El Cronista Comercial
MARTES 16/07/2019

Con ofertas y suba de precios por debajo de la inflación, se recupera el consumo de vino

Impulsadas por los 'tetra-brik', las ventas crecieron 2,7% en el primer bimestre. Un ajuste de valores menor al de otras bebidas, como la cerveza, ayudó a la mejora. Con una caída de 18,3% contra 2015, el año pasado cerró en el mínimo histórico

Luego de tres años en caída, en el primer bimestre volvió a repuntar el consumo de vino, impulsado por las ofertas al público y, sobre todo, por el ajuste de sus precios en 2018 por debajo de la inflación y de otras bebidas consideradas "sustitutas", como la cerveza. Así, en febrero, sumó su tercer mes consecutivo en alza, ya que, en diciembre, se había registrado el primer quiebre de tendencia, con un modesto pero importante alza de 1,6% en los despachos para el mercado interno.

En febrero, las ventas de las bodegas dentro del país avanzaron un 4,2% en volumen, a 586.553 hectolitros (hl), alentadas por la mayor salida de los tetra-brik, que crecieron nada menos que un 14,8%, a 278.501 hl (aportan el 47,5% del total), ya que en botella hubo un leve retroceso de 2,3%, a 284.778 hl, según informó el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).

De esta forma, en el primer bimestre, los despachos de las bodegas aumentaron 2,7%, a 1,19 millónde hl, gracias al incremento de 1,8% en botellas y de 5,1% en tetra-briks, según el INV.

En un contexto desfavorable de caída del consumo masivo en general por la pérdida de poder adquisitivo en la población, en el repunte del vino, influye, sobre todo, un factor: el precio, según destacaron los gerentes de las cámaras del sector, Juan Carlos Pina (Bodegas de Argentina) y Sergio Villanueva (Unión Vitivinícola; UVA).

"Hay que ser prudentes. Son aún pocos meses de mejora. Pero sí es importante que, después de mucho tiempo, se detuvo la caída y crecimos 2,7% en el bimestre. Desde 2016, caímos casi un 20%. Nos complicaron mucho los altos precios de 2016 y 2017 por las cosechas escasas. En 2018, el vino aumentó menos que otras bebidas, como la cerveza, y mejoró su competitividad. Pero un consumo que se cae tanto no se recupera fácilmente", explicó Pina.

Villanueva coincidió: "Ya es un alivio que haya dejado de caer el consumo. Hay un enorme esfuerzo en precios para estar más cerca del consumidor. Mejoró su valor frente a bebidas sustitutas, como la cerveza, porque subió por debajo de la inflación. Al vino, le cuesta ajustar con variedad de calibres. El esfuerzo está en precio y marketing, hay muchos descuentos en supermercados y vinotecas que ayudan a la demanda. Pese a todo, la penetración del vino sigue siendo alta. Lo que se redujo en especial es la frecuencia. En la base de la pirámide social y del producto, el precio representa el 80% de la decisión de compra", explicó Villanueva. Sobre el avance de los tetra-brik, agregó: "En los segmentos más bajos, el vino se puede diluir y rinde más que otras bebidas".

El consumo de vino comenzó a caer en 2016, a partir de la primera cosecha escasa. En 2017, con la segunda baja vendimia, la ecuación empeoró. Esas dos bajas cosechas hicieron disparar el costo de la uva (de 100% a 150% anual) y, como consecuencia, los tetra-brik subieron sus precios 98% al público en 2016 y otro 80% en 2017, en tanto que los finos lo hicieron 65% y 55%, en ese orden, muy por encima de la inflación y de otras bebidas. Eso llevó a una fuerte caída del consumo, de 8,3% y 5,4% en 2016 y 2017. Recién en 2018 los precios se estabilizaron y se ajustaron un 21,4%, por debajo del 37,7% de la cerveza y del 47,6% de la inflación, según un estudio de Scentia sobre supermercados y autoservicios.

En 2018, los despachos de vino al mercado interno sumaron sólo 8,38 millones de hl, 6% por debajo de 2017. Así, fue el año más bajo en ventas de la historia. Contra 2015, último año en alza, la caída acumuló un 18,3%. Ese año, el mercado había crecido 3,4% interanual, a 10,26 millones de hl, el promedio habitual desde 2009.

Sobrestock

Por las caídas en consumo y exportaciones de los últimos años, las bodegas están con 9 meses de stock, cuando lo habitual son cinco meses, es decir, tienen excedente. Si bien las exportaciones comenzaron finalmente a crecer y el consumo interno repunta, hay preocupación, ya que los productores tienen uva que no logran ubicar y el valor de la materia prima es, por eso, similar a 2018.

"La calidad y el volumen de la vendimia son buenos, aunque algo menor en cantidad que en 2018. La situación es compleja; las bodegas tienen alto stock y compran menos uva, en un contexto de altas tasas financieras; los productores no logran colocar muchas uvas y los precios están bajos, al nivel de 2018", explicó Pina.

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