El Cronista Comercial
VIERNES 24/05/2019

Havanna quiere ser más que alfajor y café: ahora también ofrece comidas

La tradicional empresa marplatense apunta más a la gastronomía que a la venta de productos. En nueve meses de 2018, sus ganancias subieron 23%, a $ 74,1 millones

Havanna quiere ser más que alfajor y café: ahora también ofrece comidas

"Cuando uno piensa en Havanna, lo primero que se le viene a la cabeza es la imagen de alfajores y café. Queremos que ahora también sea sinónimo de una oferta gastronómica de calidad". Con esas palabras, Alan Aurich, gerente general de la emblemática firma marplatense creada en 1947, define la estrategia de crecimiento que Inverlat, el holding dueño de la compañía, ya puso en marcha en 50 de sus 240 locales en el país.

Con ese plan, se pretende que la marca deje de ser asociada exclusivamente al producto que la caracteriza. Desde su salida a la bolsa en 2017, el accionista, continuador de Desarrollo y Gestión (D&G), invirtió más de $ 20 millones en ese aggiornamiento.

Puertas adentro, al nuevo formato que acompaña al plan de expansión lo llaman "Haireado" y, aunque el público no se percate de su existencia, está presente en la renovada carta que la empresa diseñó junto a chefs y nutricionistas. Sándwiches, hamburguesas y ensaladas integran, entre otros platos, la apuesta salada. Barras de cereal con chocolate y snacks forman parte de las últimas novedades dulces.

"La intención es bajarle la edad a la marca para captar a nuevos y jóvenes clientes, que serán nuestros consumidores futuros. Para ello, diversificamos el abanico de productos y sumamos opciones de comidas para distintos momentos del día. Negocios que antes estaban vacíos a la hora del almuerzo y la cena, hoy se llenan. Actualmente, introducimos este concepto en cada punto de venta que inauguramos o remodelamos, sea en la Argentina o fuera de ella", sostiene el ejecutivo, que lidera Havanna desde 2005. 

Los próximos locales a refaccionar serán los ubicados en Santa Fe y Thames (Plaza Italia) y Santa Fe y Billinghurst, a metros del shopping Alto Palermo. El último que se estrenó bajo esta lógica fue el stand del Aeropuerto de Ezeiza.

Alan Aurich, gerente general de Havanna.

"El reto consiste en pensar alternativas, sin dejar de lado la esencia de Havanna. Todos tenemos una historia con la marca y los consumidores se sienten dueños de ella", dice Aurich en tono nostálgico. Para que los cambios no fueran abruptos, el directorio decidió realizar los primeros experimentos en lo que, internamente, denominó "laboratorios". "Fueron tres: los primeros dos en Mar del Plata y el tercero en Cabildo y Federico Lacroze (Belgrano). El riesgo de fallar era grande. No podíamos tirar todo por la borda", comenta.

Los productos tradicionales (alfajores, Havannets y galletitas) representan el 63,8% de las ventas totales de la cadena, que entre enero y septiembre del año pasado facturó más de $ 1200 millones, un 30,6% más que en igual período de 2017. El resultado neto de esos nueve meses mejoró un 22,9%, y ascendió a $ 74,1 millones. En 2017, Havanna facturó $ 1275,2 millones y ganó $ 99,67 millones.

Incluso, en el tercer trimestre, cuando empezó a pegar fuerte la devaluación, el resultado neto creció 45,5% interanual, a $ 17,6 millones, a pesar de que el resultado financiero resultara negativo en $ 26,5 millones, contra un rojo financiero de $ 2,7 millones un año antes. "En gran medida, el mayor resultado negativo se origina en la variación del tipo de cambio por la deuda contraída en 2004 y a siete años de plazo por la adquisición de la planta industrial de Batán, provincia de Buenos Aires", destacó la compañía en su balance al 30 de septiembre. En tanto, el costo financiero de Havanna en el tercer trimestre creció de $ 61,1 millones a $ 89,5 millones del tercer trimestre de 2017 al mismo trimestre de 2018.

"A pesar de los vaivenes económicos que sufre la Argentina, a Havanna, siempre le va bien", comenta Aurich. Apunta que, tras la fuerte devaluación de la moneda local ocurrida a partir de mayo de 2018, notó una retracción leve de la demanda.

"La baja en el consumo no nos afectó demasiado. Depende mucho de la ubicación geográfica y del tipo de cliente al que apunta cada local. Las sucursales que se encuentran situadas en el circuito del turismo internacional sufrieron menos la retracción del consumo, a diferencia de las de 'barrio' o 'destino', donde observamos más la caída", explica.

Havanna cuenta con 60 tiendas propias y 180 franquicias en la Argentina. En 2018, abrió 20 locales y, para 2019, prevé la inauguración de otros 20. En el exterior, posee 100 sucursales, de las cuales 60 están en Brasil.

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