El Cronista Comercial
MIÉRCOLES 22/05/2019

“Lavagna todavía tiene que decir qué piensa; del Gobierno, ya lo sabemos”

El socio a cargo de PwC argentina desde julio de 2015 hace un balance de la economía: perspectivas y planes para 2019

“Lavagna todavía tiene que decir qué piensa; del Gobierno, ya lo sabemos”

Entre retratos familiares y recuerdos varios -como una réplica de la pelota que el “Chango” Juan Carlos Cárdenas clavó en el ángulo del estadio Centenario, por la Intercontinental de 1967-, Santiago Mignone, socio líder de PwC Argentina, tiene una foto: la de su visita a Mauricio Macri, para anunciarle una inversión de u$s 20 millones para triplicar sus exportaciones de servicios. Fue el 31 de julio de 2017. El dólar valía $ 17,94 y no había retenciones. “Pusieron más tensión por el hecho de que es algo nuevo y no previsto. Un ruido en la negociación que podría haberse evitado”, dice, en relación a los $ 3 por u$s 1 exportado con los que, en agosto, el Gobierno gravó las exportaciones. “Pero, en este tema, hay que tener una mirada de mediano y largo plazo.

Si terminan siendo por dos años y para soportar las cuentas fiscales, no me quejo. Piden poner el hombro y uno lo hace. Pero sí creo que hay que avanzar sobre el proyecto de ley de Economía del Conocimiento. Amplía incentivos en un área que es generadora neta de divisas y crea empleo de calidad, y que hace a la economía del futuro. Además, daría una señal de estabilidad, porque continúa a una ley (la del Software) que viene de gobiernos anteriores. Consolida reglas. Es lo que necesita la Argentina para la inversión”, analiza.

Usted viene de Auditoría. Terminó el primer trimestre. ¿Qué balance hace de la economía?

Tenemos un escenario recesivo. Está siendo un poco más larga de lo que se esperaba. Es un año complejo por las incertidumbres que trae. La lógica interna ya lo hace incierto. Pero, en este momento, estoy tratando de levantar un poco la mirada. Tenemos que salir de la cotización diaria del tipo de cambio. Porque, con eso, no se puede desarrollar ninguna estrategia. Obviamente, uno no puede cometer estupideces. Tiene que tomar previsiones frente a la volatilidad, sobre todo, de las tasas y de la moneda. Pero el mundo se mueve. Hoy tenemos una gran oportunidad de subirnos al tren que implican la economía digital, la tecnología y el trabajo del futuro. Pero estamos distraídos en cosas coyunturales.

Es difícil en un país en el que muchas empresas se están endeudando para pagar los sueldos del próximo mes.

Es cierto. Pero una de las cosas que tenemos que decidir como país es cómo vamos a ganar competitividad. En la Argentina, pareciera que el único camino posible y viable es el tipo de cambio. Tenemos una visión errada: creemos que el problema es el dólar y es el déficit fiscal. Hasta que no ataquemos la verdadera causa, no solucionaremos la inflación ni la cuestión cambiaria.

Existe pesimismo generalizado en la comunidad de negocios. Ustedes lo relevaron.

Las dificultades que se presentaron en 2018 nos sorprendieron a todos. Y eso es lo que uno ve en el humor del empresariado. A veces, la coyuntura nos impide mirar un poco más allá. Pero tenemos que insistir y mirar en dónde queremos estar parados una vez que salgamos de la coyuntura.

Mencionó la necesidad de que el país se suba al empleo del futuro. ¿Qué barreras estructurales tiene que remover la Argentina para eso?

Le falta incentivo. Esto es muy finito: al no ser una actividad que requiere mucho capital, se constituye rápido y toma gente. Pero, cuando las condiciones no se dan, te desenchufan de la misma manera. Los incentivos no son sólo fiscales. Sin lugar a duda, la Argentina también tiene pendiente una discusión sobre su régimen laboral. Pero, a pesar de él, hoy podemos exportar. Con un régimen de incentivos (y esta ley sería un excelente primer paso), el Gobierno brindaría las posibilidades para que cada uno de nosotros, los empresarios, haga su parte. Ahora: que el Gobierno, tampoco, nos cambie las reglas.

Si en octubre la opción vuelve a ser Macri o Cristina, ¿no da cierta sensación de cuatro años perdidos?

No. Muestra la realidad de un país que tiene cierto sentido de la economía y del posicionamiento en el mundo, y de otro, que queremos otro sentido. Lo que sí creo es que buena parte del país, y de la dirigencia, no entiende claramente cómo se maneja una empresa. Y no me refiero al Gobierno.

¿Macri sigue teniendo crédito con los empresarios? Porque se instaló la idea de que Lavagna empieza a ser el candidato de, al menos, algún importante sector de ellos.

No lo pondría en términos de si Lavagna es o no el candidato de los empresarios. Más importante que Lavagna o Macri es quiénes los acompañarán. Cuáles serán sus equipos, quiénes sus sistemas de gobierno. Me parece que los dos expresan una visión republicana, que puede asegurar una continuidad razonable. También, me parece que Lavagna tiene que decir qué es lo que piensa hacer. Del Gobierno, ya lo sabemos. Tuvo sus aciertos y sus errores. Está en una coyuntura difícil. Pero lo importante es cuál es el objetivo. Si el de alguno de los dos es resolver el problema que tiene la Argentina, que es la carga del Estado que estamos soportando sólo una parte de los argentinos (porque no todos pagan sus impuestos), yo diría que ése es mi candidato: el que se quiera ocupar de resolver el verdadero problema que tiene el país. Las otras cosas son todas consecuencias de eso. Resolvemos este tema o vamos a seguir discutiendo nombres. Y la discusión de nombres no tiene ningún sentido.

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