El Cronista Comercial
VIERNES 19/07/2019

El vino, la joya oculta del grupo Vicentín que apuesta a la exportación

De vender sus primeras 80.000 botellas en 2010 pasó a 1,2 millones en 2018, con marcas de las líneas Vicentín Family Wines y Sottano, bodega que compró en 2016

El vino, la joya oculta del grupo Vicentín que apuesta a la exportación

La pasión por el vino llevó a la familia Vicentín, dueña del gigante grupo agrícola-ganadero santafesino, a incursionar en el mundo vitivinícola de alta gama, un sector muy diferente al de sus negocios tradicionales.

Sin embargo, no fue sólo por pasión: desde el principio buscaban generar un negocio sustentable, basado en vinos de calidad. Y el plan inicial parece funcionar según lo previsto. Desde 2010, cuando hicieron su primer vino bautizado como Vicentín, el negocio creció hasta alcanzar los u$s 4 millones de facturación, una cifra mínima si se compara con los ingresos del grupo, de u$s 4000 millones por cereales, oleaginosas, aceites, carnes, algodón, biodiesel, mosto y hasta miel, pero un número más que significativo en el negocio vitivinícola para un emprendimiento nuevo, en un contexto local recesivo.

“Soy fanático del vino, es mi pasión. Viajé en 2002 a Cafayate y me enamoré, me encanta el vino. Ahí comenzó a surgir la idea de tener un proyecto de alta gama. Con el tiempo ví que era mejor hacerlo en Mendoza. Costó un poco convencer a los demás en la familia, pero lo logré, porque son apasionados por el vino como yo. Primero surgió más por el placer de beber un vino, pero siempre fue pensando en la calidad y en venderlo al mercado, no en hacerlo como hobby”, explica Máximo Padoan, quien está al frente de Vicentín Family Wines junto a su hermano Cristian, y a cargo del negocio de granos del grupo. “Conocer de vino te sirve hasta para conversar con corredores y acopiadores de granos, a todos les interesa”, comenta.

“En 2009 compramos un viñedo; en 2010 hicimos las primeras 80.000 botellas, con uvas compradas a productores. Venimos de los commodities: carne, algodón, mosto. El vino de alta gama tiene otros tiempos, hay que esperarlo. Y nos dimos cuenta que le faltaba tiempo en botella; uno está acostumbrado a la ansiedad. El vino es diferente”, cuenta Máximo, nieto además de uno de los fundadores del grupo Vicentín.

De hecho, en 2011 contrataron a Andrés Ridois, con experiencia en el negocio, como gerente de Vicentín Family Wines. “Elaborábamos en bodegas de terceros, primero en Huarpe, después en Navarro Correas. Recién cuando crecimos más en volumen vimos que necesitábamos tener una bodega propia. Ya producíamos 600.000 botellas, frente a 80.000 del primer año. Necesitábamos la bodega, sobre todo, para mostrarla a los exportadores. Algunos no nos distribuían por eso; no les daba confianza, temían que uno no siguiera en el negocio sin bodega propia. En 2016 compramos por eso Sottano, para elaborar alta gama; el resto los hacemos con terceros”, explica Máximo. Por esa bodega de Perdriel, sus marcas y un viñedo de 14 ha., el grupo pagó u$s 6 millones, a los que agregó otros u$s 300.000 en tanques para ampliar capacidad, de 600.000 a 900.000 litros.

En 2017, compró a Cartellone su bodega de mosto y vino a granel, negocio que maneja por separado.

“No me hice cargo de lo comercial porque es un negocio muy diferente; hice un curso intensivo sobre elaboración de vinos en el INTA, para conocer más, porque me gusta hacer las cosas bien. Cristian está a cargo de la exportación de carne del grupo y ayudó para ingresar con el vino a algunos mercados. Nuestra tarea pendiente es crecer más afuera; estamos poniendo ahí el foco. Exportamos a Inglaterra, EE.UU., México, Brasil, Perú, Bolivia y Canadá. También a Francia, desde donde importamos un champagne con nuestro nombre”, cuenta.

El año pasado, el grupo vendió 1,2 millones de botellas, el 66% de ellas al mercado interno, y alcanzó los u$s 4 millones. Sus marcas de la línea Vicentín Family Wines van desde los $ 105 (Prisionero) a los $ 1220 (su ícono, El Maldito) en vinotecas y restaurantes; la línea Sottano llega a los $ 2700 (con su emblema, el blend Judas). “En 2018, crecimos 15% en el mercado local; Sottano tenía pocas venta al mercado interno, así que nos complementamos. El mercado de alta gama sigue estable. Ahora, en 2019, queremos llegar a 1,4 millones de botellas. Queremos seguir creciendo sin resignar calidad”, destaca.

Comentarios1
Pablo Gowland
Pablo Gowland 08/04/2019 01:16:18

un capo en lo que hace , pura pasion y cabeza por eso hacen las cosas bien

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