El Cronista Comercial

CEO de Edenor: "Si la sociedad quiere un servicio público estatal, hay leyes para hacerlo"

Ricardo Torres advirtió que los pedidos que surgieron para estatizar Edesur generan "ansiedad" entre los inversores. Cree que es una mala idea y recomienda consultar a "cordobeses y santafesinos" cómo son los servicios de las empresas estatales. Dijo que la caja de Edenor está en cero y que es hora de pensar en el futuro de las tarifas

CEO de Edenor sobre estatización:

Ricardo Torres es CEO de Edenor desde hace ocho años y miembro del directorio de Pampa Energía. No tiembla al hablar de la necesidad de aumentar las tarifas porque asegura que hay, por lo menos, 1,2 millón de sus clientes que pueden pagarlas perfectamente aunque reconoce que hoy no es momento de exigir sino de "bancar", por la pandemia. Dice que esos clientes que pueden pagar y se aprovechan del dinero de "un Estado pobre" son los que "irritan, los Nordelta, los countries".

Con balas que pican cerca, habló con El Cronista, también, sobre los pedidos que surgieron para estatizar Edesur, la otra gran compañía del sector en el AMBA. Aseguró que es una mala idea y que genera "ansiedad" entre los inversores pero que, "si los argentinos deciden que quieren tener el servicio público estatal, están las leyes y las formas para hacerlo". Y aclaró: "La sociedad tiene la posibilidad de comparar por primera vez. Antes de tomar la decisión apresurada, pregúntenle a los cordobeses y santafesinos si tienen un mejor servicio ya que ellos tienen empresas estatales".

¿Qué impacto les deja esta crisis en los costos?

Hay algunos costos que aumentaron. Todo se hace con menos eficiencia en el lugar porque trabajamos en espacios chicos y ahora se puede hacer solo de a un empleado. Hay más costos ahí pero hay menos por otros lados. Hay trabajos que directamente no los podemos hacer aunque estaban previstos por tratarse de tareas que no son esenciales.

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¿Por qué Edenor está operativamente en rojo?

Nosotros tenemos tres grandes fuentes de pérdidas. En teoría la plata que debería tener Edenor en la caja es $ 22.000 millones por año. En cambio estamos en cero. Hay un poco más de $ 7000 que se nos van porque están congeladas las tarifas desde hace un año y medio. Otros $ 7000 porque en los últimos 4 años las pérdidas por el robo de energía ha crecido muchísimo. Eso incluye a los que irritan, que son los Nordelta, los countries, las empresas buenas, los departamentos caros. Estos son a los que querría mandar presos porque te están robando la luz y tienen un Audi. Son pocos, es la anécdota pero son muy irritantes. Hubo casos de gente que tenía caballos de polo con aire acondicionado. Después están los que son más pero tienen que ver con barrios más vulnerables de Gran Buenos Aires, asentamientos. Hay muchos colgados, clandestinos, fraudulentos pero es gente que probablemente no puede pagar.

¿Faltan al menos unos $ 7000 más?

Esos otros poco más de $7000 vienen de cuando en 2017 nos dieron las tarifas, después de la revisión tarifaria de 2016. El Estado dice qué servicio quiere dar, cuánto máximo se puede cortar la luz, a qué precio, en cuanto tiempo se debe llegar con la cuadrilla, cuantos minutos tardar en la oficina comercial, cuantas oficinas hay que tener. Nosotros le decimos que para hacer eso hace falta un monto de plata. Discutimos, nunca dan lo que se pide pero te dicen cuánta plata es y andá a hacerlo. Esa plata el Estado la divide entre todos los clientes, un poquito a las casas, un poquito a las empresas, al alumbrado público calculando cuánto vas a consumir. Dicen: los clientes van a consumir lo mismo que en 2015 más un 3% por año y lo reparte en esa demanda. Ahora bien, la verdad es que en vez de crecer 3% por año la demanda cayó 20% en cuatro años. Entonces hay toda una parte de nuestros ingresos que desaparecen porque la demanda no está.

¿El balance de este semestre entonces vuelve a estar en rojo?

Viene mal. No puedo dar cifras porque todavía no se publicaron para el mercado (será el 10 de agosto) pero viene mal. La caja está en cero pero igual hay que invertir en la red.

¿Pero las inversiones también cayeron en ese nivel?

Si, pero el resultado es también que hemos dejado de pagarle a Cammesa. Estamos igual que en 2013 o 2014, cuando no podíamos pagarle a Cammesa por el congelamiento de las tarifas. Ahora estamos pagándole el 70% aproximadamente de la factura.

¿Los resultados serán parecidos al primer trimestre?

No. El primero fue un mejor trimestre porque salvo 10 días no hubo cuarentena; y a medida que hay más inflación y más aumento de salarios y no de tarifas, está peor.

¿Cuál es el nivel de deuda de Edenor?

Tenemos una deuda de u$s 170 millones.

¿Hubo una baja en la calificación de esa ON?

Si. Tiene que ver con que la calificadora dice que si se cobra en pesos, se deben dólares, se tienen congeladas las tarifas y el Estado no dijo qué medidas va a tomar, no pueden pensar que vamos a poder pagar. Yo soy más optimista porque la verdad es que nosotros ya pasamos por esto entre 2005 y 2015, y con el Estado hemos tenido un diálogo para que no pase a mayores, para poder pagar, para que hacernos cargo de las inversiones y de los salarios. Yo no creo que llegue esta vez a tanto pero es un tema preocupante.

¿El retraso que tienen hoy las tarifas es de aquella magnitud?

No porque en aquel momento el congelamiento llevaba 10 años. Esta vez lleva dos años pero de una inflación más alta. Los primeros años del congelamiento pasado eran inflaciones del 15% al 20%. En cambio el año pasado solo, hubo más de 55%. En este momento debemos estar 70% ó 80% por abajo. Pero partimos de una tarifa un poco más alta, que se había recuperado un poco, no estamos tan mal como esos años.

¿Qué perspectivas tiene sobre un eventual ajuste en las tarifas?

Ahora no se puede discutir nada. Lo que pensamos nosotros y conversamos con el gobierno es que en este momento es comprensible, nadie puede pedir tarifas cuando el gobierno está metido 100% en el tema sanitario, la gente la pasa mal, muchos perdieron el trabajo, cerraron sus negocios. Este es un año tremendo y hasta que esto no se salga hay que bancar. Lo que hay que pensar es qué viene después, porque también sabemos que cuando esto se prolonga demasiado empieza a subir la cuenta que tiene que pagar el Estado y la baja de la factura en términos relativos con los salarios hace que la demanda crezca mucho y cada vez es una rueda peor. Yo pretendería empezar a discutir para el después.

¿Por pagar menos los clientes consumen más?

Si, mucho más. Entre 2007 y 2015 la demanda crecía al 5% por año promedio. En diciembre de 2015 se pagaba $30 por mes, eran u$s 2.

¿Cuál es su propuesta?

Básicamente la idea de siempre es que de todos nuestros clientes hay muchos que pueden pagar la tarifa completa, al igual que pagan cable, internet o seguro del auto. La tarifa correcta, completa y sin subsidios. Otro grupo puede más o menos, y otros grupo necesita mucha ayuda. Hoy todos reciben un subsidio, con lo cual es injusto porque el que requiere mucha ayuda está recibiendo menos de la que necesita y el que no lo necesita la recibe. Hay una injusticia. Aunque la cuenta de subsidios sea igual hay que mejorar a quien se le da. Yo creo que el Estado tiene que pasar a gastar menos y de hecho nuestra propuesta era una disminución muy grande de los subsidios.

Los clientes de Edenor se llevaron unos u$s 500 millones de subsidios el año pasado. Unos u$s 140 millones se lo llevaron empresas en las que la electricidad representa el 2% de los gastos. Ninguno de esos se funde, abre o cierra por la luz. Son supermercados, hoteles, bingos. Reciben el subsidio y ajustan los precios todos los días mientras el de electricidad es el 2% de los gastos. Ese subsidio no se justifica. Los otros u$s 270 millones se lo llevó un grupo de gente en el que 70% tiene más de un celular, tiene cable e internet, la mitad tiene autos por lo que paga seguro y nafta que representa 10 veces la factura eléctrica. Toda esa gente está recibiendo plata de un Estado pobre que no necesitan. Por supuesto, después está la gente que sí la necesita, el que no tiene gas y cuando llega el frío tiene que poner calefacción eléctrica. A ese hay que darle mucho más que $ 300, hay que darle $ 1500 en invierno. Hay que sacarse la traba política de que las tarifas no pueden aumentar y ver como se hace un plan que sea solidario y racional. Esto lo fija el Estado, que es quien dicen cuánto paga cada uno.

¿El problema es no pagar el costo político entonces?

Yo comprendo que no quiera pagarse el costo político. Pero que paguen los que pueden y ayudar a los que no pueden pagar, haría una sociedad más justa. Yo reconozco la dificultad que tiene la política para hablar de la palabra tarifas. Es muy difícil esa palabra pero es un error. El tiempo que lleva ya estar discutiendo por la deuda externa, por los u$s 500 millones más por año que es lo que les regalan a los clientes solo de Edenor, incluso a los que no lo necesitan.

¿Cuánto subirían hoy las tarifas con ese plan y para cuántos clientes?

Vimos que de los 3 millones de clientes residenciales, 1,2 millones podía pagar perfectamente. Unos 800.000 necesitaba una ayudita y otro millón necesitaba una tarifa social bien pensada y mayor a la que tienen hoy. Hoy la tarifa social le regala $ 300 pesos y hay personas que necesitan $ 2000. Si no tenés gas en una casa precaria, en el costo de calefacción se va tu vida. A los que pagan full les aumentaría a un poco menos del doble.

¿Con ese ‘rebalanceo’ se equilibran los números de la empresa?

Esa es otro tema prejuicioso. El 80% del aumento de las tarifas de 2016 y 2019 fue para que el Estado baje los subsidios. No quedó nada en Edenor. Edenor es la cara. La factura dice Edenor, tu enojo es con Edenor, el tarifazo es con Edenor. Pero la verdad es que esa plata iba toda al Estado para bajar los subsidios, a Cammesa y a bajar los impuestos. No nos quedó nada a Edenor, estamos siempre más o menos igual hace cinco años. Pero el enojo del cliente es con Edenor.

¿Qué tiene que darse para ordenar la situación y que arrancar con el plan de inversiones que se previó?

Primero hay que salir de la situación actual de la pandemia. La Argentina va a salir en un Estado muy complicado. Ahora solo se puede ir pensando porque sino nos vamos a encontrar el año que viene o con que no hay gas, o pasó algo con Vaca Muerta, o no hay redes o gasoductos, o no está la inversión que se esperaba. Hay que empezar a discutirlo con tiempo con los generadores, productores de gas y distribuidores.

¿Evalúan algún riesgo para la empresa como caer en default si esta situación continúa empeorando?

No porque el diálogo con el gobierno lo tenemos. El gobierno es comprensivo de la situación y a la vez el régimen de la electricidad ya lleva 20 años que no cumple las normas. Pasaron 5 presidentes. Hay una lista de soluciones elegidas como parches y parches. Esperamos que alguna vez no haya parches sino que avancemos a una normalidad de más largo plazo.

¿Evalúan volver al mercado ante problemas financieros?

Nosotros tenemos una ON que vence en 2022 y paga cupones cada seis meses más una deuda bancaria muy chica que se cancela el mes que viene. Si al año que viene no le vemos con una perspectiva positiva, vamos a tener que salir como están saliendo otras compañías a ofrecerle a los inversores una extensión. Pero hoy realmente no lo veo. Edenor es una empresa muy grande, factura más de u$s 1000 millones. Tener u$s 100 de deuda no va a ser un problema pero sí hay que estar atentos.

¿Cómo impacta los pedidos que surgieron para una estatización de Edesur?

Genera mucha ansiedad en el personal, en los accionistas e inversores, en los que te prestan plata, te venden cables. No está bueno. Si los argentinos deciden que quieren tener el servicio público estatal, están las leyes y las formas para hacerlo. Yo creo que no sería una buena idea. La sociedad tiene la posibilidad de comparar por primera vez. Antes de tomar la decisión apresurada, pregúntenle a los cordobeses y santafesinos si tienen un mejor servicio ya que ellos tienen empresas estatales.¿Están más contentos, pagan menos, cuando se les corta la luz llega la cuadrilla antes, en la oficina los atienden más rápido? pregunten porque sino vamos a meter la pata. Yo creo que el servicio que dan los prestadores privados es mejor que el que dan los prestadores públicos, es más barato y tiene mas controles. En la web del ENRE cada hora sabes cuantos clientes no tienen luz de Edenor y Edesur, de ningún otro habitante de la Argentina. La decisión de estatizar no puede ser impulso de que se cortó la luz. En los barrios vulnerables además debería hacerse cargo el Estado nacional o provincial de la situación pero se lo sacaron de encima, se lo pasaron a los municipios.

¿En qué etapa está el traspaso del control a la provincia y CABA?

Se hicieron todos los pasos para que el Estado concedente del servicio eléctrico sean CABA y provincia pero no se avanzó en generar un ente regulador conjunto. Para nosotros es lo mismo. Somos espectadores, no tomamos decisiones. Si le preguntas a las autoridades de la Capital y Provincia no sé si tienen mucho entusiasmo por recibir a Edenor y Edesur.

¿Cuánto cayó el valor de Edenor?

Cayó un 95% desde 2017 hasta hoy. Se dio por el congelamiento pero también por la crisis del país, el default, todo junto. A la bolsa en NY salimos en 2007. En ese momento valía u$s 17 la acción y hoy está u$s 4. Llegó a valer u$s 60, estaban todos contentos. Fue el máximo en fin del 2017. La caída está en línea con cualquier otra empresas que compares. Incluso Pampa cayó 85%, valía u$s 70 y ahora u$s 11.

¿Qué es Edenor para Pampa, dado que no le trajo grandes satisfacciones en estos años?

De hecho a Pampa no le trajo ninguna satisfacción. Sí a los que trabajamos acá porque pusimos a Edenor en un lugar de avanzada. Somos la mejor compañía del país, comparables con las mejores de la región. Conducir un grupo de profesionales tan destacados como los de Edenor fue una de las grandes experiencias de mi vida. Ahora, Pampa puso plata, nunca más vio un peso y hoy está abajo del agua como inversión. Pero el empresario siempre piensa que la va a sacar adelante.

¿En qué hay que apoyarse para tener ese objetivo?

Hay que ser muy prudente sobre todo con la deuda. Hay que saber que en aguas problemáticas como son las latinoamericanas y especialmente las argentinas, lo que te termina de matar es la deuda. Nosotros en eso somos muy prudentes. Tenemos la deuda de las más bajas de todas las compañías en cualquier ratio. Es el lugar donde la crisis no se resiste.

¿Cómo atravesaron la pandemia con todos los cambios que se fueron produciendo?

Si los cambios que implementamos los hubieran tratado de plantear en enero, hubiéramos dicho que no se podía hacer. Sin embargo en una semana teníamos a 2500 personas trabajando desde su casa, atendiendo a nuestros 3 millones de clientes, con 30 oficinas cerradas, 2500 personas sí todavía en la calle todavía (con las redes, atención de ventas, cortes, fraudes, seguridad en la vía pública). Pasamos muchos problemas. Al principio no nos dejaron leer los lectores, tuvimos que estimar y es imposible hacerlo bien para 3 millones de clientes, estimar lo que consumieron en base a nuestros registros de los últimos años. Aunque seas un genio, con que te equivoques en apenas 5% son 150.000 personas con problemas. Son 150.000 llamados, explicaciones, refacturar, etc.. Por suerte duró poco porque era muy difícil. Facturamos así un ciclo de lectura. Es decir que tenemos en este período una facturación real, una estimada y otra real.

¿Cuáles fueron los problemas sorpresivos que se les presentaron?

Tuvimos algunos temas con proveedores. Por ejemplo, los primeros días la imprenta no había sido categorizada como esencial. Hacen 150.000 facturas por día. Si se discute durante una semana si es esencial o no, se van acumulando casi un millón de facturas sin imprimir. Después tenían problemas con los sindicatos. El de los impresores, que no estaban incluidos en los esenciales, no tenían protocolos. Los primeros 20 días fueron un lío pero el resultado hoy puedo decir que es bueno. Hoy estamos con atención normal, solo el área comercial está con las oficinas cerradas atendiendo desde la casa.

¿Hay alguna enseñanza positiva de esta crisis?

Y si, la cuarentena dejó también cosas buenísimas. Teníamos 300.000 clientes en Edenor digital, ahora tenemos 1,7 millones. Gente que no vendrá nunca más a la oficina porque aprendió a usarlo, se dio cuenta que tiene las mismas prestaciones, no tiene que tomar un colectivo 30 minutos, paga con medios digitales.

¿Cómo evolucionaron las cobranzas después de los problemas que se presentaron con los locales de pago y los bancos cerrados?

Los primeros 15 días estaban cerrados los Pago Fácil, Rapipago y los bancos por lo que las 150.000 facturas que no llegaban eran pagos que se perdían por día. Empezaron las moras, los problemas, los miedos. Pero todos fuimos flexibles y con el tiempo se arregló.

¿Cómo está hoy la morosidad?

Creció un poco pero concentrada en una cantidad de clientes que no pudieron pagar y se le van acumulando la factura todos los meses. Lo vemos porque el saldo crece un poco pero el número de clientes es el mismo. Hoy estamos cobrando 94% de la facturación luego de que el primer mes fue 40%, por estos líos de pagos. Los clientes se fueron poniendo al día.

¿Entre los clientes corporativos la situación es igual?

Ahí hubo también bastante flexibilización. Las empresas tienen que reservar la cantidad de potencia eléctrica que necesitan y muchas no la estaban usando así que tuvimos que ser flexibles, negociar que no la cobramos pero la guardamos porque después la vas a usar, la necesitan el día que abran.

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