El Cronista Comercial

El costo de la cuarentena: cada bodega pierde $ 3 M anuales por la prohibición al turismo

Bodegas de Argentina advirtió sobre el impacto que la pandemia tiene en el enoturismo. Gran parte de las empresas que reciben visitantes son pequeñas y, para ellas, los ingresos son vitales para pagar sueldos, que ascienden a un promedio de $ 278.000 mensuales 

El costo de la cuarentena: cada bodega pierde $ 3 M anuales por la prohibición al turismo

La bodegas no sólo ven caer sus ventas, en virtud del cierre de restaurantes y bares en el país y en el mundo por el coronavirus. También, sus ingresos son afectados por la ausencia del turismo, ante las medidas de aislamiento para prevenir contagios por coronavirus. El enoturismo creció enormemente en el país en los últimos años y, para muchas bodegas, especialmente las pequeñas, es una fuente de ingresos importante. Hay 241 empresas vitivinícolas que atienden al turismo, la mayoría ya está trabajando en protocolos para poder reabrir para atender a turistas en cuanto se los permitan.

El turismo en bodegas emplea en forma directa y permanente a más de 1300 personas. De ellas, 760 trabajan en el sector de turismo, visitas y demás experiencias, 350 en el sector gastronómico y 200 personas en el sector de alojamiento, según un relevamiento entre 95 empresas, del Observatorio de Enoturismo de Bodegas de Argentina, la mayor cámara del sector. A estos 1300 empleados, se suman otros 650 que en marzo trabajaban en forma temporal, por la temporada de verano.

Además, se destaca que el principal destino de los ingresos percibidos por turismo es utilizado por las bodegas a pagar sueldos de los empleados; la masa salarial promedio, según las firmas relevadas, asciende a los $ 278.000 mensuales. Por eso, Bodegas de Argentina estima un impacto de más de $ 3 millones en cada bodega, por masa salarial, durante 12 meses, lapso en que, según la cámara, se estima que el área turística demorará en recomenzar su actividad, “tomando de referencia las principales opiniones globales”.

El informe destacó, además, que “el enoturismo es un área esencial para micro y pequeñas bodegas, que representan el 78% de las bodegas abiertas al turismo en el país. Entre ellas, el 53% elabora menos de 500.000 litros anuales de vino. Por esto, la falta de actividad turística golpea en forma directa a la rentabilidad de este grupo de bodegas”.

En el informe no fueron incluidos otros impactos de esta crisis, más allá de las bodegas, como la a variedad de empresas que conforman el cluster enoturístico, como los operadores especializados en el rubro, empresas de transporte de pasajeros, servicios profesionales, aplicaciones digitales y otras actividades que complementan las experiencias en los variados Caminos del Vino de Argentina, destacaron desde Bodegas de Argentina. También es importante en los destinos para “la hotelería, alojamientos, artesanías, productos gastronómicos envasados y otras economías regionales, así como también en el sector de turismo de reuniones, que creció mucho en los últimos años”, agregaron. 

“Teniendo en cuentas las características particulares de las zonas vitivinícolas de la Argentina, la bodega será el camino por el que el turismo regresará a estas regiones. Se tratará de visitantes locales que procurarán entornos cercanos, abiertos y de naturaleza. Es decir, destinos no masificados y con la tranquilidad necesaria en seguridad e higiene. Por eso, desde Bodegas de Argentina se sigue trabajando en las medidas y protocolos que deba implementar el sector para brindar la confianza y el cuidado que requiere cada visitante y cada lugar donde se desarrolla la actividad”, comentaron desde la cámara.

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