El Cronista Comercial

Cerró el 10% de los locales de la Avenida Corrientes y corre peligro otro 20%

Advierten que pueden desaparecer los 4000 comercios de diferentes rubros que le dan vida a la zona, la mayoría de ellos relacionados a la gastronomía. En otras arterias, ya cerraron alrededor del 20% de los locales

Cerró el 10% de los locales de la Avenida Corrientes y corre peligro otro 20%

La decisión del gobierno porteño de cerrar comercios en varias zonas de la Capital Federal para contener el avance del coronavirus, tras el creciente número de contagios confirmados en los últimos días, implicará serias consecuencias económicas.

La Avenida Corrientes es una de las zonas más afectadas. Algunos locales comerciales situados en esta famosa calle reabrieron cuando se los habilitó días atrás. Aunque recibieron muy pocos clientes y apenas alcanzaron entre un 10% y un 30% de las ventas habituales, la reapertura de sus puertas significó un "bálsamo" en este contexto.

Sin embargo, ahora que fueron obligados a bajar sus persianas, corren peligro de desaparecer los 4000 comercios de diferentes rubros que le dan vida a la zona, la mayoría de ellos relacionados a la gastronomía.

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De hecho, un 10% de los locales ya cerró de forma definitiva y se estima que la cifra podría ascender a un 30% si la situación se prolonga en el tiempo. Así lo aseguraron en diálogo con este medio Fabián Castillo, presidente de la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (Fecoba), y Gustavo Luraschi, presidente de la Asociación de Amigos de la Avenida Corrientes, que nuclea a los negocios ubicados en el perímetro que va desde Avenida Callao hasta Puerto Madero y desde Viamonte hasta Perón.

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Para las entidades, la decisión del Gobierno es un retroceso en términos de recuperación y terminará por acelerar una ola de despidos y quiebras en el sector del que "no hay precedente". "No entendemos con qué argumento se considera al microcentro un área de aglomeración urbana. Desde Callao a Cerrito, hace 70 días que no hay concentración de personas. Tribunales no funciona. Tampoco los colegios profesionales. Prácticamente, no circulan oficinistas porque la gente trabaja desde las casas. No hay turistas ni espectáculos teatrales. Las calles son un desierto. No vemos que esto signifique un riesgo de contagio", describió Luraschi.

Según el dirigente, ahora solo están abiertos comercios "esenciales": locales gastronómicos que venden por delivery (porque ahora se les prohibió el take away, opción que había sido habilitada días atrás), algunas farmacias y unos pocos supermercados pequeños.

"Hay un 10% de locales que bajaron las persianas y no volverán a abrir. En su mayoría, son librerías que no pueden renegociar con los propietarios contratos de alquileres y las ventas no les generan los ingresos suficientes para mantenerse en pie. Por el canal digital, apenas se vende entre un 10% y un 30% del volumen habitual, en el mejor de los casos", detalló.

Por su parte, Castillo anticipó que, cuando se retome la actividad, entre el 25% y un 30% de los comercios probablemente habrá desaparecido, "dejando un tendal de desocupados y habiendo desfinanciado al Estado por la imposibilidad de pagar los impuestos". "Lo que está en juego es su subsistencia", adelantó. 

El comerciante hizo muchos esfuerzos por adecuar su negocio a los protocolos de prevención y seguridad, garantizó el distanciamiento social y respetó las medidas sanitarias. Reabrir le significó gastos", analizó el titular de Fecoba, quien se reunió esta semana con el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y ya solicitó un encuentro con el presidente Alberto Fernández y el jefe de Gabinete nacional, Santiago Cafiero. 

Para él, es imprescindible que las medidas se tomen de forma conjunta entre el Gobierno y los propios comerciantes, y planteó que "se deben buscar herramientas creativas superadoras y no soluciones de fácil cumplimiento que decreten la muerte de las pymes de la Ciudad".

La problemática no se limita únicamente a la Avenida Corrientes. Más del 80% de los comercios minoristas de la provincia de Buenos Aires se encuentra al borde de la quiebra. Así lo aseguró Jorge Macri, intendente de Vicente López.

En ese sentido, representantes de locales minoristas bonaerenses alzaron su voz en reclamo de mismas oportunidades y expusieron la situación crítica que atraviesan. Uno de sus cuestionamientos tiene que ver con que los supermercados están habilitados a vender productos que ahora le fueron negados a ellos. 

"Los comercios no pueden cubrir sus costos operativos. El 35% podría dejar de funcionar en dos meses, mientras que el 88% prevé que tendrá pérdidas en las ventas, clientes y aprobación de nuevos trabajos. Además, el 48% estima que experimentará dificultades para pagar a sus empleados y el 16% calcula que se verá forzado a efectuar despidos”, afirmó Juan Pablo Bazan, presidente de la Cámara Empresaria de Vicente López.

"Los comercios con grandes superficies ofrecen también artículos que no son de primera necesidad y genera desigualdad con los negocios barriales. Con protocolos respetados, seguramente habría menos contagios en un comercio chico de barrio que en un hipermercado. No se entiende por qué las autoridades no quieren que la gente salga a comprar a los comercios vecinos de cercanía, pero sí aceptan que vayan a supermercados a 1,5 kms de sus casas muchas veces, en auto y con amontonamiento de personas, expresó Bazan.

Por su parte, Roberto Arévalo, presidente de la Liga de Comercio del Partido de San Martín, expresó su malestar y advirtió que “los supermercados están vendiendo productos no esenciales y se presentaron los protocolos para que abran los casi 11.000 comercios que están cerrados desde hace dos meses". 

Según el titular de la asociación, el partido de San Martín aporta el 10% del Ingreso Bruto de la provincia de Buenos Aires, por lo que consideró "imprescindible" que se flexibilice un poco la curentena, ya que la situación es complicada y "no subsiste mucho más". 

"En la arteria principal de Villa Adelina hay más de 200 locales, de los cuales, solo abre un 10%. Un 20% ya cerró sus puertas definitivamente y el resto espera poder abrir, con todas las medidas y los recaudos necesarios, para cuidarnos de la pandemia. Debemos defender al pequeño comercio barrial, que le da trabajo a la gente de la misma zona. La mayoría son atendidos por sus dueños. Y los empleados viven cerca. O sea que tampoco habría problema con el transporte”, argumentó Silvia Cattafesta, secretaria general de la Cámara Regional Empresaria Zona Norte- Plan D.

"La situación cuasi terminal de los locales de proximidad se ve afectada en su totalidad a raíz de la decisión de restringir la actividad en las principales arterias comerciales de la Ciudad. Hay 62 centros comerciales a cielo abierto en Capital que desde hace más de 70 días están con ventas nulas y facturación cero", aseveró Castillo, y agregó que “no se trata de cuestionar las decisiones sanitarias ni de dejar de comprometerse en la lucha contra el coronavirus, sino de sostener al sector que más empleo genera y más impuestos paga, así como tomar decisiones lógicas escuchando a sus protagonistas”.

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