El Cronista Comercial

Latam gana tiempo para seguir con su reducción salarial

El Gobierno la había intimado a pagar el 100% de los salarios. La empresa, afectada por no volar, recurrió la medida. Asegura que, en términos reales, la quita no es del 50% sino que impacta entre 7% y 35% de los ingresos netos de los empleados afectados

Latam gana tiempo para seguir con su reducción salarial

Pese a no lograr un acuerdo con los sindicatos y a la intimación del Ministerio de Trabajo, Latam Airlines ganó tiempo para poder continuar pagando los salarios con rebajas, en un contexto de parálisis del transporte aéreo, al no estar operando y prácticamente sin ventas.

El 26 de mayo pasado, el mismo día que Latam anunció que se presentaba a la Ley de Quiebras en Estados Unidos, bajo el capítulo 11 (que no incluye a su filial argentina), el Ministerio de Trabajo la intimó a pagar el saldo restante de los salarios, que había abonado al 50% del bruto a empleados suspendidos bajo el artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo, en los siguientes tres días. Sin embargo, la empresa presentó un recurso de reconsideración para poder seguir abonándolos parcialmente. Argumentó su imposibilidad de concretar el 100% de los pagos, al no registrar ingresos, entre otras varias razones.

Como otras aéreas privadas (Flybondi, JetSmart y Andes), la compañía buscó un acordar con sus empleados una rebaja salarial, en su caso, del 50% de salario bruto durante los meses de abril, mayo y junio, ante la falta de ingresos por la pandemia.

Sin embargo, la empresa logró firmar acuerdos individuales sólo con 1150 de los 2280 empleados que tiene en el país, según confirmaron desde la aérea. Los demás no aceptaron y, tras una serie de reuniones en el Ministerio de Trabajo, no pudo alcanzar un acuerdo con los sindicatos. Pero, tras su recurso de reconsideración, está habilitada legalmente para seguir abonando los salarios con descuento durante los tres meses.

Aerolíneas Argentinas, que buscó licenciar también empleados y reducir en 25% sus salarios, finalmente acordó con los sindicatos las suspensiones temporales, pero sin quita salarial (aunque sí dejó de pagar viáticos y, al ser licencias, también las cargas patronales, lo cual redunda en un ahorro para la compañía estatal).

Desde Latam, aclararon que, en realidad, los descuentos no alcanzan al 50%, ya que se fijó un piso mínimo para no afectar a los sueldos más bajos y, además, al importe resultante tras la reducción,se le suma el ATP (Programa de Asistencia al Trabajo) que paga el Gobierno a través de la ANSeS. En concreto, aplicó una reducción del 50% sobre los salarios brutos, que en el neto impacta como rebaja de 56% a 62%, según la compañía. Pero, al aplicar un mínimo de $ 48.000 netos (nadie puede percibir menos de esa suma) y al sumarse a ese importe resultante que abona la ANSeS, el impacto de la reducción en el salario neto final varía entre el 7% y el 35%, aseguran en la empresa, con un menor porcentaje de rebaja en los sueldos más bajos.

En los últimos días surgieron, además, una serie de rumores en el sector aerocomercial sobre los planes de la empresa para la Argentina, que sostienen que Latam proyecta una fuerte reducción futura de su operación en el país. Desde Latam, negaron que ese proyecto esté en carpeta y, al ser consultados por este diario, desde la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), aseguraron que la compañía aérea no presentó ninguna modificación a su operación, con lo cual, al menos oficialmente, no hay nada previsto al respecto. 

La ANAC se reunió con representantes de Latam Argentina (Lan Argentina), al convocarlos luego de que la aérea anunciara que se acogía al capítulo 11 de la Ley de Quiebras de los Estados Unidos, para consultarle las implicancias que esa medida tendría en el país. Por la normativa, esa presentación a concurso de acreedores no incluye a la Argentina, Paraguay ni a Brasil, donde las operaciones se rigen por la ley de cada país. 

En la conferencia de prensa virtual donde anunció la presentación a concurso de acreedores, el 26 de mayo pasado, Roberto Alvo, CEO de Latam Airlines, había dicho sobre la Argentina que la empresa debía “evaluar cómo sigue desarrollándose el virus y las conversaciones con el Gobierno para entender nuestro próximo paso, pero debo confesar que es una situación compleja”.

“En la Argentina no es fácil la situación, pero estamos confiados en poder solucionarlo. No descarto que tengamos que tomar decisiones importantes en las próximas semanas, según como esto (virus y relación con el Gobierno) se vayan desarrollando”, había mencionado Alvo, sin dar mayores precisiones.

Además, en los últimos días trascendió que la empresa se había llevado a Santiago de Chile algunos de sus aviones. Desde Latam aclararon que, como todos los años en baja temporada, se trasladan las aeronaves para hacerles un mantenimiento profundo, que se realiza anualmente y demora cerca de 45 días. Pero los aviones siguen con su matrícula argentina y volverán al país una vez finalizadas las revisiones, aseguraron desde Latam. Desde la ANAC, también confirmaron que no había modificaciones al respecto.

Una industria en crisis pre pandemia

La pandemia por el coronavirus generó la mayor crisis en la historia del sector aerocomercial a nivel mundial, con la cancelación de vuelos en todo el mundo y el cierre de fronteras en gran parte de los países. Pero en la Argentina el sector no atravesaba su mejor momento desde antes. Tras las fuertes devaluaciones de 2018 y 2019, sus costos -altamente dolarizados- se habían disparado (combustible, leasing de aviones, tasas), en un contexto de ingresos a la baja por la mayor competencia, ante el ingreso de compañías low cost: los precios de cabotaje se redujeron, incluso en pesos, y las tarifas internacionales bajaron en dólares ante la fuerte caída de la demanda de argentinos, por el encarecimiento de la divisa de Estados Unidos. 

Previo al coronavirus, ni Flybondi ni JetSmart habían logrado llegar al punto de equilibrio (break even) tras su inicio; Norwegian se fue del país y vendió la empresa a JetSmart; Andes debió achicarse, suspendió varios vuelos y estaba pagando salarios en cuotas; y Latam esperaba cerrar este año su cuarto balance consecutivo en rojo en el país y también había dado de baja sus rutas menos rentables.

Ahora resta ver cómo logran sobrellevar las compañías esta crisis para volver a levantar vuelo cuando la pandemia y el Gobierno lo permitan. 

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