El Cronista Comercial
VIERNES 24/05/2019

Cómo confía en ganarle a la crisis la primera mujer que preside a Coca-Cola en la Argentina

En un contexto de retracción del consumo, Evangelina Suárez asegura que su meta es estar cerca del consumidor y lograr un impacto más allá de su posición

Cuáles son los desafíos de Evangelina Suárez, la número uno de Coca-Cola

Es una tarde nublada de fines de abril y Evangelina Suárez, flamante número uno de Coca-Cola para la Argentina, Uruguay y Paraguay, lleva unos minutos de retraso. En otro día de furia y ascenso del dólar, en un contexto volátil que ya parece ser lo “común” desde hace un año, los desafíos de la agenda diaria se multiplican. Estuche de maquillaje en mano, y después de las disculpas, Suárez asegura con una sonrisa que “cuando los años son difíciles, las oportunidades de aprender son mayores y más desafiantes”

Si bien es la primera vez que una mujer ocupa la máxima posición en los headquarters locales de la firma de Atlanta, no es la primera que Suárez está en la silla de número uno. Justo antes de este nombramiento fue, durante poco más de dos años, general manager de la operación de Coca-Cola en Perú. “Visto de afuera, y quizá comparado con nosotros, parece un país estable y en crecimiento. Sin embargo, hubo muchos desafíos. Hay una situación política y económica con mucho impacto. Y cuando nos preparábamos para un gran crecimiento casi que de doble dígito, el consumo se achicó muchísimo, como consecuencia de la inestabilidad interna, y tuvimos que hacer un fuerte turnaround”, asegura la ejecutiva. 

Su receta, ante ese escenario, fue “estar cerca de los consumidores”, lo que se tradujo en leer el contexto y dar soluciones: “Tiene que ver con lanzamientos –aun en momentos de crisis. Es entender que para estar cerca se necesitan productos asequibles, sostener puntos de precio, diseñar y distribuir en más lugares productos retornables. Es reajustar pero entendiendo que hay que invertir para el crecimiento”. La estrategia fue aplicar el largo plazo a una situación coyuntural inesperada, lo que a su vez obligó a la organización a comportarse de una forma más flexible, cross funcional y con capacidad rápida de reflejos. Casi, como si fuera una startup. 

Es que si bien Suárez está en Coca-Cola desde 2011 –antes fue directora de Franquicia y directora de Estrategia–, el mundo emprendedor ocupa un lugar importante en su agenda y forjó su perfil ejecutivo. Fue VP de Adquisición de Talento y People Care en Axialent, un emprendimiento argentino con desarrollo global que se dedica a brindar servicios de leadership. “Para mí, lo interesante de la experiencia emprendedora –dice Suárez, que también trabajó en McKinsey, Telefónica y Spencer Stuart– es que teníamos que hacer las cosas con mucho menos de lo que tenemos en las corporaciones. Entonces tuve que aprender a buscar soluciones que no eran obvias y estresar, en el buen sentido de la palabra, al máximo la posibilidad de crear”.  

Aun hoy mantiene el contacto con el mundo emprendedor –es mentora en Endeavor, por ejemplo– porque, para ella, ya no hay una línea divisoria entre las corporaciones y los emprendimientos, sino un mundo fusionado en el que se producen intercambios. “Acá hablamos de ecosistemas, una palabra típica del emprendedorismo, y estamos diseñados a partir de este sistema ágil. Trabajamos por proyectos y luego nos reconfiguramos en función de las prioridades o necesidades. Seguir en contacto con el universo entrepreneur me enriquece porque me expone a otras velocidades, incluso a otras generaciones, y eso forma ideas para que podamos estar mejor al servicio de nuestros consumidores y darles soluciones para diferentes momentos de su vida y su día”, explica. 

A pesar del contexto local, Suárez está “feliz” de estar de vuelta. Uno de los motivos fue el volver a reunir a su familia. Es que, cuando se fue a Perú, partió con sus tres hijos –de 11, 9 y 8 años– pero su marido, que trabaja en la industria tecnológica, se quedó en la Argentina e iba y venía. “Para nosotros, que como familia estamos acostumbrados a estar juntos, fue un desafío adicional. Con lo cual volver a la Argentina significaba volver a reunirnos, lo que me impacta mucho porque me ayuda a tener la energía para el trabajo”, dice Suárez. 

¿Le dio vértigo antes de aceptar sabiendo lo volátil del mercado argentino? “La última vez que volví a la Argentina fue en 2001. No digo que la situación sea la misma, pero en estas circunstancias siento que es donde más hay que poner el hombro, donde más se puede aprender y donde pongo a prueba si lo que aprendí en los distintos ecosistemas donde trabajé puedo combinarlo para encontrarle la vuelta. Pensé más en eso que en el vértigo. Por supuesto que hay presión, porque la operación de Coca-Cola es muy grande y compleja, con un sistema de 16.000 personas y 350.000 puntos de venta”, asegura. Y añade: “En un año difícil y volátil, lo importante es saber que tenemos que estar cerca de los consumidores, tener más productos asequibles, tenerlos mejor distribuidos, dar opciones y porciones, y ser sustentables. Es trabajar con una visión de mediano y largo plazo”. 

La ejecutiva admite que no es fácil hacer la inmersión de la operación en este contexto tan cambiante: “Tenemos que empujar la toma de decisiones ágiles, estar super unidos y confiar entre nosotros como equipo, ser veloces y dar lo mejor. La lista de lo que hay que hacer es muy larga y por momentos puede parecer agobiante. Pero la única forma es vivir cada momento y disfrutar del proceso, porque si no el agobio, el humor y la falta de energía te llevan puesto. Cada interacción es una oportunidad de aprender y conocer al otro, de capturar una idea, construir algo para el futuro. Con ese mindset, se hace más divertido. Estoy segura de que mi equipo debe sentir la presión, pero las soluciones no son unilaterales, porque es imposible que una persona sola construya”.  

“En un año difícil y volátil, lo importante es saber que tenemos que estar cerca de los consumidores, tener más productos asequibles, tenerlos mejor distribuidos, dar opciones y porciones, y ser sustentables.

Suárez es una de las pocas mujeres que hoy ocupa la posición de número uno en la Argentina. En su recorrido, dice, no hubo recetas: “Primero, me encanta mi trabajo. Segundo, uno tiene que saber los trade off que hace”. Después de la licencia de maternidad de su segundo hijo, por ejemplo, le tocaba viajar a los Estados Unidos para reuniones y, como todavía amamantaba, viajó con él y su madre, pidió una habitación cerca de la sala de conferencia e iba y venía. “Uno inventa soluciones para hacerlo posible, aunque mi ilusión sería que dentro de 10 años no tuviéramos que hablar de esto. Muchas veces me pregunté si estaba tomando la decisión correcta o si tenía un impacto en los chicos. Las mujeres ocupamos el rol de madres que en la sociedad, y sobre todo en la latinoamericana, está muy arraigado. Y eso no ayuda. Hay que ser súper consciente de por qué una toma las decisiones que toma y sostenerlas en el tiempo. Hay compañías, como Coca-Cola, con políticas que facilitan esto, pero todavía falta. Me siento con responsabilidad de lograr mucho más para que a futuro sea más fácil. El afuera está evolucionando y, desde adentro, tenemos que potenciarlo. Como mujeres tenemos que tener un networking independiente de los niveles jerárquicos que nos potencie”.

(Publicada en la edición 305 de la Revista APERTURA; mayo de 2019)

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