El Cronista Comercial
MARTES 23/07/2019

De máquinas de coser a los anafes, la reconversión de la fábrica de Singer

Macoser cerró su línea de producción de las míticas máquinas de coser Singer en su planta de Córdoba. Ahora se enfocará en la fabricación de cocinas a gas y eléctricas

De máquinas de coser a los anafes, la reconversión de la fábrica de Singer

Luego de 34 años, Macoser dejó de fabricar las clásicas máquinas Singer en su planta de San Francisco, Córdoba. Era la única empresa nacional que las producía. A partir de ahora, se dedicará a la fabricación de repuestos y la producción de cocinas y anafes, tanto a gas como eléctricos.

El cese de la producción se concretó el 3 de diciembre pasado, aunque la firma se mantiene como licenciataria e importadora de la tradicional marca. Los 220 empleados fueron reubicados en las líneas de producción de cocinas de la marca Florencia.

“Este fue el final de la máquina de coser, pero nosotros ya lo habíamos previsto hace 20 años”, afirmó el director ejecutivo de Macoser SA, Roberto Macchieraldo, hijo del fundador de la compañía. “El cierre de la línea de producción de las máquinas de coser no tiene que ver con la crisis económica y el sector textil puntualmente, sino con una caída general del mercado por cambios en el consumo y el modo de vida”, dijo a este diario un miembro del directorio de la pyme familiar fundado en 1954. “Antes, a lo mejor había una máquina de coser cada dos o tres hogares, porque la gente hacía o arreglaba ropa en su casa, o iba a la modista del barrio. Hoy eso ya no existe”, puntualizó. 

 Singer se creó en 1856 en Nueva York, cinco años después que el inventor Isaac Singer patentara un modelo de máquina de coser capaz de dar 200 puntadas por minuto, siete veces más rápido que una costurera profesional. Pronto, este invento se transformó en un ícono en los hogares, gracias a un sistema de financiación que permitía a las amas de casa comprarse una máquina en cuotas y así convertirse en emprendedoras o generar sus propios ingresos. 

La marca llegó al país en 1905, cuando ingresaron las primeras máquinas importadas de Estados Unidos. Casi 80 años más tarde, en 1984, la firma Macoser comenzó a fabricarlas en el país. La compañía, que fabricaba dos modelos e importaba otros nueve, llegó a tener 270 empleados. En los años 60, época de auge de las máquinas de coser, había 14 fábricas que las producían en el país. Pero hoy sólo quedaba esta pyme de Córdoba. 

Desde hace 20 años, la producción de las Singer se redujo. Hoy, el 85% de la capacidad se enfoca en cocinas y anafes, y el resto en motores para las Singer y otros repuestos. La compañía cordobesa atravesó diversos avatares como el proceso de desindustrialización de los años ‘70, que se profundizó en los ‘90, la debacle de 2001 y la actual crisis económica. Sin embargo, se mantuvo sin cerrar sus puertas. 

Previendo el fin de la era de las máquinas de coser hogareñas, y ante la imposibilidad de reconvertirse hacia la fabricación de máquinas electrónicas o de uso industrial por la alta inversión requerida y la feroz competencia asiática en este segmento, en 2002 la firma comenzó a incorporar procesos de producción de anafes y cocinas. “Es un producto en el que podemos competir, porque por su volumen, es difícil de importar, salvo en el segmento de muy alta gama”, sostuvo el vocero de la compañía. 

“Nos reconvertimos, y llegamos a 150 millones de cocinas por año. Hoy, el mercado total de cocinas está en 650 millones de unidades, y 110 millones de personas. El año pasado, 17% en la producción y las ventas, pero el mercado general cayó casi el 30%. Esperamos que en 2019 se recuperará un poco el consumo. Seguiremos trabajando para mejorar la calidad y el precio de nuestros productos”, concluyó.

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