Dormir, un postergado clave para el mundo empresarial

Por la rutina y las exigencias, dedican pocas horas al descanso. Especialistas advierten que dormir mal genera una disminución de la atención que repercute en el liderazgo.

El mal dormir puede generar verdaderas catástrofes, afecta tanto el carácter de las personas como sus actividades cotidianas, sobretodo, en el ámbito laboral. Hoy en día, cerca del 40% de los argentinos descansa pocas horas como consecuencia del estrés, los malos hábitos alimentarios y el uso prolongado de las pantallas.

Dormir pocas horas puede parecer un problema menor, sin embargo, lo cierto es que el mal descanso merece toda la atención. "De todas las funciones que se ven deterioradas en la mala calidad de sueño, las que más le deberían importar a un directivo de una organización es la tendencia a la depresión, la disminución de la creatividad, la influencia en la toma de decisiones, la falta de autocontrol, y, por sobre todas las cosas, el hecho de que afecta directamente su capacidad de liderazgo al entorpecer su capacidad para juzgar, comprender y guiar a sus subordinados", explica a El Cronista Management Pablo Ferrero, especialista en Medicina del Sueño.

Una tarea más

Para muchos, sobre todo para aquellos hombres y mujeres de negocios que se ven sobrepasados de tareas y responsabilidades laborales, dormir es una pérdida de tiempo.

De todas las funciones que se ven deterioradas en la mala calidad de sueño, las que más le deberían importar a un directivo de una organización es la tendencia a la depresión, la disminución de la creatividad, la influencia en la toma de decisiones y la falta de autocontrol.

"No lo es, ni resta capacidad para hacer otras cosas. Lo ideal es descansar entre siete y nueve horas diarias. Es importante reducir la exposición a pantallas después de las 23; ser prolijos con la alimentación con cuatro comidas diarias, evitando comidas pesadas de noche dado que prolongan el proceso de digestión. Sumamente relevante es realizar actividad física en forma regular, preferentemente por la mañana. Una siesta diaria de entre 20-30 minutos resulta altamente reparadora", indica por su parte Facundo Nogueira, Jefe del Laboratorio del Sueño del Hospital de Clínicas.

"Una de las principales razones, o excusas, para no dormir es que no tienen tiempo debido al exceso de trabajo. La ironía del caso es que el estar mal dormido es lo que le genera una caída en la performance y necesitarán más horas para lograr las metas y por ende llegaran más tarde y dormirán menos, generando un círculo vicioso", agrega en sintonía con su colega, Ferrero.

Está comprobado que la falta de sueño puede generar graves accidentes en el ámbito laboral y en el hogar.

"Las personas mal dormidas tienen entre cinco y siete veces más accidentes. Esto es porque, transcurridas las 24 horas sin dormir, baja en promedio el 6% de la glucosa cerebral. Las áreas más afectadas son el lóbulo parietal y la corteza pre-frontal, que pierden del 12% a 14% de glucosa. Estas son áreas cognitiva y afectivamente muy activas, que nos permiten pensar, distinguir ideas, tener control social y diferenciar lo bueno de lo malo", explica Ferrero.

Horas de sueño

El promedio de horas de sueño en nuestro país ronda las seis horas con 40 minutos. No es cuestión de género, ni los hombres ni las mujeres argentinas duermen en promedio lo necesario para un correcto funcionamiento mental.

Ahora, según los especialistas, el sexo femenino es más propenso al insomnio, mientras que el masculino suele padecer más ronquidos y apneas, por esto las mujeres suelen lograr menos cantidad de horas de sueño.

El sexo femenino es más propenso al insomnio, mientras que el masculino suele padecer más ronquidos y apneas, por esto las mujeres suelen lograr menos cantidad de horas de sueño.

"La realidad es que ninguno de los dos descansa correctamente, la mujer por las pocas horas, agravadas por ser de sueño liviano, y los hombres (roncadores o apneicos) porque sin importar las horas, serán de muy mala calidad. No olvidemos que en muchos casos se combina la poca calidad y cantidad, dando lugar a un cóctel peligroso, no solo para la dirigencia empresarial sino para la salud del individuo y todos los que lo rodean", sostiene Ferrero.

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