El Cronista Comercial

Las bodegas perdieron con la devaluación y alertan que el súper cepo las "perjudica mucho"

Aunque subieron las ventas al exterior en volumen, cayó la facturación, según un informe de la cámara Bodegas de Argenitna. También hay impacto en rentabilidad. Las empresas grandes sufren más el impacto

Las bodegas perdieron con la devaluación y alertan que el súper cepo las

Las bodegas no sólo están vendiendo más en el mercado interno, de la mano del mayor consumo de vino en tiempos de aislamiento. También, están exportando más litros, gracias a que el tipo de cambio favorable les permite vender a mejor precio y, también, reactivar las gamas más masivas, que ya no eran competitivas en el mundo cuando el valor del dólar estaba atrasado, en un contexto local inflacionario.

Pero, pese a exportar más cantidad, las bodegas perdieron con la devaluación: su facturación se reducesegún un informe sobre la actividad realizado por el Centro de Estudios Económicos de Bodegas de Argentina, la mayor cámara empresarial del sector.

El trabajo precisa que, con una caída de 5,3% en facturación, fueron las empresas más grandes las que más perdieron, al reducir más los precios.

Si bien el relevamiento reconoce que las sucesivas devaluaciones de los últimos cinco años permitieron volver a impulsar la actividad exportadora, “claramente, la reacción de la industria fue acelerada en vinos a granel por tratarse de un commodity, cuyo precio resulta muy atractivo en los mercados mundiales. Pero, como contrapartida, puede remunerar a precios muy bajos la materia prima”, explicó.

De hecho, la exportación de vino a granel creció un 118% en litros, entre enero y agosto, según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). Pero los vinos fraccionados avanzaron un 3,9% en volumen, en el mismo lapso: y mientras las botellas avanzaron 2,4%, los tetra-brik, que se comercializan a un precio inferior, lo hicieron un 24%, según el INV.

“Los vinos fraccionados aumentaron su volumen de exportación, con una recuperación en los últimos 12 meses cerrados en junio de un  2,4%, aunque las bodegas han reducido su precio un 11,4% en dólares y, así, la facturación es un 8% inferior”, detalló el estudio de Bodegas de Argentina.

“La exportación ha sido así el sector más dinámico por las devaluaciones, pero especialmente en vinos de más bajo precio y, por lo tanto, de menor contribución a la baja rentabilidad de la industria”, agregó.

“La Argentina estaba vendiendo en un segmento de precio más alto, pero hoy los consumidores en todo el mundo compran en segmentos más bajos. Eligen más supermercados a la hora de comprar, para ir a un solo lugar, donde se ofrecen los segmentos más masivos. Restaurantes, hoteles y espectáculos están cerrados u operando con baja demanda, y son los lugares donde más se comercializa la gama alta. Por eso, cae el precio promedio y la facturación, aunque se venda más vino”, explicó Patricia Ortiz, presidente de Bodegas de Argentina, a El Cronista. 

“El tipo de cambio diferenciado nos perjudica mucho”, agregó. “Cuando se abran los viajes y el  equipo comercial vuelva a participar de ferias y eventos para impulsar las exportaciones, pagaremos el dólar oficial más el 30% de impuesto PAÍS y otro 35% a cuenta de Ganancias, pero los dólares que recibimos por las exportaciones son al tipo de cambio oficial y, además, tenemos retenciones”, explicó Ortiz. 

Además, el informe explica que, en los mercados externos, están disminuyendo los precios de las importaciones, por la recesión provocada por el covid-19, con lo cual será más difícil poder aumentar los valores a futuro. 

Pese a todo, “la exportación ha sido sin lugar a dudas lo más dinámico de la vitivinicultura argentina, en contraposición al mercado interno, que aumentó sus volúmenes de compras pero redujo la facturación”, especificó el reporte.

De hecho, las bodegas continúan aumentando sus ventas en el mercado interno, de la mano del mayor consumo hogareño, pero aseguran que el control de precios fijado por el Gobierno desde marzo, que sólo permitió un incremento de 4% hace unos meses, llevó a una pérdida de rentabilidad en el sector, ya que los insumos continúan ajustándose por la inflación, que no puede trasladarse a precios, como informó El Cronista. 

Por eso, en el mercado interno se verifica no sólo un aumento mayor en volumen de ventas, sino también una peor ecuación en términos de facturación.

Además, según una encuesta entre las empresas asociadas a Bodegas de Argentina, un 9% de los ingresos proviene del Turismo del Vino, negocio hoy inactivo, en función de la pandemia y las medidas de aislamiento.

Las expectativas de las bodegas son alentadoras de cara a los meses que restan del año: la mayoría (86%) espera vender hasta un 30% más en este tercer trimestre, a nivel general, pero “la combinación de volúmenes creciendo con precios disminuyendo atenta contra la rentabilidad de la industria, pues se verifican aumentos de costos variables y una menor contribución por cada caja vendida”, advierte el informe.

De hecho, los mayores incrementos de volumen del último año los capitalizaron las empresas más grandes, que venden de 1 millón a 10 millones de cajas, especialmente, porque exportaron vinos a granel, commodities de menor valor.

Por esa razón, son también las que más disminuyeron el precio promedio, explica el informe. En cambio, las más chicas, más concentradas en mercados externos y en gamas altas, pero de menor volumen, redujeron menos los valores de sus vinos y, así, perdieron menos que las grandes, asegura el relevamiento de Bodegas de Argentina. 

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