El Cronista Comercial

CEO de Toyota: "Las automotrices que fabricamos pick-ups vamos a tener trabajo"

La japonesa retomará este lunes su producción después de la cuarentena. Su número uno, Daniel Herrero, cuenta que, pese a que sus actividad caerá 30% este año, está recibiendo pedidos de una nueva demanda: para flotas de salud y de seguridad

CEO de Toyota:

Fanático de los autos, hacía 52 días que no manejaba. Daniel Herrero habla desde Zárate. Está en la planta de Toyota, ultimando detalles y probando los protocolos para que la automotriz japonesa reanude su producción, después de dos meses paralizada.

Nuestra idea es arrancar con un turno, muy tranquilos y muy seguros. De una manera muy gradual y progresiva, si los planetas se alineaban”, dice. Más que a la astrología, se refiere a algo no menos esotérico: los criterios de habilitación, tanto del propio municipio como de los de sus proveedores y los proveedores de sus proveedores. Para Toyota, la reactivación del complejo, en el que produce dos modelos –Hilux y SW4– es un operativo logístico que implica la movilización de 12.000 personas, en 42 municipios de cinco provincias. El viernes, al mediodía, ya había recibido al luz verde final para que, hoy, finalmente, pudiera reencender la maquinaria.

-¿Cómo será la vuelta?

-Vamos a trabajar a un turno. Al ritmo de planta normal pero son un solo turno: 294 unidades por día. Antes de la cuarentena, estábamos en el doble: 600. Todavía no es muy claro cómo seguirá el año. Pero, a hoy, proyectamos finalizarlo con una cifra cercana a las 90.000, más o menos. Será una caída de 30% contra 2019.

-Justo cuando había proyectado que el volumen del año pasado sería el piso de producción para el corriente…

-Es que la demanda estaba. Había pedidos concretos, cerrados. Pero la pandemia paró a todos los países. Y todavía no está muy claro cómo se sale. Si uno ve lo que pasó en China, existe una decisión de volver a usar el auto particular como movilidad, en vez del transporte público. Eso muestra por qué, allá, la mayoría de las automotrices está un poco por arriba de los planes originales. Pero es una tendencia muy incipiente.

-¿Y acá?

-Hay algún destino de América latina más complicado que otro. Pero existe cierta compensación por mercados que están pidiendo pick-ups para agricultura, y flotas de seguridad y sanidad. Es una demanda que, antes, uno no tenía. Hoy, estamos recibiendo pedidos. De hecho, tendría que empezar a exportarle Hilux a Brasil. Todos los que tengamos pick-ups vamos a tener que trabajar. A los que hacen vehículos para pasajeros, a lo mejor, les va a ser más difícil.

-Reactivar una fábrica, después de dos meses, no es volver a activar una palanca nada más. ¿Qué fue lo más complejo?

-Muchas cosas. Había materiales de metal oxidados o que quedaron en la mitad del proceso de producción. Hubo que limpiar toda la línea y volver a empezar de cero. Estampado, por ejemplo. O en la planta de pinturas, donde se vació, limpió y volvió a llenar las cañerías. Llevó días.

-¿Vuelve toda la gente?

-Optamos por un turno, después de elegir a las poblaciones más cercanas a Zárate y que tengan menos índice de contagio. Sacamos todo lo que sea población de riesgo, armamos un turno y, en la medida que la situación mejore, veremos si podemos intercambiar con el que se queda en la casa. Esperamos que vuelva la normalidad a fin de julio, principios de agosto. Ahí volveríamos con los dos turnos de producción.

-Pero eso también dependerá de los proveedores.

-El tier 1, que es proveedor directo nuestro, no tendría problemas. Estamos bien. Con el tier 2 (proveedor de nuestro proveedor), hay un 30% que todavía tiene pendientes las aprobaciones. Ahí, llegamos con todos los protocolos de seguridad, garantizando además que tuviesen máscaras, alcohol y un transporte que no sea el público. El tema es el tier 3 (proveedor del proveedor del proveeedor): hay un 50% que todavía no tiene aprobación. Tenemos stocks intermedios que nos permiten empezar a producir. Pero no podemos sostenerlo si no está toda la cadena armada.

-¿Además de asistencia logística, Toyota tuvo que ayudarlos financieramente?

-Hemos ayudado. De hecho, antes de la cuarentena, les habíamos pagado anticipos a todos nuestros proveedores. Y, a los que necesitaron asistencia, se la dimos. Es lo que hay que hacer para cuidar la continuidad del negocio.

-¿Toyota Argentina (TASA) debió endeudarse?

-Tuvimos que tomar dinero. En abril, fueron $ 14.000 millones. Pero estuvo dentro de lo que eran nuestras líneas otorgadas. No tuvimos problemas de asistencia financiera. Pero es lógico: el ingreso fue 0 y mantuvimos toda la cadena de pagos.

-¿Cuánto más hubiese podido aguantar Toyota la cuarentena? Pregunto por el famoso dilema economía o salud que planteó el Gobierno.

-No creo que sea una dicotomía. Hay que cuidar la salud y tratar de reactivar la economía. Mantener las dos cosas, en el balance adecuado y respetando las normas. En ninguna de las dos hay 100% de garantía de que salga todo bien. El Gobierno asistió, en buena medida, a toda la cadena de valor. Obviamente, hay que entender que estas son situaciones impensadas para cualquier persona que está en una posición de liderazgo. Ahora se empiezan a dar algunos parámetros para arrancar. Hoy, vamos a contar con una cantidad de tests para poder hacerle al empleado antes de que entre a trabajar. Hace un mes, no los teníamos.

-¿Qué industria proyecta hoy?

-Un mercado interno de entre 200.000 y 250.000 autos. Por lo que vemos en otros países, como China, el recupero no será en V. La producción estará en 180.000. Brasil no paró. Pero uno no sabe qué va a pasar. Chile, por ejemplo, volvió a parar Santiago por un rebrote. Y hay, también, impactos colaterales: nosotros le vendemos mucho a la región norte de América latina. El corte de envío de remesas desde los Estados Unidos generó impacto en esos mercados.

-En febrero, usted viajó a Japón para la reunión anual de resultados del grupo. Se había ido con la idea de, finalmente, conseguir México, el último mercado de la región al que no se abastece desde la Argentina.

-El problema es que, hoy, sobra volumen de producción en todos lados. Es difícil sacarles mercados a otros.

-En este escenario, ¿también es irreal discutir nuevas inversiones?

-Todas las decisiones están un poco frenadas. En relación a proyectos y lanzamientos, todo sigue igual, sin cambios. Probablemente, sufran esta demora de desarrollo porque las plantas y los proveedores estuvieron parados. Quizás, para recuperar los volúmenes normales del mundo, habrá que esperar hasta 2022. Pero seguiremos con los mismos proyectos y trataremos de hacerlos. Y, si el mercado aparece antes, trataremos de hacer lo imposible para satisfacerlo.

-Con Zárate de nuevo produciendo vehículos, ¿se frena la posibilidad de que haga equipamiento para la emergencia sanitaria, como se analizó?

-Ese proceso sigue. Es un proyecto en el que colaboramos con el ITBA y Mirgor. El instrumento (un asistidor mecánico) está en su fase de aprobación final. Se está presentando a la ANMAT. Es un proyecto que, ante una emergencia, indudablemente servirá. Ojalá la Argentina no lo necesite. Pero, a largo plazo, tampoco es malo tenerlo.

-¿Pero se fabricará en Toyota?

-Es un tema que todavía no se decidió. Nosotros queremos colaborar y no poner ningún palo. Si piden que se haga acá, ayudaremos y seguiremos colaborando. Si el pedido fuese ese –de alguno de nuestros socios o del Gobierno–, no habría restricción alguna porque hayamos retomado la producción de vehículos.

-Hace poco, un colega suyo decía que después del coronavirus no sólo habrá que recalcular volúmenes de actividad, sino el negocio mismo de muchas empresas.

-Todo esto deja una enseñanza. Lo que vuelva no va a ser igual. Gran parte de toda la virtualidad que le pusimos al trabajo administrativo en cuarentena seguirá. Si habrá muchos trabajos que se puedan hacer desde la casa, indudablemente, la gente viajará menos; tendrá menos requerimientos de movilidad. Pero, a la vez, la situación del transporte público podría generar una demanda mayor de vehículos particulares. La cuarentena nos marcó muy bien cuánto significa poder moverse libremente. Tendremos que adaptarnos y trabajar en lo que veníamos haciendo: darle a la gente la movilidad que necesita, en el momento en el que la necesita. Hay muchas variables que, todavía, nadie se anima a predecir. Pero algo es seguro: vamos a vender movilidad, en esta transición de empresa fabricante de autos a vendedora de servicios de movilidad en el que estamos.

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