El Cronista Comercial

Cuarentena: las bodegas venden más vino, pero ganan menos

Hasta julio, el consumo creció 9,4% con respecto a 2019 y podría cerrar cerca de los 21 litros per cápita, frente al mínimo histórico de 18,7 litros de 2018. Sin embargo, el control de precios fijado por el Gobierno achicó márgenes, ya que los costos de insumos continúan en alza y no pueden trasladarse al público

Cuarentena: las bodegas venden más vino, pero ganan menos

La venta de vino creció fuerte este año, de la mano del consumo hogareño y pese a la caída en los restaurantes, en tiempos de aislamiento social preventivo y obligatorio, dispuesto ante la pandemia del coronavirus, desde el 20 de marzo. 

Entre enero y julio, las ventas de las bodegas en el país registraron un notable repunte de 9,4%, con respecto a 2019, según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). Incluso, julio registró un incremento récord en los despachos, con una suba de 21,8% interanual. De seguir con esta tendencia, el vino podría cerrar cerca de los 21 litros per cápita de consumo, un dato más que alentador, tras haber registrado el peor año de la historia en 2018, al derrumbarse a apenas 18,7 litros por persona.

Sin embargo, pese a esa gran reactivación, la rentabilidad de las bodegas se achica mes a mes. Por el control de precios fijado por el Gobierno durante el período de aislamiento social, las bodegas ajustaron sólo un 4% los valores al público del vino hace dos meses y, así, quedaron rezagadas frente al mayor incremento registrado en sus insumos. 

Desde Bodegas de Argentina y la Unión Vitivinícola (UVA), dos de las cámaras del sector, aseguran que las empresas necesitarían incrementar un 20% los precios de los vinos para hacer frente a la inflación de sus costos, durante el año, y mantener los márgenes.

“Muchas bodegas vienen con precios de diciembre, muy atrasadas, porque los van ajustando gradualmente para no tener que hacerlo de golpe y afectar al consumidor. Necesitamos ajustar los precios en función de nuestros costos. Muchas tenían previsto el siguiente aumento en marzo, algunas llegaron a aplicarlo, pero luego los precios se retrotrajeron a inicios de ese mes”, comentó Patricia Ortíz, presidente de Bodegas de Argentina. “Sólo pudimos ajustar 4% los precios hace dos meses. El viernes pasado, nos reunimos con (la secretaria de Comercio Interior), Paula Español, para ver si nos permitían algún ajuste gradual; quedó en analizarlo”, agregó. “Queremos preservar el consumo, pero necesitamos también ajustar. El año pasado, los precios estaban atrasados y se preservaba el consumo; se resignó rentabilidad para mantener el consumo. Pero ahora la situación se tornó más difícil”, explicó Ortíz. 

Al respecto, Sergio Villanueva, gerente de UVA, aclaró que “el control se fijó sobre los precios finales, pero los supermercados y canales no disminuyen su rentabilidad; las que ceden margen siempre son las bodegas. Lo mismo sucede con las promociones. En los insumos, como vidrio o cartón, no hay control de precios y ellos siguen aumentando los valores según sus costos. Las bodegas tenemos un techo de precio fijo, pero el piso nos aumenta, por los costos”, graficó Villanueva. A esto se agrega, además, que “la materia prima, el vino a granel tinto básico, pasó de $ 9 o $ 10 a inicios de años a $ 16 o $ 17 ahora; está recuperando valor, después de estar atrasado durante dos o tres años. En esta situación, se achica más la rentabilidad de las bodegas”, aclaró Villanueva.

Con respecto a la posibilidad de aplicar nuevos ajustes, Ortíz comentó que Bodegas de Argentina propuso “liberar el precio de los segmentos más altos de vino y mantener los valores de los más bajos, para no afectar a la gente más golpeada por la inflación y la crisis y poder sostener un poco más los márgenes en el mix”. “La idea es hacerlo gradual, para recuperar valor, sin dar un salto que afecte al consumo”, agregó Ortíz.

Sin embargo, Ortíz admitió que “los vinos de bajo precio también quedaron con valores muy atrasados; en una góndola, un vino puede llegar a costar lo mismo que un vinagre y es imposible, así, poder cubrir los costos de insumo y logística”. 

Sobre esa propuesta de Bodegas de Argentina de liberar precios a vinos premium, manteniendo fijos los del segmento bajo, Villanueva, de UVA, no estuvo de acuerdo. “La industria es un todo y debe moverse así. No se puede ofrecer dejar con un techo a muchas empresas para beneficiar a otras, liberándoles los precios. Todos tenemos que tener la posibilidad de ajustar, porque todos somos afectados por el alza de costos. Eso no quiere decir que todas aumenten, si pueden, de un día para otro. Muchas prefieren no hacerlo y sacrificar precio y margen para ganar volumen”, explicó Villanueva. 

La cuarentena impulsó un mayor consumo en el hogar

Por lo pronto y pese a la pérdida de rentabilidad, el crecimiento del consumo no deja de ser una buena noticia, en momentos donde muchas industrias son golpeadas por la pandemia. En lo que va del año, a julio, las ventas de vino fraccionado avanzaron un 9,4% frente a 2019, a 5,35 millones de hectolitros. Las botellas, en el mismo lapso, crecieron nada menos que un 17,8% y captaron el 57% del total vendido (contra el 53% de 2019), ante el auge, especialmente, de los botellones o “magnum”, de 1 a  1,5 litros, que avanzaron 50,3%, mientras que las habituales, de 651 a 750 cm3, repuntaron un 5%. 

En cambio, los tetra-brik cayeron un 1,2% y pasaron a aportar el 39% del total (frente al 43,2% de un año antes). Si bien desde una base muy baja, también crecieron las damajuanas, que prácticamente habían desaparecido del mercado, un 9,7% (pero captan apenas 3,6% del total). Las latas, en tanto, que salieron al mercado hacia fines de 2019 y suman cada mes más exponentes, continúan ganando terreno, aunque aún su incidencia es baja: vendieron 9126 hectolitros, frente a cero de un año antes. 

“La industria ofrece una mayor diversidad, crecen mucho las botellas grandes porque los precios son más convenientes, ya que se pagan menos insumos en relación a la cantidad de vino. También repuntó la damajuana, cuyo envase es retornable. Ayudan al consumidor a acceder al vino a un precio más bajo”, explicó Villanueva

En tanto, en julio los despachos de vino al mercado interno registraron un incremento récord, de 21,8% interanual, ante el avance de 31,8% de las botellas (de 13,1% en las de 750 cm3 y 71% en las de más de 1 litro), 8% en tetra-brik y 18,1% en damajuanas. 

Pero este aumento mensual hay que relativizarlo: se trata de despachos al mercado interno, que responden, en parte, a un incremento en el consumo, pero, también, a una mayor compra de stock por parte de lo comercios, que buscan aprovisionarse de vino antes de que se aplique un posible nuevo aumento, explicaron en el sector. Por eso, en ese sentido, son más confiables como muestra del consumo los datos acumulados en el año, donde no pesan estas variaciones mensuales por motivos extraordinarios. 

“De continuar con la misma tendencia de crecimiento hasta julio, el año cerraría con un consumo per cápita cercano a los 21 litros; aún faltan algunos meses y no se sabe cómo seguirá el mercado, pero seguramente, al menos, superará el umbral de los 20 litros”, explicó Carlos Fiochetta, gerente de Coviar (Corporación Vitivinícola).

El consumo había cerrado el año pasado en 19,5 litros per cápita, al recuperar parte de lo perdido en 2018, el peor año de la historia de la vitivinicultura argentina, con apenas 18,77 litros por persona, según datos del Observatorio Vitivinícola Argentino. El mejor año en la historia del vino argentino fue 1970, cuando los argentinos bebieron nada más y nada menos que 91,8 litros por persona, según la misma fuente.

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