El Cronista Comercial

Cuáles serán las nuevas energías renovables del futuro

Casi todo lo que conocemos puede convertirse en energía a través de diferentes procesos y  el avance tecnológico hace posible que empecemos a vislumbrar nuevos maneras de aprovechar los recursos. ¿Cuáles serán las nuevas fuentes de electricidad?

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El objetivo es simple: necesitamos reemplazar la generación de energía proveniente de combustibles fósiles por algún otro tipo de materia prima que no genere emisiones de carbono a la atmósfera. Y la buena noticia es que estas nuevas fuentes de energía se encuentran en varias materias primas. Actualmente, el desafío de los científicos es encontrar una forma de procesarlas para poder obtener energía limpia.  

Además de las fuentes renovables más conocidas, como la solar y eólica, existen otras en pleno desarrollo que podrían completar el esquema disponible. "Entre las opciones renovables existen la bioenergía (biomasa, biogas, biocombustible), la energía geotérmica (todavía en una fase algo inmadura), la  micro y pico hídrico (generación hidroeléctrica de paso en pequeñas vías fluviales o en desarrollos hasta ríos) y la mareo e indimotriz, que tiene que ver con aprovechar las energías de las olas y el ingrediente térmico en las aguas marítimas", explica Marcelo Álvarez, titular de la Cámara Argentina de Energías Renovables (Cader), y detalla que casi todas estas fuentes están en fase de investigación y algunas pocas en fase comercial, dependiendo de los países y las condiciones de cada entorno.

Paralelamente a estos desarrollos, hay también una cantidad enorme de científicos investigando cómo generar nuevas fuentes de energías renovables provenientes de los materiales más impensables y llamativos. Nicolás Brown, del Centro de Sustentabilidad para Gobiernos Locales (Cesus), explica que "actualmente hay mucho que hacer con el tema de biomasa, incluyendo el tratamiento de residuos (incluso los cloacales) u otras fuentes orgánicas como pueden ser las algas y hasta el café".

Sin embargo, todos estos nuevos desarrollos requieren de una infraestructura nueva y muy diferente, que implica inversiones a gran escala. ¿Estamos atrapados entre la urgencia de generar un cambio por el bien del medioambiente y la imposibilidad de destinar recursos a este tema?

La basura que sirve

Existen bacterias que, en ausencia de oxígeno, cuando degradan los restos de basura orgánica, emiten un gas llamado metano, altamente inflamable. Si almacenamos basura en un tanque cerrado y metemos estas bacterias, estaríamos generando gas metano y acercándonos a los que se llama biodigestión, para producir biogás. Esto es lo que explica Diego Musolino, director de la Fundación Energizar, quien agrega que si bien hay un gran desarrollo internacional al respecto, que sirve para el procesamiento de residuos orgánicos y su aprovechamiento energético, todavía en nuestro país "es más barato tirar la basura en un predio y que se acumule y se degrade sola que invertir en toda una infraestructura necesaria para almacenar miles de millones de kilos de basura todos los días". En la actualidad, detalla el especialista, la Ceamse de Camino del Buen Ayre tiene una planta de producción de biogás, pero todavía queda mucho por hacer para lograr armar  biodigestores más eficientes.

El poder de las algas

La Argentina tiene 3,3 millones de kilómetros cuadrados de mares y un equipo científicos locales analizando las posibilidades de cultivar algas. De hecho, el país fue el mayor exportador de algas marinas hasta principios de los años setenta, que eran destinadas a utilizarse como fertilizantes y aditivos. El sector murió cuando el gas natural lo reemplazó, pero hoy la transformación de la economía energética ofrece una nueva oportunidad. "Los investigadores buscan las algas que logren crecer más rápido y generen suficiente aceite en su interior, para luego ser cosechadas, secadas, prensadas para extraer su aceite y con éste hacer biodiesel", explica Musolino y agrega que "además, el gran beneficio de las es que podríamos cultivar algas en lugares donde el agua tenga altos grados de contaminación, ya que las algas se comen todos los nutrientes que encuentran en el agua, actuando como depuradoras y generando aceite en su interior para convertir en energía".

¿Café y chocolate que dan energía?

Algo similar a lo relatado en el apartado anterior sucede con el café y el chocolate: la borra del café se la puede biodigerir para hacer biogás. Este descubrimiento hace que en varios países los científicos estén desarrollando tecnología para el aprovechamiento de este material orgánico. Específicamente, explican los especialistas, el café tiene un resto de entre el 5 y 10% de aceite, por lo que en vez de tirarlo se lo podría prensar para retirarlo para producir biodiesel. A escala local, investigadores de la Facultad de Agronomía (UBA) están avanzando en investigaciones sobre el tema.

Todas estas bioenergías nos están acercando al comienzo de una revolución energética. Si bien hasta el momento es difícil escalar estas investigaciones a niveles lo suficientemente grandes como para generar energía para toda una ciudad o un país, la tecnología sigue avanzando y lo que hoy es una promesa, pronto podrá ser una realidad más tangible. Si se trata de imaginación y desarrollo al servicio de la generación de energía, nada está libre de ser utilizado, hasta los crematorios podrían ser aprovechados, utilizando el calor generado por la combustión de los cuerpos para algún uso energético. Si se trata del aprovechamiento energético, todo puede ser un buen recurso.

Energía proveniente de la fotosíntesis

Primero se presentó un prototipo en España, luego investigadoras de Chile también se sumaron a la idea y generaron un desarrollo propio. Se trata de obtener energía proveniente de las plantas y crear un sistema eléctrico ecológico con la suficiente capacidad como para recargar la batería de un celular o la computadora. La tecnología consiste concretamente en paneles ubicados bajo tierra y un circuito bajo la tierra que genera cinco voltios. En una hora y media estaría cargada por completo la batería, sin perjudicar en nada a la planta. Los paneles más grandes se pueden colocar debajo de fincas o huertas y los paneles más pequeños se pueden utilizar con plantas en macetas.

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