El Cronista Comercial
JUEVES 18/07/2019

Las competencias blandas que marcan la diferencia

Más allá de los conocimientos duros y la formación académica, existen habilidades y actitudes que el puesto de líder requiere para un desempeño exitoso.

Las competencias blandas que marcan la diferencia

En organizaciones orientadas a la búsqueda de RESE (Resultados Extraordinarios, Sustentables y Equilibrados), se vuelve imprescindible para el líder garantizar las competencias socioemocionales: capacidad de vincularse efectivamente con uno mismo, con otros, con el trabajo, empresa, equipos de pertenencia, habilidad de escuchar, sensibilidad de hablar, capacidad de empatía, motivar con la palabra, negociar y dar feedback, entre oras.

Lo más valorado por los empleados en general es el balance entre vida laboral y personal. Horarios flexibles y líderes que incentivan al desarrollo de sus equipos, aportando y estimulando la creatividad e innovación y por sobre todo valorando los aspectos socioemocionales y vinculares, son los aspectos más destacados y apreciados por los empleados.

María José Pandullo, Managing Director de H+K Strategies Argentina, explica que estas competencias marcan la diferencia en el rol directivo y conducen a resultados positivos dentro de la organización y para con los clientes.

Los ambientes laborales requieren cambios rápidos, siendo la adaptación una de las principales claves en situaciones que generan estrés, incomodidad, desconfianza, inseguridad y asperezas entre los miembros de las distintas áreas. "Los directores con habilidades socioemocionales propician ecosistemas laborales sanos evitando el radio pasillo, la desmotivación y posible fracaso. Estos líderes generan una actitud positiva frente a los cambios donde los empleados se sienten protagonistas, buscan salidas creativas y generan trabajo en equipo", comenta Paula Bulla, asesora en DDH Wellness Consulting.

¿Qué buscan los jóvenes más allá de la remuneración? El salario emocional genera compromiso y pertenencia a la vez. Aporta flexibilidad y frescura a las relaciones laborales, beneficiando en contrapartida a las empresas con empleados que se involucran y dan lo mejor de sí. Entre las propuestas más habituales, suelen tener lo que se llama Viernes Casual, días de flextime, comedor en la empresa, gimnasio, running team, programas de Bienestar como propuestas de mindfulness y coaching de Bienestar, un espacio para el desarrollo personal/profesional y también incluyen clases de yoga o zumba, espacio de parking para bicicletas o incluso salas de Relax o masajes in company.

"Cada vez se valora más un buen ambiente de trabajo, la posibilidad de tener espacios de conversación, aportar soluciones, innovar, llevar adelante proyectos, flexibiliad horaria, trabajar por objetivos, buscar el bien común", afirma Liliana Zamora, directora del Centro de Coaching Sistémico.

"Cuando hablamos de beneficios y prácticas de work-life balance, nos referimos a aquellas políticas que nivelan la carga laboral con el espacio personal, generando un impacto emocional y de pertenencia en los colaboradores. Es un concepto integral que cuida desde una perspectiva sistémica el bienestar humano, la satisfacción personal, repercutiendo en la productividad y resultados de la organización", asegura Miguel Terlizzi, presidente HuCap.

Otro aspecto que forma parte del salario emocional es el reconocimiento personal y público del jefe directo, alta dirección, CEO o accionistas y las posibilidades de crecimiento y desarrollo: desde un ascenso a nivel jerárquico hasta el involucramiento en determinados proyectos claves.

"Una adecuada política de beneficios provoca un impacto positivo en el compromiso de la gente con su organización", concluye Terlizzi.

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