El Cronista Comercial

Coronavirus: todas las automotrices pararán producción hasta fin de mes

Lo decidieron ayer, después de escuchar el anuncio de Alberto Fernández y leer el decreto. Intentaron sostener la actividad hasta cuando se pudiera. Pero también pesó la presión de las casas matrices

Coronavirus: todas las automotrices pararán producción hasta fin de mes

Ayer fue un día de baterías agotadas en los celulares de los pilotos de la industria automotriz. Durante toda la jornada, llamados y chats se multiplicaron para definir si las terminales decidían interrumpir o continuar (hasta cuando pudieran) su producción. Después de las 4 de la tarde, cuando, por decisión de su casa matriz, Ford decidió suspender toda la actividad de sus fábricas en América del Sur, la balanza empezó a inclinarse. No sólo por el peso específico propio que el óvalo tiene en la actividad. También, porque su titular, Gabriel López, es el actual presidente de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa).

A la noche, cuando trascendió el contenido del decreto de necesidad y urgencia con el que Alberto Fernández definió la cuarentena obligatoria hasta el 31 de marzo, no hubo mucho más para debatir. Fue entonces cuando, casi por consenso, algunos con resignación, algún otro con alivio, los CEOs del sector bajaron la palanca de las terminales, en principio, hasta fin de mes.

Oficialmente, el primero que lo confirmó fue Volkswagen. “En cumplimiento de la normativa dictada por el Poder Ejecutivo Nacional, anuncia la suspensión de sus actividades de producción para sus centros industriales en Pacheco y Córdoba desde el 20 hasta el 31 de marzo de 2020”, informó, a través de un comunicado.

“Dicha medida tiene como objetivo preserva la salud de sus empleados y familiares debido al avance del Covid-19”, agregó la alemana, que el mes próximo iba a celebrar sus 40 años en el país con el inicio de la producción pre-serie del SUV Tarek, modelo en cuyo desarrollo invirtió u$s 650 millones en los últimos dos años.

En Córdoba, VW desembolsó u$s 150 millones para producir una caja de cambios, 100% de exportación, cuyos envíos entraban en dudas por la decisión de la casa matriz de cerrar todas sus plantas de autos en Europa.

Se espera que, a lo largo del día, se emitan los comunicados de la suspensión de actividad de las demás automotrices: Toyota, FCA (Fiat Chrysler), PSA (Peugeot, Citroën y DS), Renault, Nissan, Mercedes-Benz, Honda y Scania (las dos últimas, producen respectivamente motos y cajas de cambio en el país).

Además de Ford, ya General Motors había adelantado esta semana la inactividad de su planta de General Alvear, Santa Fe, hasta fin de mes. Pero, en su caso, informó que había anticipado un cierre programado y consensuado con su gremio, por ajuste de producción.

De momento, implementaron el cierre por la cuarentena FCA, Ford, GM, Mercedes-Benz, Toyota y VW.

En 2019, la producción de vehículos cayó 32,5%, a 314.787 unidades, su nivel más bajo desde 2004, según las estadísticas de Adefa. Para este año, la mayoría de las terminales proyectaba que ese sería su piso, debido a una recuperación de Brasil.

De hecho, en los dos primeros meses, la actividad de las fábricas se había estabilizado, con una caída de sólo 1,4%, comparada contra enero y febrero de 2019, cuando se había desplomado en más de 22 puntos. Por el contrario, sus entregas al mercado interno retrocedieron un 12,4%, con un volumen de patentamientos (ventas al público) 28% menor.

Sin embargo, los ejecutivos del sector se sentían muy lejos del alivio. “La actual situación por la que atraviesa el sector, la cual se refleja en los volúmenes de las principales variables, despierta preocupación”, indicó Adefa, en su informe mensual.

Antes de este inesperado freno, el sector apuntaba a (intentar recuperar) las 350.000 unidades de producción. La mitad de lo que se imaginaba para 2020, según el Plan 1 Millón, lanzado hace tres años.

Esta semana, las negociaciones habían sido tensas. La intención de las automotrices era mantener la producción lo más que se pudiera. Para cumplir con compromisos externos y sus planes industriales pero, también, con el mandato que había hecho Alberto el domingo, cuando anunció el cierre de clases y el pedido a las empresas de que dieran teletrabajo (para que la gente pudiera recluirse en sus casas) pero, al mismo tiempo, sostener la actividad económica.

Las terminales tuvieron como aliados en esa misión a los dos principales gremios del sector, el Sindicato de Mecánicos (Smata) y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). Pero hubo dificultades. Por un lado, las bases, que se resistían a concurrir a sus trabajos, por temor a un posible contagio. Y, por otro, episodios puntuales, como camiones con insumos frenados en la frontera. U operarios que se negaron a tocar mercadería proveniente de países declarados como foco de la infección. Tampoco estaba garantizado qué ocurriría entre los autopartistas.

La automotriz más insistente para bajar la palanca habría sido una, por su nacionalidad, muy dependiente de ambas situaciones. Su CEO -además- ya estaba recluido por haber retornado recientemente de la casa matriz.

A medida que ganó fuerza la versión de cuarentena total, también avanzó la idea de interrumpir la producción de todo el sector hasta fin de mes, sin saber cómo implementarlo. De hecho, la decisión de Ford, tomada en casa matriz, puso a su management local a acelerar los detalles (operativos y legales) de la medida.

Una vez que, anoche, el Presidente anunció la cuarentena, Adefa revisó el decreto. Analizó si sus asociadas aplicaban a una de las excepciones, “actividades impostergables vinculadas con el comercio exterior”, ya que uno de cada dos vehículos que se fabrican en el país se exporta. Pero, a esa altura, pudo más la presión interna de las corporaciones, que ya habían resuelto frenar las plantas también en otros países. En especial, Brasil.

La cámara, ahora, sondea a qué instrumentos fiscales podrá recurrir para aliviar el costo económico de la medida. Por ejemplo, el Programa de Recuperación Productiva (Repro), del Ministerio de Trabajo, que subsidia hasta $ 16.875 (un salario mínimo, vital y móvil) de cada sueldo de la empresa, durante un máximo de 12 meses.

El lunes, el Ministro de Trabajo, Claudio Moroni, había anunciado la flexibilización del programa en cuanto a los requisitos para aplicar a empresas de entretenimiento, gastronomía, hotelería, turismo y transporte, hasta ese momento, las más afectadas por las primeras medidas de confinamiento que tomó el Gobierno. También, se les dio la posibilidad de no pagar las contribuciones patronales.

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