El Cronista Comercial

'Game over': la AFIP embiste contra Sacoa por una deuda de $ 47 millones

El organismo la acusa de crear nuevas sociedades, a las que traspasaba activos, para evadir el pago de impuestos. Ya había sido allanada en 2015 por cargos similares

Golpeada por la crisis, la venta directa resigna márgenes para mantener clientes

La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) embistió contra Sacoa, la tradicional cadena de locales de videojuegos, por una deuda fiscal que asciende a $ 47 millones, según trascendió de fuentes allegadas al caso. El ente recaudador le intervino el principal de los 16 locales que posee la empresa. Se trata del ubicado en Mar del Plata, sobre la peatonal San Martín, la principal arteria comercial de esa localidad.

La cadena, que pertenece a la familia marplatense Mochkovsky, fue acusada además por la AFIP de crear nuevas sociedades para eludir el pago de impuestos. De hecho, según el organismo, los titulares de Sacoa creaban nuevas empresas radicadas en varios puntos del país para eludir el control del ente recaudador, a las cuales les transferían los activos, de tal forma de continuar gestionando la cadena mientras acumulaban más deudas.

En particular, la AFIP detectó la existencia de una segunda empresa que estaba a cargo de la explotación de estos locales comerciales.

Para probar los vínculos entre ambas sociedades, se tuvieron en cuenta datos como la transferencia de casi la mitad de los empleados de una empresa a la otra. Además, se constató el reempadronamiento de los controladores fiscales, la inexistencia de la transferencia de un fondo de comercio y vínculos familiares entre los accionistas de ambas compañías.

Según comentaron fuentes a este diario, la intervención se concreta sobre su local principal, que opera en la peatonal San Martín al 2300, de Mar del Plata. El interventor designado por el juez en ese establecimiento incautará un porcentaje de las ventas realizadas diariamente (trascendió que sería el 40%) para depositarlas en una cuenta judicial, con el objetivo de lograr un pago a cuenta de los impuestos y cargas sociales adeudadas.

Además, de este modo, el organismo busca que los titulares de Sacoa desistan de la evasión y, al ver retenida parte de su recaudación, decidan comenzar a saldar su deuda. Según fuentes de la AFIP, se utilizó este mecanismo porque es el más efectivo para cobrar una deuda cuando la sociedad no tiene bienes que sirvan con ese fin.

A pedido de la AFIP, el Juzgado Federal de Ejecuciones Fiscales Tributarias Nº 1, a cargo de Carlos Folco, Secretaría N°2, que maneja Florencia Otero, autorizó la designación de un interventor en el local de de la peatonal San Martín, de Mar del Plata.

Esta no es la primera medida de la AFIP contra Sacoa. De hecho, ya existían denuncias judiciales similares previas del organismo. En agosto de 2015, y a pedido del ente recaudador, la Justicia ordenó allanar 37 domicilios (desde estudios contables, locales comerciales y hasta casas particulares) por presunta evasión agravada, lavado de activos, insolvencia fiscal fraudulenta y asociación ilícita. En ese momento, se embargaron 75 cuentas bancarias junto con todas las maquinas de juego.

Desde la AFIP, habían informado entonces que la maniobra fraudulenta consistía en generar una empresa que explotaba un local determinado, por el cual presentaban las declaraciones juradas de IVA, que pagaban el mínimo porcentaje del monto fijado, por lo cual acumulaban una importante deuda. Esa misma maniobra era realizada con las cargas sociales de los empleados en relación de dependencia y tampoco cumplía con el pago del impuesto a las Ganancias. Así, creó más de 30 sociedades anónimas a lo largo de su historia. En esa ocasión, la denuncia había recaído en el Juzgado Federal N° 1 de Salta, a cargo de Julio Bavio, quien libró las órdenes de allanamiento a pedido de la AFIP.

Empresa familiar de 50 años

Habitual lugar de encuentro de chicos y adolescentes en las décadas de los '80 y '90, Sacoa nació, en realidad, en 1969, de la mano de Mauricio Mochkovsky, quien desde unos años antes estaba vinculado al negocio del juego, operando rockolas y flippers en bares y clubes deportivos.

Ese año, la empresa sumó un local de la peatonal San Martín de Mar del Plata, donde contaba con juegos de bowling, mesas de ping-pong y algunas máquinas electromecánicas. Ya en los '70, comenzó a incorporar máquinas de videojuegos.

Es precisamente el local sobre esa peatonal el que fue intervenido.

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