El Cronista Comercial

Gustavo Perosio, de Moët Hennessy: "El momento de crisis es para sembrar"

Con más de 22 años en Chandon, se convirtió en número uno de la filial local a fines del año pasado. Acaba de lanzar un nuevo producto y propone no quedarse quieto ante la crisis.   

Por suerte, a Gustavo Perosio le gusta el espumante. Hubiera sido desafiante, si no, hacer carrera en Moët Hennessy y convertirse, desde noviembre del año pasado, en su director General. Möet Hennessy, la división de vinos y destilados del Grupo LVMH, posee en la Argentina bodegas y viñedos para elaborar espumantes y vinos de las marcas Chandon Argentina, Terrazas de los Andes, Cheval des Andes y 33 Sur, además de distribuir en el país marcas como Dom Pérignon, Veuve Clicquot y Baron B, entre otras. 

Contador y con un MBA de la Ucema, Perosio había tenido un paso por Carrefour antes de llegar, en septiembre de 1996, a Bodegas Chandon. “Todavía no me había recibido, pero me encontré con una compañía preocupada por desarrollar a la gente. Pensé: ‘Me gustaría quedarme acá’. Siempre soñé con ser el número uno”, admite. 

Fue analista de Finanzas, jefe de Contaduría, jefe de Finanzas, gerente de Administración y Finanzas y, finalmente, director de Finanzas en 2008. A los cuatro años, sumó la responsabilidad del negocio de Uruguay. Finalmente, en 2015, dio el salto a director Regional de Finanzas, lo que le permitió conocer otros mercados y negocios. ¿Nunca quiso cambiar de organización? “No porque, constantemente, surge el aprender cosas nuevas. Y siempre les digo a quienes empiezan a trabajar acá que se pueden meter en lo que quieran. Es bastante horizontal y hay proyectos para todo el mundo. La cultura de la empresa siempre fue muy abierta, con un trato muy elegante. Discutimos ideas y no nos peleamos, lo que genera un ambiente de aprendizaje”. 

El año pasado, finalmente, llegó la oportunidad de convertirse en número uno. “El principal desafío es moverse y entusiasmar en momentos de crisis”, dice. La entrevista se realizó justo a los pocos días del último lanzamiento de la compañía, el Chandon Aperitif: “Si bien estamos convencidos de que va a ser un éxito –y los primeros tres días de venta ya superaron las expectativas –, lo importante fue que se volvió a sentir en la empresa esa vida que trae un lanzamiento. El entusiasmo atrás de un objetivo en común. Trabajamos en una compañía que es líder en su categoría y a veces corrés el riesgo de quedarte estancado y administrar lo que tenés”.  

El año pasado, admite, fue “difícil” para la categoría, tanto en espumantes como en vinos. Aunque, revela, este año empezó a notar algunas mejoras. “En espumantes estamos creciendo versus el año pasado y en vinos de alta gama también. El premium es un segmento más inelástico. Los que sufren más son los productos más enfocados a la clase media, aunque estamos planeando lanzamientos”, hace un diagnóstico del sector. “El cóctel de crisis más quedarte quieto es explosivo. Es justamente cuando hay que moverse y la idea no es ser súper exitosos en momentos de crisis, porque es muy difícil, pero sí sembrar para que, cuando mejore, estar bien posicionado”, explica. 

¿Cómo se logra ese entusiasmo cuando la coyuntura es tan volátil? “Generando y escuchando ideas, y no pisando brotes. Es importante que la gente pueda expresar y desarrollar sus ideas. Que no tengan temor a equivocarse y a fracasar. El verdadero fracaso es no intentarlo. Gracias al último lanzamiento tenemos un ambiente revitalizado y más cosas planeadas que generan también entusiasmo”. En esta línea, añade: “Hoy estoy sentado acá porque fracasé muchísimas veces, pero intenté casi todo y aprendí mucho de eso. Hay que eliminar el miedo a equivocarse”. En un equipo en el que, asegura, le gusta rodearse de gente que sabe más que él, aplica el ‘dejar hacer’: “Cuando hay un liderazgo más horizontal, de consenso, te sentís tranquilo”. 

También trabaja en la cultura de la compañía que, asegura, no es vender bebidas, sino generar experiencias y lujo. Y, dentro de las experiencias, a Perosio le parece clave que el número uno de la compañía sea argentino: “A los extranjeros les cuesta entender cómo podemos trabajar con tanta inestabilidad. Nosotros ya estamos acostumbrados, nos resulta casi normal. Trabajar en la Argentina es lo máximo, incluso en contextos de crisis”. 

Fanático de Newell’s, Perosio también aprovecha el deporte para seguir en contacto con sus compañeros: entrena junto al equipo de dirección dos veces por semana y todos los miércoles los hombres de la oficina juegan al fútbol. Tiene dos hijos, Martino y Manuel, con quienes también comparte el deporte, y su familia se completa con María, su mujer: “Mi fan número uno y la que más me critica. Además de esposa, es una socia. Si no tenés equilibrio en tu casa, es muy difícil tenerlo en el trabajo, porque uno no tiene dos vidas. Para ser feliz acá, tenés que serlo en tu casa”.

(Artículo publicado en la edición 305 de la Revista APERTURA; mayo 2019)

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