El Cronista Comercial
MARTES 16/07/2019

El dinero no es todo: por qué importa la prosperidad personal en las empresas

Cuatro de cada diez empleados dejaría su trabajo por no estar progresando, según un informe de Mercer. La tendencia incluye conceptos como desarrollo de carrera y aprendizaje. La Argentina, lejos de los estándares aplicados en el mundo

El dinero no es todo: por qué importa la prosperidad personal en las empresas

Por más contento que esté en su puesto de trabajo, el 39% de los empleados de las empresas privadas en el mundo estaría dispuesto a renunciar si siente que no está progresando. Así se desprende de un informe de la consultora de Recursos Humanos Mercer, que reveló la opinión de 800 líderes de negocios y de Recursos Humanos en 57 países y 26 industrias.

Según la firma, la prosperidad aparece como un nuevo importante elemento en la cadena de valor corporativa. “Las organizaciones que se destaquen en la próxima década serán aquellas ocupadas en favorecer que sus personas, equipos y fuerza laboral en general prosperen”, explicó Juliana Rodríguez, líder de Estrategia de Talento de Mercer.

Desde Mercer explicaron que la prosperidad está relacionada con el compromiso y las ganas que tiene el empleado, así como también “a su posibilidad de crecimiento profesional”. Y, agregó que una experiencia laboral próspera es lograda “cuando la persona considera que el desarrollo de sus habilidades crece y se siente comprometido con su trabajo”.

Según Mercer, entre los temas más relacionados con la prosperidad están las oportunidades de desarrollo de carrera y de aprendizaje, así como tener evaluaciones justas, estructuras más planas, equidad en pagos y compensaciones, facilitadores de la eficiencia, ambientes de trabajo positivo, acciones basadas en analíticos, involucramiento de empleados y líderes con propósito.

Según dijo Rodríguez, el compromiso de un empleado no alcanza, ya que “no garantiza el éxito personal ni organizacional porque se requiere también una actualización del aprendizaje”, pero agregó que si la persona se encuentra “estancada profesionalmente termina atravesando una experiencia agotadora”. Pero, también, puede ocurrir lo contrario: “Muchos empleados sienten tener un desarrollo profesional en cuanto a oportunidades y aprendizajes, pero al no sentirse comprometidos con sus trabajos viven una experiencia transaccional”, agregó el informe.

Más puntualmente, en la Argentina, el 53% de las empresas respondió que busca crear ambientes donde los colaboradores puedan prosperar. Sin embargo, ese aparente esfuerzo no es visto por los empleados, ya que solo dos de cada cinco dicen que las compañías donde trabajan tienen una propuesta de valor diferenciada y atractiva.

“En América latina, el proceso de personalización de propuestas para los empleados viene más lentamente que en otras regiones”, explicó a este medio Rodríguez, e hizo hincapié en que las puertas para lograr eso se abren mucho más en estos tiempos, ya que el big data permite juntar a personas por sus características e intereses.

Los empleados prósperos, mientras tanto, tienen tres veces más probabilidades de trabajar en una compañía con un fuerte sentido de propósito, además de contar con hasta tres veces más opciones de decir que su lugar de trabajo se centra en la salud y el bienestar. Por otra parte, también tiene cinco veces más posibilidades de que creer que reciben una compensación justa y competitiva.

Las relaciones laborales, según Rodríguez, han cambiado a lo largo del tiempo. “Hace 20 años, hablábamos de contrato bajo determinada compensación. Luego, se fue migrando a un contrato más de lealtad”, dijo. Hoy, para la ejecutiva, se habla de un contrato de prosperidad, donde hay otros valores más emocionales vinculados al día a día del trabajo.

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