El Cronista Comercial

Presidente de Colonia Express: “Hay decisiones que el Gobierno debió haber tomado de entrada”

Sebastián Planas es presidente de Colonia Express, ferry ‘low cost’, como define a la empresa que fundó en 2007. Hijo de uno de los dueños de Ferrylineas (vendida a Buquebus en 1998), estudió Administración de Empresas en la Universidad de Belgrano (UB) y obtuvo un master en Economía en la misma entidad. También, tiene un master en Administración Financiera de la EAE Business School, de Barcelona.

Presidente de Colonia Express: “Hay decisiones que el Gobierno debió haber tomado de entrada”

Con la suba del dólar y la caída del salario real, los viajes de argentinos en ferry hacia Uruguay se derrumbaron hasta un 60%. Promociones y cuotas sin interés financiadas por la propia empresa fueron algunas de las estrategias de Colonia Express para alentar las ventas.

La empresa nació en 2007, de la mano de Sebastián Planas, hijo de uno los fundadores deFerrylineas, vendida en 1998 a Buquebus. “Nacimos como una empresa de ferry low cost, con bajos costos operativos, eficiente, parecida a las low cost aéreas. Y nos fue bien, aunque es un mercado muy competitivo”, cuenta Planas.

-¿Cómo está el mercado de ferries en el Río de la Plata? 

-La venta de pasajes cayó un 50%, en promedio. La cantidad de argentinos, un 60%. Sobre todo, ahora, en baja temporada. En el verano, fue algo mejor: un 40% menos. Punta del Este recibió 30% menos de argentinos pero la baja fue mayor en barcos. Muchos fueron en auto por los puentes para abaratar costos. Las escapadas de fin de semana, o por el día, de los argentinos casi desaparecieron. También, cayeron mucho las de uruguayos que viven en Buenos Aires. Por otro lado, crecieron un 20% los uruguayos que vienen a la Argentina. Pero suelen aportar de 20% a 30% del mercado; no llegan a compensar. En facturación, aportan menos: un 15%, porque compran menos que los argentinos en el free shop. Frente a 2002, nos salvó que muchos brasileños y extranjeros, en general, visitan Buenos Aires y viajan a Colonia por el día.

-¿Qué estrategias implementaron para alentar ventas?

- Bajamos los costos, hicimos promociones y tuvimos que mantener los precios en pesos. El 80% de nuestros costos son en dólares: tripulación, combustible, tasas. Y tenemos créditos en Uruguay en dólares. El problema es que el 45% del ticket es tasas e impuestos. Estamos peleando para que pesifiquen las tasas o las tomen a un tipo de cambio diferente. Lanzamos paquetes de fin de semana más baratos, con 3 cuotas sin interés, financiadas a nuestro costo; nos incide un 10% directo sobre el valor de venta. Pero, sin cuotas, es peor. Los acuerdos con bancos se cortaron cuando el dólar subió a $ 42.

-¿Sigue baja la venta?

-Fuera de temporada cayó más. Desde fines de febrero, los nuevos movimientos del dólar afectaron las expectativas. Lo más grave no es tanto la devaluación, sino la caída de los salarios por el traslado a la inflación. Afectó mucho: ofrecemos paquetes con comidas incluidas, sin extras en destino. Se vendían muy bien hasta mayo de 2018. Hoy, les cuesta comprarlos. Y no trasladamos la suba del dólar a los paquetes. Cuestan, en pesos, un 40% más que en marzo de 2018, aunque se devaluó 120 por ciento.

-¿Qué expectativas tiene para este año?

- Creo que cerrará de 35% a 40% por debajo que 2018 en cantidad de pasajeros. Con la caída del ingreso real, es difícil que mejore el mercado.

-¿Qué flota tienen?

-Tenemos tres barcos; dos para 615 pasajeros y 85 autos, y otro para 342 personas. Estamos construyendo dos barcos: uno para 730 personas y 65 autos, y otro para 650 personas y 150 coches. Los construimos en nuestra terminal, con un casco que encargamos en Singapur. En la Argentina, le instalamos los motores, interiores, la electrónica. Nos queda un 10% de obra. Esperamos poder terminar uno este año. Cuesta construir porque, ahora, usamos los créditos para la empresa. El mercado se destruyó.

-¿Es un mal momento para construir barcos?

-Venimos hace cuatro años armando los barcos, por un tema de financiamiento. No se apuesta a una coyuntura, sino a largo plazo. Cambiaremos los dos más chicos por los nuevos, de mayor capacidad. No les falta mucho, pero es en dólares. El mercado sube y baja pero está; cuando vuelva la estabilidad repuntará. Hoy, el mercado es de 1,6 millón de pasajeros al año; en 2018, fueron 2,18 millones. Pero ese verano había sido récord, con un 30% más de turistas en Uruguay. En 2017, habían sido 2,35 millones los pasajeros.

-¿Cómo impactó la caída en la facturación?

-Unos u$s 43 millones en 2018, entre pasajes y ventas en free shop. Estamos contentos si llegamos a u$s 21 millones o u$s 22 millones este año. Las ventas en el free shop cayeron 70% y eso se nota muchísimo: de no haber free shop, no existiría negocio. Aporta un tercio de la facturación. Antes, nos dejaba de 50% a 60% del margen bruto, mucho más que los pasajes.

-¿Cómo evalúa las políticas del Gobierno? 

- La economía está mal de modo estructural. Hubo decisiones que debían tomar de entrada; si no se hace al principio, no se hace más. Iban a achicar la base monetaria y no lo hicieron. El plan era otro. Fue una mala decisión. Espero que, tras las elecciones, si ganan, haya cambios más profundos. El régimen laboral, el tributario, la reestructuración del Estado... Si arrancan esas reformas, cambiarán las expectativas. El Gobierno hizo muchas cosas buenas. En navieras y puertos, hicieron una purga. Había mucha corrupción histórica. Desde siempre. Y logró cambiarlo.

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