El Cronista Comercial

La ampliación de Aeroparque costará $ 5500 millones

Las tareas son por su regionalización y se proyectaron antes de la pandemia, cuando el sector aerocomercial crecía. Pero se calcula que, ahora, al mercado le llevará entre dos y tres años recuperar niveles similares de actividad

La ampliación de Aeroparque costará $ 5500 millones

El Aeroparque Jorge Newbery estará cerrado, al menos, hasta mediados de diciembre, por las obras que, con una inversión por $ 5500 millones, comenzarán a realizarse para alargar y reparar la pista, instalar nuevo balizamiento y ampliar el sector de arribos y partidas internacionales, de cara a su reapertura como terminal regional, con vuelos que incluirán no sólo a los países limítrofes, sino también a Perú.

Dentro de la inversión, el monto más importante, unos $ 3900 millones, irá para hacer el mantenimiento y refacción de toda la pista y para extenderla en 615 metros más a lo largo y 20 a lo ancho, para poder recibir también aeronaves de mayor porte, como los Airbus 330, por ejemplo.

Pero, en un contexto de crisis por el covid-19, algunas fuentes del sector se quejan de que se destine esa suma de dinero a ampliar el segundo aeropuerto del país, por número de pasajeros, cuando otras urgencias apremian a toda la industria, con aviones en tierra y escasa facturación. Y, además, porque se estima que el mercado demorará de dos a tres años en volver a un nivel habitual en pasajeros y vuelos. 

En 2019, arribaron o despegaron desde Aeroparque 12,31 millones de pasajeros, un 8% menos que un año antes, pero 12% más que en 2015, pero sólo con vuelos de cabotaje, a excepción del “puente aéreo” con Uruguay, ya el Gobierno de Mauricio Macri había definido derivar todos los vuelos regionales que allí operaban a Ezeiza, progresivamente, desde mayo de 2018 y hasta abril de 2019. 

Pero en el primer semestre, en virtud de la cancelación de vuelos desde fines de marzo por la pandemia, apenas 2,3 millones de pasajeros pasaron por el Aeroparque porteño, un 62% menos que en la primera mitad de 2019. Y se estima que volver a los 12 millones de pasajeros, incluso con los nuevos que generará la regionalización de la terminal, llevará tiempo, por los efectos de la pandemia.

A esa lenta recuperación se suma, además, el cese de operaciones de Latam Argentina, la segunda en aportar viajeros a Aeroparque y la que más apostaba a capitalizar esa regionalización de la terminal.

En consecuencia, el área metropolitana tendría tres grandes terminales: Ezeiza, con menor tráfico aéreo como consecuencia del escenario pospandemia; Aeroparque ampliado y con menos actividad de lo pensado; y Palomar, donde hoy operan las low cost.

JetSmart tiene un fallo judicial a su favor que la habilita a operar en Aeroparque, donde funcionaba Norwergian, aerolínea que adquirió el año pasado. En el hipotético caso de mudarse de terminal, en Palomar sólo operaría Flybondi. Un Aeroparque ampliado y con mucha capacidad ociosa sería otro argumento a favor de quienes, en el Gobierno, buscan que Palomar vuelva a ser un aeródromo militar.

Contra estos argumentos que cuestionan las obras, otras fuentes del sector aerocomercial explicaron que, para este año, ya estaba previsto el cierre del Aeroparque porteño durante un mes y medio, para hacer la modernización y refacción en forma integral de la pista, trabajo que debe hacerse cada 10 años y que se había realizado por última vez en 2010.

Pero, explican, con la decisión de volver a llevar los vuelos regionales a la terminal, eran necesarias otras obras, por eso se decidió alargar y ensanchar la pista (además de la refacción ya planeada), el balizamiento y la ampliación del sector internacional de partidas y arribos. “Estando el Aeroparque casi sin vuelos por la pandemia, el Gobierno prefirió cerrarlo más tiempo para hacer estas obras, que requieren cuatro meses y lo deja preparado ya para operar en los próximos 20 años. Cerrar el Aeroparque tanto tiempo en meses normales tiene un costo altísimo”, argumentaron.

Además, destacaron que los $ 5500 millones provienen del Fideicomiso de Fortalecimiento del Sistema Nacional de Aeropuertos, que administra el Ministerio de Transporte y ejecuta el Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (Orsna), y al que cada mes Aeropuertos Argentina 2000 (AA2000) -concesionaria de Aeroparque y de otros 34 aeropuertos en el país- aporta el 15% de su facturación.

Por eso, aclararon, “ese dinero no puede destinarse a otros usos, sino sólo para obras de infraestructura en los aeropuertos. La mayoría de las obras del país fueron frenadas, salvo de la de Aeroparque, por su magnitud e importancia”, precisaron. Y agregaron que en otros países, como Estados Unidos, Holanda, y Brasil, también se está aprovechando la parálisis producida por el Covid-19 “para adelantar obras de infraestructura que serían muy difíciles o imposibles de realizar en condiciones de operación normales”.

La pista será alargada en 275 metros hacia el sur y 340 hacia el norte (615 metros en total), para alcanzar un largo de 2715 y se ensanchará 20 metros más, para poder recibir aviones de mayor porte, de cara a su regionalización. El próximo 19 de agosto es la apertura de sobres de esta licitación, cuya obra demora cuatro meses, con lo cual se estima que el Aeroparque no volvería a operar el 1º de diciembre, como estaba previsto, sino a mediados o fines de ese mes. Su presupuesto, por licitación, es de $ 3867,98 millones, sin IVA, según consta en el sitio del Orsna.

La licitación para ampliar el sector internacional de partidas y arribos, que sumará 800 m2 extra, tiene un valor presupuestado de $ 763,99 millones, y los sobres con las ofertas se abrieron el lunes 3 agosto

La tercera obra prevé un nuevo sistema de balizamiento, para fortalecer la seguridad operacional en los despegues y aterrizajes y equipar las nuevas partes de la pista. La provisión de los materiales requiere de $ 438,66 millones (IVA incluido), mientras que el costo de instalación fue estimado en $ 581,68 millones, sin IVA.

En los últimos años, se realizaron diversas obras en el Aeroparque porteño y otras fuera,  como el nuevo Paseo de la Costanera y la instalación del monumento a Colón, estos últimos, a cargo del Gobierno porteño. 

En 2017, se había instalado una nueva torre de control. Un año después, se amplió hall de check in sector A, con 20 mostradores y en 2019, se inauguró un nuevo sector gastronómico con vista al río en planta baja y primer piso.

Mudanza temporal a Ezeiza

Mientras el Aeroparque está cerrado por obras, la mayoría de los aviones de esa terminal fueron llevados al Aeropuerto de Ezeiza, desde donde se prevé que operen hasta la reapertura de la terminal porteña. Sin embargo, en el sector reina una total incertidumbre y dudan ya que puedan comenzar a volar el 1º de septiembre, fecha que la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) habilitó para vender pasajes, pero aún no para operar, a la espera de que el Ministerio de Salud lo autorice, en función de la evolución de la pandemia. 

El viernes, el Secretario de Calidad de Salud del Ministerio de Salud de la Nación, Arnaldo Medina, declaró a la cadena de noticias TN: "Ratifico lo que dije: es difícil que el 1° de septiembre se reanuden los vuelos regulares. Para esa fecha vamos a tener un número alto de casos de coronavirus”.

Ante este escenario, algunas aéreas internacionales postergan su reanudación de vuelos al país. Emirates, que volaba a Ezeiza con escala en Río de Janeiro, no prevé hacerlo en septiembre; por ahora, suspendió el vuelo a esa ciudad brasileña y, también, su continuación a Ezeiza y no definió cuándo la reanudará. En tanto,  Qatar Airways -que volaba vía San Pablo- prevé programar sus vuelos una vez que los itinerarios sean aprobados por las autoridades argentinas. Y, por el momento, se desconoce también cuándo Norwegian Air prevé volver a conectar a Londres y Buenos Aires.