El Cronista Comercial
LUNES 22/04/2019

Los grandes proyectos hidroeléctricos, en la mira

Son muchas y diversas las opiniones que hablan de las represas y de su energía como una fuente de generación limpia. Sin embargo, con el paso de los años, se han multiplicado las denuncias, protestas y críticas hacia ellas. Aquí, una síntesis de tres de sus macroproblemas.

Los grandes proyectos hidroeléctricos, en la mira

En general, cuando se habla de alternativas a los combustibles fósiles, la energía hidroeléctrica aparece entre las opciones. Las opiniones que hablan de sus beneficios, la consideran limpia por usar el agua, un recurso renovable. Esta es la postura de la International Hydropower Association (IHA), con sede en Londres, que destaca la oportunidad que tiene América latina para liderar estas energías, ya que, hoy, las represas generan aproximadamente el 65% de la electricidad de la región. 

En la Argentina, también se habla de la hidroelectricidad como uno de los medios para sacar al país de la crisis energética que viene arrastrando desde hace unas décadas. Incluso, en enero pasado, la presencia del presidente Mauricio Macri en Santa Cruz reforzó el apoyo a ella y a la construcción de dos represas en dicha provincia.  “Sin energía, no se puede desarrollar nada”, afirmó.

Sin embargo, en un debate que ha arreciado durante los últimos años, los críticos de las grandes represas argumentan que muchas de ellas son monumentos a la injusticia, la corrupción, la desigualdad y el crimen ambiental. Aquí, tres de las problemáticas que identifican.

Derechos humanos

Hace décadas que se denuncian violaciones a los derechos huma-nos en la construcción de megarepresas en América latina: desde desalojos forzados de comunidades indígenas hasta el asesinato de activistas como Berta Cáceres.

En junio, el tema volvió a la agenda por unas fotos publicadas en el periódico The Intercept Brasil que muestran a ingenieros de la represa Itaipú Brasil-Paraguay saludando mientras las casas de la comunidad indígena arden en llamas detrás de ellos. Las imágenes, tomadas en julio de 1981, fueron cedidas a la Comisión de la Verdad de Paraná por un exfuncionario que se mantuvo en el anonimato. 

En la conferencia climática de Naciones Unidas (COP24) que se realizó en diciembre, en Polonia, Jorge Arzamendia, gerente de Relaciones Públicas, y Eugenia Alderete, ingeniera Ambiental de Itaipú Paraguay, reconocieron los problemas socioambientales que tienen las hidroeléctricas, pero señalaron que, “desde que se creó el embalse y se instaló la turbina en 1984, siempre se cuidó lo social, relocalizando y compensando a las comunidades”. 

Ahora bien, para Joao Henrique Cerqueira, coordinador de la ONG Engajamundo, no es inocente que Arzamendia y Alderete “olviden” mencionar lo sucedido tres años antes: “Las fotos son el registro documental y la evidencia más reciente del impacto de la construcción de la hidroeléctrica y sus consecuencias llegan hasta hoy”.

La relación entre la empresa y la dictadura de Alfredo Stroessner fue reconocida por la Comisión de la Verdad en un informe que dice: “La represa de Itaipú  es el mayor símbolo de la dictadura y sometió a las poblaciones indígenas a  agresiones físicas y psicológicas, asesinatos, empobrecimiento y graves daños socioambientales”.

De todos modos, determinadas prácticas continuarían al día de hoy, según denuncian organizaciones locales. “Aún hoy, se utilizan los mecanismos de seguridad nacional para crear un estado de excepción y llevar a la aprobación estos proyectos. En la construcción de la represa de San Manuel, por ejemplo, se pasaron por alto las denuncias en la justicia por un mecanismo que dice proteger el orden económico y el interés nacional”, apunta Brent Millikan, de Internacional Rivers, quien también cuestiona que no se cumplan los tratados internacionales que exigen la consulta previa, libre e informada de las comunidades.

La misma denuncia hace Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), en la Argentina, por la construcción de las megarepresas Cóndor Cliff-Presidente Néstor Kirchner y La Barrancosa-Gobernador Jorge Cepernic en Santa Cruz. “Apoyamos a las 14 comunidades Lof Fem Mapu que han presentado un recurso de amparo, porque indican que el proyecto ya inició y aún no fueron consultados por su construcción. La consulta se debe hacer por ley, es un tratado internacional de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que tiene un estatus similar a la constitución nacional. Esto es la violación a los derechos de las comunidades”, advierte María Marta Di Paola, directora de Investigación de FARN.

Estas denuncias fueron incluidas en un informe presentado por FARN junto a International Rivers y otras organizaciones de cinco países de América latina, que evalúa el  impacto negativo de las inversiones chinas en los derechos humanos en la región.

Neutralidad

Las represas no son climáticamente neutrales, sostienen científicos de la Universidad de Washington (WSU, en inglés)  que emplearon un nuevo mecanismo para medir el impacto de los embalses. Concluyeron que estas podrían ser responsables de una gigatonelada de dióxido de carbono equivalente al año, poco más que toda la economía canadiense. Además, interrumpen causes, bloquean la migración de los peces, interfieren con los factores naturales del ecosistema y, en la Argentina, podrían provocar la extinción de una especia autóctona. 

El Macá Tobiano es una pequeña ave en riesgo por las represas del río Santa Cruz. Ha sido incluida en la lista de especies en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Como solo existe en la Argentina, y anida y se reproduce en el río Santa Cruz, los riesgos que le implican Cóndor Cliff y La Barrancosa son enormes.

“No consideramos a una gran represas como energía renovable porque los daños que implican no tienen nada que ver con la energía limpia. Extinguir una especie y afectación de glaciares no tienen que ver con energía renovable”, sentencia Di Paola.

Los proyectos en Santa Cruz, además, interrumpirán el cauce de su río, poniendo en peligro el campo de hielo Patagónico Sur, la masa de hielo continental más grande del mundo, después de los polos. “Más de 14 glaciólogos internacionales han manifestado la necesidad de mejorar los estudios para confirmar que no hay impacto sobre los hielos patagónicos”.

Incluso Naciones Unidas puso un límite a cuán limpia es la hidro-electricidad. En la décima versión del informe Tendencias globales en inversión en energías renovables, de Frankfurt School (centro de colaboración del Programa de Naciones Unidas para el Ambiente, UNEP) y Bloomberg New Energy Finance, se excluye de la lista de renovables a los grandes proyectos hidroeléctricos de más de 50 MW y, especialmente, a “las inversiones en grandes represas”.

¿Un buen negocio?

Las represas son costosas y no duran para siempre, dice la Universidad de Oxford en un estudio que demuestra que, debido a errores de planificación, problemas técnicos y corrupción, estas experimentan sobrecostos de un 96%.  

Además, tarde o temprano los embalses se obstruyen, y el costo de mantenimiento se vuelve mayor a los beneficios. Según Naciones Unidas, una “vida útil” de las represas es de solo 50 años. 

En proyectos, como los de Santa Cruz, que cuestan u$s 4700 millones, esta longevidad supone una mala inversión. La de Santa Cruz es la inversión más grande de China en proyectos hidroeléctricos fuera de su país y supone una deuda de varias décadas.

Por otra parte, estos proyectos no garantizan el empleo local, dice el informe Falsas Promesas, de FARN. “El impacto benéfico es solo transitorio y se produce en la fase de construcción. Un análisis de inversiones hidroeléctricas chinas en otros países muestra que la cantidad de empleo local generado luego es mucho menor que el trabajo chino que se instala en el territorio”, explica el texto.

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