El Cronista Comercial

Director de Merck Argentina: "Somos el único país, de los 66 en los que opera Merck, que tiene balance con ajuste por hiperinflación"

El líder local de la firma de ciencia y tecnología dice que la inestabilidad complica la planificación de largo plazo y cree que se saldrá de la crisis en 2021

Director de Merck Argentina:

Cristian von Schulz-Hausmann, director General del Grupo Merck Argentina y Gerente General del negocio de Biopharma, cuenta que lo más difícil de su trabajo no es tanto lidiar con la inflación y la devaluación como lograr que la Casa Matriz de Alemania entienda la montaña rusa en la que vive la Argentina. "Uno termina haciendo docencia", dice este médico cardiólogo que comenzó su carrera en el Hospital Italiano y continuó durante 17 años en el laboratorio Sanofi. Al frente desde 2017 de la filial local de la firma de ciencia y tecnología, que esta cumpliendo 90 años en el país, el directivo dialogó con El Cronista sobre inestabilidad eterna de la Argentina y el aporte del afirma a la pandemia.

¿Esperaban celebrar los 90 años en el país en medio de semejante crisis?

-Desde hace años uno está acostumbrado a vivir en una suerte de montaña rusa en la Argentina. Si bien en los últimos tiempos estos ciclos son más cortos, también son más frecuentes e intensos. En una empresa como la nuestra, que tiene planificación a largo plazo, sin duda es una de las cosas que genera cierta complicación y un gran desafío.

¿Entienden este subibaja cíclico en la Casa Matriz?

Es muy difícil transferir esta experiencia a personas que tienen una cultura diferente a la nuestra. Pero la inestabilidad económica hace que la empresa confíe mucho en los ejecutivos locales, que ya tenemos un entrenamiento y una resiliencia para estas situaciones. Ayer me preguntaba un directivo alemán sobre la situación actual del país y la inestabilidad del dólar. Pero resulta que fue el mismo que me lo preguntó el año anterior, cuando también estábamos pasando por una situación similar de inflación y volatilidad.

Merck no fabrica en la Argentina: ¿les preocupa el desabastecimiento por las recientes limitaciones a las importaciones?

Como somos industria esencial, tenemos licencias automáticas y la mayor parte de las limitaciones no suelen afectar a los productos de salud. Nosotros participamos además en la cadena de producción de vacunas para el Covid-19. Así que no creemos que podamos estar desabastecido por esta medida concreta.

¿Cuál es el aporte si ustedes no fabrican vacunas?

Somos parte de un proceso productivo en 45 proyectos diferentes de vacunas. Nuestra división de Ciencias de la vida es un actor clave porque el equipamiento y la tecnología del proceso que se usa para la tipificación del virus es de Merck. Tenemos también tratamientos en desarrollo para Covid. Una molécula que tiene propiedades antivirales, se llama Rebif, y está siendo probada en distintos centros de investigación en el mundo. Hemos donado 300.000 dosis de Rebif a distintos organismos y al Ministerio de Salud local. Y contamos también una molécula nueva, aún sin nombre, que trabaja en la respuesta inflamatoria del coronavirus. Los estudios se están realizando en los EE.UU y Brasil en fase 2, y esperamos utilizarla en el país a partir de diciembre.

¿Qué opina de la política sanitaria del Gobierno? Pasamos de ser el ejemplo regional a estar quintos en el mundo en cantidad de infectados y el puesto 12 en muertos por cantidad de habitantes...

La comparación entre países no aporta información clave para poder manejar la pandemia con eficacia. No está ajustada por densidad de población o en términos de cobertura de salud pública. Lo que sí puedo decir es que muchas veces la desigualdad social ha sido un factor importante en los resultados.

¿Pero no se equivocó el Gobierno en apostar todo a la cuarentena y no a los testeos?

La situación fue manejada por un grupo de expertos con la información disponible. El tiempo que se tomó al principio fue importantísimo para que la Argentina no tenga un colapso sanitario. Es un valor que no se puede negar. Después puede haber detalles particulares, pensamientos distintos en todos los ámbitos. Es verdad que economía y salud son igual de importantes pero en este caso, el tema sanitario urgía sobre un sistema no preparado para este grado de emergencia. Y en relación a los test, había un cuello de botella mundial y no se podía tener provisión posible de antemano. Me parece que se hizo el camino que se consideró más correcto.

¿Tuvieron caída de ventas o por ser productos esenciales la pandemia no los afectó?

Sí, tuvimos impacto en el negocio de fertilidad asistida porque cerraron todas las clínicas de fertilidad y pasamos a tener facturación prácticamente cero. Ahora estamos en un 10%, en relación al año pasado. En el negocio general, fueron muy difíciles los dos primeros meses. No teníamos medios de transporte para poder abastecer a otras provincias y nos generó un cuello de botella. Pero activamos nuestros planes de contingencia y pudimos adaptarnos.

¿Que es lo que más le preocupa del día a día en relación a lo macro?

La inflación y la devaluación, sin dudas. Cómo hacer que sean controlables y previsibles es un desafío central porque nosotros necesitamos planificación a largo plazo. Un desarrollo farmacéutico tarda más de 10 años y los lanzamientos en la Argentina los pienso cinco años antes. La inflación altera mucho los planes de negocios a futuro en términos de competitividad. Para proyectar acá, tengo que buscar 30 fuentes distintas que van del 30% al 65% de inflación para el año próximo. Eso es lo que me hace más difícil el trabajo. Así como también explicarlo en la Casa Matriz. De los 66 países en donde está Merck somos el único que tiene un ajuste por hiperinflación.

¿Para cuándo ve una recuperación?

De esto no creo que vayamos a salir el año que viene. Ojalá el próximo.

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