El Cronista Comercial

Con la basura electrónica se podrían construir 4500 Torres Eiffel por año

Cada año son desechados 50 millones de toneladas de electrodomésticos y equipos electrónicos en el mundo. Sólo el 20% se recicla y según un reporte del Foro Económico Mundial, esto equivale a tirar a la basura u$s 62.500 millones

Jefes del futuro: atravesados por la transformación digital

Cada año, se tiran a la basura 50 millones de toneladas de desechos electrónicos, provenientes de celulares, computadoras, equipos electrónicos y electrodomésticos en desuso. El volumen es tal, que alcanzaría para levantar 4500 Torres Eiffel y tapizar toda la isla de Manhattan.

Según un informe del Foro Económico Mundial reunido en Davos, Suiza, este desperdicio representa un valor superior a los 62.500 millones de dólares (más del 10% del PBI de la Argentina).

En su trabajo, titulado “Una visión circular de la industria electrónica”, expertos del Foro de Davos, junto a especialistas de la Universidad de Naciones Unidas, la Unión Internacional de las Telecomunicaciones y otros seis organismos internacionales, determinaron que si continúa el actual ritmo de producción, consumo y descarte, para 2050 la cantidad de residuos electrónicos se triplicará hasta alcanzar las 120 millones de toneladas anuales. 

Gran parte de estos equipos en desuso se acumula en sótanos, armarios y cajones en las propias casas, dado que los usuarios no saben dónde disponerlos. Otro tanto es tirado junto con la basura y termina en rellenos sanitarios, o peor aún, en basurales a cielo abierto, generando focos de contaminación. 

Actualmente, sólo un 20% de los desechos electrónicos se reciclan formalmente. Sin embargo, en todo el mundo, miles de personas (600 mil sólo en China) se dedican a la separación y venta de estos materiales, trabajando en condiciones riesgosas para su salud y la del ambiente. 

La mal llamada “basura” electrónica contiene en realidad, elementos muy valiosos como oro, cobre y niquel, que pueden ser recuperados y reciclados para ser usados como materia prima para nuevos productos. 

La correcta separación y disposición final de los equipos en desuso , no sólo reduciría el impacto ambiental, sino que podría significar una oportunidad económica y de generación de los llamados “nuevos empleos verdes” en todo el mundo. 

Por otra parte, la recuperación de los metales provenientes del equipamiento electrónico genera muchas menos emisiones y gasto energético que su extracción mediante la minería. 

Asimismo, extender la vida útil de estos equipos no sólo reduce el impacto ambiental de su descarte, sino que genera mayor valor que el obtenido vendiendo sus componentes. Por lo tanto, “existe una enorme oportunidad de construir una cadena de valor circular, en la que los recursos no son extraídos, usados y descartados, sino que se revalorizan y reutilizan”, destaca el documento del Foro Económico Mundial. 

En Argentina, en tanto, se generan unas 400 mil toneladas de basura electrónica por año, lo que equivale a unos 10 kilos anuales por habitante en promedio. En ciudades como Buenos Aires, esta proporción es mayor. 

En los últimos años, surgieron diversas iniciativas por parte de cooperativas y empresas de impacto social dedicadas a la “revalorización” de la basura electrónica. En Rafaela, provincia de Santa Fe, funciona desde hace una década un Parque Tecnológico del Reciclado, donde los electrónicos en desuso son reparados y donados a escuelas, o desarmados y sus materiales reutilizados por otras empresas, cerrando un círculo virtuoso de empleo y valor económico, social y ambiental.

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