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, son encontrar variaciones en la secuencia de ADN entre las personas y determinar su importancia, descubrir las estructuras tridimensionales de las proteínas e identificar sus funciones, y desarrollar nuevas tecnologías para estudiar genes y ADN a gran escala de manera eficiente. De acuerdo con Global Alliance for Genomics and Health, en 2025 se habrán secuenciado más de 100 millones de genomas, lo que equivaldría a 20.000 gigabytes de información. Para gestionar esta enorme cantidad de datos y extraer conclusiones a partir de ellos, las entidades necesitarán contar con expertos en data science.

  • Técnico de asistencia médica asistido por IA

La inteligencia artificial permitirá desarrollar muchos de los trabajos que hoy realizan exclusivamente los médicos. Los técnicos de asistencia asistidos por IA podrían consultar con profesionales médicos remotos cuando sea necesario. Esta es una posición de alta tecnología que podrían ejercer aquellos que tengan un título de enfermería.

Examinarán a pacientes usando herramientas digitales y software de diagnóstico de IA. Se comunicarán con los médicos disponibles de forma remota para diagnosticar, prescribir y tratar a pacientes.

Construyen relaciones de confianza con los pacientes para ofrecerles el mejor servicio y se desplazan a la residencia de los enfermos, en ocasiones colaborando con los servicios locales de policía y trabajadores sociales para familias en riesgo. Identifican a los pacientes de alto riesgo e inmediatamente derivan la consulta al hospital más cercano o al centro de salud correspondiente.

Las posibilidades que brinda la inteligencia artificial se pueden aplicar también a la lucha eficaz contra las epidemias. Quizá sea demasiado apresurado esperar una solución para el coronavirus que proceda de la IA, pero la próxima epidemia que llegue se podría combatir mucho más eficazmente analizando cantidades ingentes de datos para encontrar conexiones que faciliten la determinación de qué tipos de tratamientos podrían funcionar o qué experimentos se pueden realizar a continuación. Los investigadores que luchan hoy contra el Covid-19 han logrado producir la secuenciación genética del nuevo virus pocas semanas después de los primeros casos reportados. Ahora hay datos mucho más inmediatos disponibles cuando ocurren brotes. Los algoritmos de inteligencia artificial, además, pueden producir medicamentos para las enfermedades que ya conocemos. Investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts ya han anunciado que tienen un método para identificar un nuevo compuesto antibiótico poderoso que podría matar una variedad de bacterias problemáticas, incluso algunas que actualmente son resistentes a otros tratamientos.

También hay que añadir que la utilidad creciente de la telemedicina implica la necesidad de expertos en cirugía a distancia capaces de gestionar equipos que operen en remoto valiéndose de robots. Las operaciones médicas sensibles se realizarán mejor con robots, y los médicos robotistas necesitan un conocimiento profundo del cuerpo humano, así como una comprensión clara de cómo operar maquinaria de alta tecnología.

  • Creador de viajes de realidad aumentada

Si tenemos en cuenta cómo se desarrollan estos días los acontecimientos que tienen que ver con la epidemia de coronavirus, y el temor de muchos potenciales turistas a viajar a otros países, y si se añaden las restricciones y controles que adoptan ciertos gobiernos, no es de extrañar que el perfil de creador de viajes de realidad aumentada se revele como una posible actividad muy demandada: los clientes del futuro querrán que sus experiencias en realidad aumentada sean personalizadas y emocionantes. Y harán falta expertos y creadores que hagan realidad estas historias y experiencias sorprendentes. Se trata de una posición de alta tecnología, que exige también altas dosis de creatividad.

  • Tutores online planificadores laborales

En los últimos días habrá escuchado que numerosas universidades, instituciones académicas o másteres y programas varios se plantrean que los alumnos terminen el curso desde casa o utilizando la tecnología para evitar tener que acudir a clase. De momento pocos aventuran qué pasará con la formación presencial, pero algunos perfiles profesionales emergentes pueden satisfacer las necesidades de alumnos-clientes que se plantean una formación online. El tutor online se revela como un verdadero asesor de la carrera profesional que conoce al alumno-cliente y planifica su vida laboral y sus posibilidades de reinvención. Este perfil encuentra además interesantes posibilidades ante la creciente demanda de planes personalizados de formación, sobre todo por la tendencia a que cada vez más profesionales sientan la necesidad de trazarse un plan de readaptación de sus capacidades y habilidades laborales y necesiten ayuda para detectar qué carrera, curso o máster se adapta a las necesidades de ese cambio.

Son asimismo expertos en la planificación y en metodologías ágiles para hacer más eficaz la formación: planifican el tiempo y gestionan los cambios necesarios para encuadrar en la vida del alumno los programas que necesita para su reinvención profesional.

Un nuevo ecosistema para las profesiones


Aparecen asimismo nuevos perfiles y profesiones como los analistas de riesgo de catástrofes, o los simuladores de catástrofes, que se dedican a predecir el daño que pueden causar los fenómenos naturales y ayudan sobre todo a las compañías aseguradoras a pronosticar el coste futuro de huracanes o tormentas.

La preocupación por el medio ambiente lleva a la emergencia de perfiles como el consultor de residuos, el planificador de terreno (la vida en entornos urbanos densamente poblados genera necesidades de transporte y racionalización de espacio que requieren de una nueva planificación); los administradores de la huella del agua (especializados en la gestión eficiente de recursos hídricos que saben calcular los costes y el consumo para la producción de bienes y servicios); o los gestores de energía, que proporcionan asesoramiento informado sobre el uso de la energía y el agua, con orientación especializada a los hogares en cuestión de ahorro y costes.

Una nueva relación profesional


Fue Bloomberg quien acuñó la expresión de 'el mayor experimento de teletrabajo del mundo' para referirse al hecho de que cientos de miles de empleados y profesionales chinos se vieran obligados a trabajar desde casa cuando los datos sobre el 'Covid-19' empezaron a aconsejar una cuarentena voluntaria o la implantación de medidas laborales por parte de las empresas.

Se trataba de la mayor prueba de fuego para el modelo de empleo en remoto, y pronto se ha visto que era el factor impulsor de una serie de nuevas relaciones laborales y sociales, de modelos de trabajo diferentes y de fórmulas que tal vez no habían cuajado hasta ahora pero que parece que ya pueden cambiar definitivamente el escenario profesional en el que todos nos movemos.

Guido Stein, profesor del departamento de dirección de personas en las organizaciones y director de la unidad de negociación de IESE, cree que "el mundo es más pequeño que antes", y que "hay otro universo de formación y profesiones. Si al coronavirus se le hubiera puesto el nombre de 'gripe C', probablemente no habría tenido el mismo impacto. Esta ha sido una enfermedad global, y es la primera vez que se trata globalmente una enfermedad. Los efectos dañinos ya se han causado, se ha amplificado exageradamente, y esto es lo que ha hecho que mucha gente entre en pánico. La información no reduce la incertidumbre, porque ésta va dentro de las personas. Con todo esto nos hemos dado cuenta de que antes hacíamos los recados en avión y en inglés por medio mundo, y que no pasa nada porque no los hagamos. Se puede teletrabajar y usar mejor la tecnología de la comunicación. Y se puede viajar menos".

Stein añade que "esta crisis muestra que no sólo vale el análisis de datos, sino la investigación biomédica, y que nos ha de interesar todo lo que tiene que ver con el clima, con la explotación de nuevas fuentes de energía, con estudiar matemáticas y física... Son las carreras clásicas de ciencias las que salen ganando, al margen del teletrabajo".

Gonzalo Garland, vicepresidente de desarrollo de IE University, asegura que "las tendencias que ahora parecen apuntar, ya estaban ahí, afortunadamente, porque de lo contrario sería mucho más difícil cualquier clase de ajuste ante una crisis o un proceso de cambio". Añade que antes del 'Covid-19' ya hablábamos de tecnología, de trabajo en remoto y a distancia, de globalización y de cambio digital: "Ahora estamos en un momento de transición, pero todo esto continuará en el futuro. Esta crisis nos muestra la importancia de la tecnología. En educación, por ejemplo, nos hace ir más rápido aún para desarrollar los cursos y programas online, y en el teletrabajo pasa lo mismo".

El teletrabajo tampoco es cosa de anteayer. Se trata de una solución que se ensaya desde hace años, pero que apenas se ha consolidado en las empresas. Demasiadas organizaciones desconfían de las posibilidades de teletrabajar, de la flexibilidad y de las oportunidades de ascender que tienen aquellos que se acogen a esta fórmula.

En muchas organizaciones rara vez promociona quien teletrabaja, porque la cultura del estar y no la del hacer recompensa sobre todo a quienes se quedan en la oficina más allá de su horario normal. El presentismo imperante no valora demasiado la productividad ni los resultados.

Javier Blasco, director de Adecco Group Institute, afirma que este nuevo panorama laboral que surge obligará a buscar nuevos expertos que sepan dónde ubicar a las personas (nuevas fórmulas de trabajo), pero también requiere de expertos en gestión del tiempo, que dominen las metodologías ágiles, que sean gestores de entornos ágiles, que sepan de gestión de expatriados... Y también harán falta nuevos responsables de salud laboral, terapeutas de salud, expertos en gestión de la enfermedad, incluso de la soledad.

Blasco habla de viejas profesiones que habrá que adaptar a los nuevos tiempos; de trabajar desde otro sitio, en otro momento, a la hora que yo te diga... Se trata de viejas y nuevas habilidades, de adaptación a la tecnología, de gestión del estrés, y de inteligencia emocional.

Hay quien piensa que la emergencia sanitaria que ha impuesto el 'Covid-19' implica una obligación de teletrabajar como solución a una situación de crisis.

En todo caso, la necesidad no impide que la falta de integración del empleado siga siendo el problema más notable para quien teletrabaja.

Los expertos no son partidarios de un teletrabajo absoluto de cinco días a la semana, sino más bien de una fórmula intermedia, teniendo en cuenta que en el ámbito laboral se producen momentos clave en los que el contacto personal fluye de manera más eficiente.

Por tanto, es aconsejable planificar encuentros puntuales con el jefe, que podrían ser semanales, y que sirven para facilitar a quien manda la valoración acerca de nuestra contribución real por el trabajo que se realiza a distancia. La idea es encontrar el equilibrio perfecto entre teletrabajar y acudir a la oficina, y esto depende de cada persona. Porque tan perjudicial como el estilo de trabajo presencial que tiende a estar en declive sería consolidar un viejo estilo de teletrabajo. Epidemias como el coronavirus o las catástrofes naturales podrían resultar decisivas en el futuro para consolidar este modelo de actividad en remoto a pesar de la cultura de 'presentismo'.

El teletrabajo es una de esas fórmulas de actividad laboral independiente que asociamos a nuevos modelos como el empleo por proyectos, o a otros como la posibilidad de no acudir nunca a la oficina, que es mucho más que trabajar en remoto, y que ahora, con crisis como la del coronavirus, cobra un nuevo sentido cuando vemos por todo el mundo iniciativas de empresas que fomentan el hecho de trabajar sin ir al trabajo, una nueva relación entre empleado y empleador que también plantea nuevos conflictos legales y profesionales.

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