El Cronista Comercial

'Boom' inversor en los huertos verticales

La estadounidense AeroFarms levantó u$s 100 millones para ampliar sus instalaciones. Softbank, Google o Jeff Bezos ya se fijaron en nueva forma de producir.

Una empresa argentina lanza las primeras sopas líquidas en botella

AeroFarms, la empresa estadounidense de cultivos de interior captó u$s 100 millones para ampliar sus investigaciones y expandir su negocio por el mundo. La empresa, creada hace 15 años en Nueva Jersey, es pionera en huertos de interior, en los que se producen verduras sin pesticidas, con luz artificial y cerca de los consumidores. Tras la última recaudación, AeroFarms alcanzará un valor de u$s 500 millones, según una persona del entorno. Uno de sus principales inversores es la división de capital riesgo de Ingka Group, matriz de Ikea.

Entre los inversores se encuentran las británicas Wheatsheaf y ADM Capital, así como Mission Point Capital, la china GSR Ventures y AllianceBernstein.

"Una de las claves de esta captación era acercarnos al capital paciente, desde el que se intenta entender cómo llegar a un mayor impacto", explica David Rosenberg, número uno de AeroFarms. Los principales productos de la empresa incluyen la rúcula, los berros y el kale, que se comercializan bajo la marca Dream Greens en grupos de distribución como Whole Foods y ShopRite.

Elevada rentabilidad

AeroFarms distribuye a almacenes locales que estén a un radio de 80 kilómetros de sus instalaciones, según Marc Oshima, responsable de Márketing. En septiembre, la empresa comenzará a suministrar productos a Singapore Airlines y tiene intención de empezar a cultivar bayas.

A pesar del elevado gasto energético, los inversores apuestan por las start up que se dedican a los cultivos de interior por el escaso uso de agua y su gran rentabilidad, en un momento de mayor conciencia social sobre el cambio climático y la lucha contra el hambre.

La financiación de AeroFarms, gestionada por Morgan Private Ventures, de JPMorgan, sigue a la de InFarm, que en julio recaudó u$s 100 millones en una operación liderada por la firma de inversión Atomico, del fundador de Skype, Niklas Zennström.

Ocado, la cadena británica de supermercados online, anunció hace poco que invertiría 17 millones de libras (u$s 20 millones) en cultivos de interior. Por su parte, Intelligent Growth Solutions, la start up escocesa de tecnología de granjas verticales, captó 5,4 millones de libras (u$s 6,5 millones).

Junto a los sustitutos vegetarianos a la carne y los mercados de cereales online, la agricultura vertical se está transformando por la tecnología, en concreto por la inteligencia artificial y el análisis de datos.

Los principales inversores tecnológicos y empresas de Silicon Valley como la firma de capital riesgo de Google, GV, y el consejero delegado de Uber, Dara Khosrowshahi, han invertido en Bowery, la empresa de Nueva Jersey.

En California, Plenty cuenta con el apoyo de la japonesa SoftBank, Innovation Endeavors -propiedad del expresidente de Google Eric Schmidt- y Jeff Bezos, fundador de Amazon, que han elevado su valor a u$s 500 millones.

A pesar del reciente entusiasmo, las quiebras en el sector han sido recurrentes por el alto coste de las inversiones iniciales en instalaciones y los costes derivados, como las luces LED, la ventilación, y la mano de obra. Los cultivos verticales también tienen que ofrecer precios competitivos para atraer a los compradores.

"No me sorprendería que el 90% de las empresas que quieren crear negocio en el sector desapareciera en tres años", augura Rosenberg. En EE.UU., FarmedHere protagonizó hace meses una de las quiebras más sonadas de los últimos años y, en Europa, la sueca Plantagon cesó sus operaciones a principios de año.

Jonathan Webb, fundador de AppHarvest, una start up que ha construido un invernadero de 25 hectáreas en Kentucky para cultivar tomates, asegura haber optado por este tipo de negocio por los altos costes que supone operar en zonas urbanas.

En términos generales, los huertos de interior son más económicos. En Oriente Medio, por ejemplo, donde el cultivo de vegetales es prácticamente imposible en las zonas desérticas, "las granjas verticales podrían ser la mejor inversión", opina Erik Kobayashi-Solomon, fundador de IOI Capital que invierte en empresas que ayudan a mitigar los efectos del cambio climático. Los inversores de AeroFarms sostienen que la compañía es rentable desde el punto de vista operativo, pero que continúa haciendo costosas inversiones.

Rosenberg atribuye la longevidad de la empresa a su amplia presencia y a que presta atención a los detalles. La compañía diseñó su propio sistema de iluminación en cooperación con una compañía propiedad de uno de sus inversores, GSR Ventures, que ayuda a la fotosíntesis de las plantas.

También ha creado un programa de uso energético que calibra el gasto y el almacenamiento de energía en función de la disponibilidad de la energía.

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