El Cronista Comercial

Los desafíos del CEO que asumió en medio de "un año horrible" para Mastellone

Carlos Agote, el nuevo presidente de la empresa dice que su prioridad pasa por encontrar la rentabilidad. Segmentación, búsqueda de nuevos nichos de consumo y apertura de mercados de exportación, la estrategia que seguirá La Serenísima para revertir sus números en rojo

En diciembre del año pasado, Mastellone Hermanos anunció la asunción de Carlos Agote como nuevo presidente de la tradicional firma dueña, junto con Danone, de La Serenísima. El ejecutivo, que entró en 1999 al directorio como representante del fondo accionista Dallpoint Investments, reemplazó a José Moreno, histórico ejecutivo que se retiró tras 40 años dentro de la empresa láctea. “En lo personal, es un desafío muy grande, en un momento muy difícil”, dice el flamante número uno en diálogo con Apertura. Es que si bien la oportunidad es grande, Agote conoce de cerca la compañía y es consciente de que el camino no va a ser nada fácil.

La empresa, que acumula balances en rojo desde 2010, cierra un año que el propio Agote define como “horrible”. En septiembre del año pasado, su balance mostraba pérdidas netas por $ 2400 millones y deudas por u$s 200 millones. Así y todo, en 2018, continuó con las inversiones anunciadas en 2017 por u$s 90 millones destinados a mejoras en los productos y sus fábricas: puso en marcha una planta de secado de leche y suero en Trenque Lauquen y construyó una planta de procesamiento de leche ultrapasteurizada en San Luis, donde ya elabora quesos.

El socio que se subió a dar pelea ya en 2015 fue Arcor, que en su momento aportó u$s 50 millones y supo convertirse en un aliado no solo financiero sino también estratégico, con el que hoy apunta a desarrollar productos en conjunto. “Nos han traído beneficios”, reconoce Agote sobre la presencia del grupo alimenticio que hoy controla ya el 42,65% de las acciones y en 2020 tendrá la opción de adquirir el total de la parte de la familia Mastellone (otro 51%).

En un año en el que la caída en el consumo cruzó a todos los jugadores, Agote explica que todas las variables que contribuyen a esa baja los tocaron de cerca. “Llámese inflación, devaluación, la pérdida del poder adquisitivo es lo que nos afecta. Por supuesto que hay empresas de bienes durables con caídas mucho mayores, pero en masivo, que es un negocio de mucho volumen y poco margen, cuando cae ese volumen el impacto en las finanzas es grave”, reflexiona el número uno de la compañía que el año pasado procesó 1268 millones de litros de leche, apenas por encima del año anterior, cuando fueron 1264 millones de litros. 

Para el ejercicio que comienza, las expectativas no son mucho mejores. Agote asegura que no esperan crecimiento, aunque sí tienen planeadas mejoras en las líneas y nuevos lanzamientos. “Nos estamos defendiendo con innovación. La marca también nos ayuda mucho porque es sinónimo de calidad y eso, obviamente, tiene su contrapartida en ventas”, aporta. La estrategia, cuenta, está en la segmentación y en buscar distintos nichos de consumo de productos lácteos. El más reciente es el anuncio de la nueva “Línea de leches 3210”. El mes pasado presentó el rediseño y lanzamiento de las leches que se suman a las tradicionales entera (3% de tenor graso) y descremada (1%). Con 2% de tenor graso, la primera de las anunciadas es una versión más liviana de la clásica y se presentará con envase naranja, y la segunda, de envase celeste, es la variedad 0%, pensada para atender al público que cuida sus hábitos alimenticios, un segmento que crece y cada vez exige más a las compañías.

En esta línea, destaca el lanzamiento de Sense, con el que amplió su familia de productos lácteos con una bebida con café libre de gluten y larga vida, con tres sabores: Latte, Caramel y Cappuccino. Y, aunque todavía no revela los detalles, Agote explica que están trabajando en innovaciones para sus líneas de quesos, manteca y dulce de leche. “Queremos rentabilizar las líneas de productos actuales y ofrecer opciones con un poco más de valor agregado”, sostiene.

A pesar de que la empresa sigue moviéndose para surfear la crisis que afecta al consumo en general y al sector lechero en particular, Agote opina que el consumidor de sus productos se esfuerza por seguir eligiéndolos a pesar de los precios que se exponen en la góndola: “Está claro que cuando hay recesión o caída en la actividad económica el precio es lo que mueve a la gente, pero en nuestros productos, por suerte, la calidad hace que sigan manteniendo la elección”.

Un sector golpeado

Desde el pequeño productor hasta la gran industria, el sector lechero vive, hace un largo tiempo ya, rodeado de malas noticias como cierres de tambos (400 en el último año según el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina) o malas condiciones climáticas. Recién el año pasado el sector mostró un repunte del 4,26% en la producción, con 10,5 millones de litros, después de dos años (2016 y 2017) con números en caída, según la Secretaría de Agroindustria de la Nación. Pero la producción está estancada en esa cifra en los últimos 15 años. “El sector está cambiando”, opina el flamante presidente. Además, comenta que trabajan con mucho margen ocioso y que esperan que la producción de leche suba para que mejore el negocio y destinar el excedente a la exportación. El año pasado, el 17,4% de los litros de leche recibidos fueron destinados a ese fin y despachados a países de la región. Agote espera que ese número aumente y que la exportación sea una de las variables sobre las que se sostenga el tan esperado crecimiento.

¿Qué análisis hace del sector?

La caída en la presencia de Sancor ha permitido que otros jugadores entren en el mercado y eso, obviamente, está transformando y generando un ambiente más competitivo en el sector. Creo que eso es bueno y pone las barbas en remojo de toda la industria que hace un esfuerzo importante para ser más eficiente. Por supuesto también está la parte impositiva, que es algo que ningún empresario va a omitir. Es importante porque, además, genera competencia desleal por la informalidad. La carga impositiva siempre produce este tipo de defectos en algunas empresas que no pueden sobrevivir si no es en la informalidad. 

¿Y sobre el resto de la cadena de valor?

El productor estuvo muy mal el año pasado y a partir de la primavera empezó a mejorarle el precio relativo. Hoy no está en un precio extraordinario, pero no es malo. Muchos se preguntan por qué se achica la cantidad de tambos en el país y para eso hay varias respuestas. El precio es una, y la rentabilidad, otra. Hay menos tambos, pero que producen más; hay mucha tecnología y se invierte en alimentación. Están acopiando mucho forraje para la primavera y eso augura una buena estación en cantidad de leche. 

¿Esa disminución es un problema para ustedes? 

Sí, es un problema. Nosotros tenemos, hoy, una capacidad ociosa muy grande. Podríamos procesar casi el doble de lo que estamos recibiendo. Me parece que ahora estamos en un pico de caída grande, entre el calor que hizo este año y consecuencia de que el productor está secando vacas para prepararlas para la primavera. Una de las cosas positivas que hay para este año es que esa sobreoferta de leche que prevemos que va a haber a partir de junio va a poder ser exportada. El precio internacional no es malo; ha sido mucho mejor, pero no es malo. Y el tipo de cambio actual favorece y está ayudando a la recuperación del sector, no solo el lechero, sino todo lo que es agropecuario y regional. Eso hace que todo el excedente pueda ser exportado. 

¿Hoy la exportación es prioridad?

Hoy no, porque no hay leche. Pero a futuro sí. Nosotros tenemos una planta de secado muy grande, todavía con mucha capacidad ociosa, y puede secar y exportar perfectamente. 

¿Qué mercados le interesan a futuro?

El local es fundamental. Entendemos que la Argentina va a salir de esta situación, pero va a ser una salida gradual, lenta, y por lo tanto también nos interesa mucho la región. Estamos trabajando desde hace unos años en Paraguay, Bolivia, Brasil y Uruguay, y estamos entrando a Chile. Hay una idea de seguir creciendo, puede ser Perú o algún otro mercado de la región. Y, por supuesto, el mercado de leche en polvo, donde ya fuimos exportadores en muchas épocas. África fue un consumidor grande y planeamos volver, cuando haya leche. Esto va a depender de cuán importante sea la producción de leche primaria. 

¿Las retenciones pesan en esa decisión?

Es un tema que obviamente limita. Todo impuesto es contraproducente. Siempre estamos reclamando que se bajen, que se baje el IVA de la leche y demás impuestos en todo sentido. Este es uno más. 

¿Con qué objetivos comienza su nuevo cargo?

He recibido apoyo de los tres grupos accionistas. Hoy tenemos un grupo accionista nuevo que es Arcor y que ha sido un socio estratégico muy importante por las similitudes que tenemos como empresas, tanto por estar los dos en el sector alimenticio como en las historias de las compañías. Están contribuyendo con participación y eso nos ha traído beneficios. Incluso estamos pensando en qué productos podemos combinar y mercadear juntos. Desde el punto de vista de la compañía, lo único que miro en realidad es que seamos una empresa eficiente, rentable y competitiva a nivel mundial. Estamos en la cuenca lechera más importante del mundo, tenemos una fábrica muy moderna y, obviamente, le falta volumen. Que los caños se llenen de leche 24/7: eso es lo que necesitamos que ocurra. Y si el consumo interno no nos acompaña, lo hará el sector externo. Ese es el desafío. La eficiencia también es un objetivo enorme; el año pasado, a pesar de la crisis, invertimos en fierros y eso se va a ver este año. Eso va a demostrar que estamos permanentemente tratando de mejorar y de llegar al consumidor con más alternativas y con la calidad de siempre. 

¿Cuál es su prioridad hoy?

La rentabilidad. Es el secreto para que haya inversión y nosotros queremos seguir invirtiendo en este negocio. Queremos seguir invirtiendo en más fierros y más tecnología para seguir nuestro proceso de eficientización. 

¿Cómo va a ser 2019?

Va a ser un año de menos a más. Nuestros pronósticos indican que va a ser un año sin crecimiento. Por lo menos es para lo que nos estamos preparando. Si hay más, bienvenido sea. Y, si supera las expectativas, va a ser básicamente por la exportación. No creo que el consumo interno repunte demasiado. Me parece que el crecimiento va a venir por la exportación y eso va a depender de que haya leche para secar y exportar y que podamos tener éxito en los mercados que estamos desarrollando en la región. En lo personal, es un desafío muy grande, en un momento muy difícil. Y estoy muy contento. Lo que yo veo de toda la tropa y los cuadros gerenciales de la empresa es un gran entusiasmo y un gran espíritu de lucha para sobreponerse a los problemas que estamos teniendo. Es una empresa que a pesar de que tiene 90 años no está anquilosada. Está con muchas ganas de pelear y ocupar el lugar que siempre ha tenido.

(Publicada en la edición número 303 de la revista Apertura; marzo de 2019)

Comentarios0
No hay comentarios. Se el primero en comentar

Recomendado para tí


Seguí leyendo