Cepo al dólar: San Miguel le saca el jugo a sus filiales en el exterior para evitar el default

En la última década, la citrícola aceleró su internacionalización y esa apuesta rinde frutos. Por el crecimiento de venta de sus operaciones en Uruguay, Perú y Sudáfrica, obtuvo un crédito en el extranjero que usó para pagar deuda que estaba alcanzada por las restricciones del Banco Central

El 21 de diciembre era una fecha marcada en rojo en el calendario de Juan Massot, CFO de San Miguel. Ese lunes, vencía la obligación negociable (ON) que la citrícola había suscripto en febrero de este año, antes del "súper cepo" del Banco Central (normativa 7106) por las cual las empresas solo acceden al 40% de los dólares que necesitan para pagar sus deudas de capital en esa moneda. Siempre y cuando, además, el monto no superara u$s 1 millón mensual. 

En aquel momento, la San Miguel logró levantar unos u$s 40 millones, de los cuales el 50% estaba nominado en la divisa estadounidense.  

"Este vencimiento tenía tres clases: una en pesos, otra en dollar-linked y la más importante, en dólares", detalla Massot.

Sin embargo, el responsable de las finanzas de la compañía líder en exportación de cítricos del país estaba tranquilo.

Ya a fines de septiembre, había presentado el documento -aunque no con mucho detalle-, que requería el Banco Central, en el que explicó cómo haría la empresa para hacer frente a sus compromisos en dólares. Y ya había encontrado la mejor solución, que no sólo se relacionaba con el hecho de ser una compañía exportadora, generadora de divisas, sino, más bien, con tener subsidiarias propias en Perú, Uruguay y Sudáfrica.

"Pudimos demostrar, en hechos, lo que le vendimos a nuestros inversores cuando emitimos la ON", señala el ejecutivo, ya que, también, evaluó la alternativa de hacer una reestructuración y darles a los tenedores un bono nuevo a cambio, por el 60% y extender los vencimientos dos años más.

Sin embargo, el hecho de exportar el 95% de su producción en la Argentina y de generar caja, también, en el exterior le dio posibilidades de encontrar una solución más conveniente.  

"San Miguel tiene diferenciadores que no tiene la mayoría del mercado argentino: somos generadores genuinos de dólares en la Argentina. Incluso, en el flujo de caja, nos sobraban los dólares para poder pagar. El problema es que no teníamos la autorización del Central", asegura Massot.

Y agrega: "Pero lo que también tiene San Miguel son operaciones en compañías subsidiarias con generación de caja. Entonces, a través de esa presencia internacional, nos aseguramos una línea de crédito con un banco internacional y la bajamos en una de las filiales, para financiar el 60% del vencimiento que el Central no nos daba".

Si bien esta operación representa para la empresa una nueva fuente de endeudamiento con el exterior, la firma consiguió una tasa mucho más conveniente. "Terminamos pagando por esta nueva línea a menos de la mitad de lo que habríamos conseguido en caso de reestructurar", dice el CFO. Aunque recalca que es un evento de una sola vez.

"A la hora de conseguir o renovar financiamiento mundial el código postal de Argentina hoy por hoy te castiga mucho , concluye Massot.

Una empresa multinacional

Además de la ON que la empresa emitió en febrero de 2020 para financiar capital de trabajo, San Miguel tiene un préstamo a largo plazo de u$s 100 millones con organismos multinacionales (BID e IFC). "Este préstamo está apalancando nuestro crecimiento", explica Massot.

Durante 2019, la empresa alcanzó ventas netas por $ 10.852 millones, un 9% más que en 2018 y con un incremento en la facturación de Perú del 195% y de Sudáfrica del 63 por ciento.

Según números del tercer trimestres de 2020, la compañía reportó ventas por $ 9712 millones, $ 4394 millones más que el mismo período que el año anterior.

Si bien, la Argentina, con 8559 hectáreas, en 2019 representó el 45% de las ventas de la empresa; Perú ya se lleva un 24%, con 1708 hectáreas. En tanto, Sudáfrica vende el 22% del total y Uruguay, un 9%.

La compañía es conocida como productora y exportadora de limones. Sin embargo, con la internacionalización, diversificó su producción y las tres subsidiarias internacionales incorporaron al portafolio mandarina, mientras que Perú -luego de algunas adquisiones- sumó palta y uva.

El país andino, donde tiene plantas industriales, les dio la salida al Pacífico, estratégica para llegar al mercado asiático. Y, además, complementa la entrada a los Estados Unidos, permitiéndoles acercar la cadena de valor al punto de venta.

De hecho, los Estados Unidos fueron este año un mercado muy relevante: la compañía duplicó sus exportaciones de limón argentino respecto de 2019, enviando 10.000 toneladas en 2020, tras la histórica reapertura del mercado para esta fruta hace tres años. 

Además, por el impulso que tuvieron los cítricos dulces, producto de la pandemia Covid-19, en esta campaña, San Miguel duplicó los envíos de mandarinas desde Perú y Uruguay, con más de 19.000 toneladas en total.

En cambio, Sudáfrica, país al cual llegó antes (en 2013), fue el que le dio acceso al codiciado mercado de China.

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