El Cronista Comercial

Loma Negra quiere refinanciar u$s 40 millones en enero

Es para descomprimir su situación financiera. Tiene propuestas para extender el vencimiento a dos años, a cambio de más tasa. Le dejaría u$s 100 millones en caja para finalizar la ampliación de su planta de Olavarría, prevista para junio. Es un proyecto de u$s 350 millones

Loma Negra quiere refinanciar u$s 40 M en enero

Loma Negra buscará refinanciar el vencimiento de deuda que debe afrontar en enero. Se trata de u$s 40 millones, tomados a una tasa menor al 7%, que intentará postergar dos años, a cambio de un interés en torno al 10%. Lo hará para descomprimir su situación financiera, dado que la empresa continúa adelante con su ambicioso proyecto de inversión, de u$s 350 millones.

“Ya habíamos hecho un roll-over a dos años el año pasado. Ahora, tenemos propuestas nuevas de algunos bancos. Nos quedarían unos u$s 100 millones en caja para terminar de completar la inversión”, explicó Sergio Faifman, CEO de la compañía, durante un cocktail que la empresa realizó para la prensa.

Pese a que la industria cementera cerrará el año con una caída, en volumen, de entre 6% y 7% (será algo menos del 10%, en el caso de Loma Negra), la compañía, perteneciente al grupo brasileño Camargo Correa, proyecta finalizar en junio con su inversión de u$s 350 millones para ampliar 40% la capacidad de su principal planta: L’Amalie, en Olavarría.

“Un proyecto de este tipo lleva tres años. Estamos en un punto en el que es mucho más caro suspenderlo que terminarlo”, comentó el ejecutivo. El ratio deuda/ebitda de Loma Negra es inferior a 1, agregó. El stock de deuda de la empresa, precisó el CEO, asciende a u$s 160 millones. El 40% es en dólares. Su siguiente vencimiento fuerte será a mediados de año, indicó.

En 2018, Loma Negra facturó $ 26.806,9 millones y ganó $ 1960,6 millones. Despachó algo más de 5 millones de toneladas, un 4% menos que en 2017. En nueve meses de 2019, sus ventas se retrajeron 2,3%, a $ 26.743,8 millones. Pero su beneficio sumó 2612,15 millones, 2,7 veces más que entre enero y septiembre del año pasado.

La empresa, hoy, opera al 70% de su capacidad, dijo Faifman. “Cuando, hace tres años, planificamos la inversión, proyectábamos ampliar la capacidad un 40% para un mercado en el que iba a faltar cemento. De hecho, en 2017 y hasta abril de 2018, importábamos porque se vendía más de lo que podíamos producir”, refirió.

A partir de mayo del año pasado, agregó, la industria cementera ya no se recuperó. Finalizó 2018 un 3% abajo, después de un primer semestre con un crecimiento del 15%, puntualizó el CEO. En los últimos meses, el ritmo de caída fue del 10%. “Hubo mucha volatilidad en el último año. Mucha incertidumbre. Esta industria es de capital intensivo. No es un sector que pueda desinvertir de un día para el otro. Estos cambios tan volátiles impactan mucho”, contextualizó.

No obstante, Faifman aclaró que la caída de rentabilidad fue mayor en 2018, cuando el dólar subió un 120%. Este año, en cambio, la variación del tipo de cambio rondó entre el 75% y el 80%. No fue el único factor que mejoró el bottom-line. “Hubo que hacer cierres de plantas que no estaban previstos”, reconoció Faifman, en relación al shut-down de sus instalaciones de San Juan, Barker y Sierras Bayas. También se redujeron costos en las demás fábricas. La de Catamarca, por ejemplo, tuvo su horno apagado tres meses por la falta de demanda.

Ese plan de racionalización también sirvió para adaptar a la empresa de cara a la ampliación. “Se concentrará la producción en L’Amalie, que es donde mejores costos tenemos. La planta estará operativa en noviembre. Abastecerá, principalmente, a la zona de influencia de la Provincia de Buenos Aires. Hay mercados a los que, por cuestiones logísticas, conviene seguir atendiendo desde Zapala (Neuquén) o Catamarca”, explicó Faifman.

La fábrica de Barker se reconvirtió en una molienda, embolsado y despacho de cemento, con 150 empleados. La de Sierras Bayas, la cementera más antigua del país, cerró definitivamente. Tras esos ajustes, el CEO aclaró que la empresa no está con un plan definido de despidos. “Pero la realidad es que, salvo en posiciones críticas, a quien se va, no se lo reemplaza”.

Loma Negra y su operadora de trenes de carga, Ferrosur, emplean, en conjunto, a unas 3000 personas. Cada una, en proporción similar. La mano de obra es 30% del costo de la cementera, ligeramente más bajo que en Brasil pero, en términos de competitividad, menor en productividad. ¿Qué ocurriría si, como se plantea, el nuevo gobierno fijará aumentos de sueldo o bonos por decreto durante loas primeras semanas de gestión? “Financieramente, no hay margen. Será inevitable que se traslade a precios”, respondió.

Faifman se mostró cauto en sus expectativas para 2020. “Si, como se espera, las medidas del nuevo gobierno le pondrán dinero en el bolsillo a la gente, habrá recuperación del consumo. Habrá repunte. Pero será de junio hacia adelante. Veremos volúmenes similares a los de los últimos meses hasta mitad de año, con una recuperación a partir del siguiente semestre. Pero será lenta”.

Estará atento a qué ocurra en el segmento de mostrador, mucho más elástico que el de venta  granel. “La venta de bolsas es lo que más cayó. Se nota más el impacto, sobre todo, en zonas como NOA y NEA. De 2017 a hoy, retrocedió 20%. Bolsa es la primera categoría que se va a recuperar con un poco de dinero que tenga la gente”, dimensionó Faifman.

La industria finalizaría 2020 con una caída, en volúmenes, del 3%, calculó. “En 2015 y 2017, el sector tuvo picos de 12,7 millones de toneladas. En el mejor de los casos, tendremos 11 millones en 2020”, pronosticó. Proyecta que 2019 finalizará en torno a los 10,9 millones.

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