A dos décadas del escándalo Enron, Arthur Andersen vuelve a la Argentina

La firma desapareció luego del emblemático caso de fraude. Dos estudios locales firmaron un acuerdo con la casa matriz para traer la marca, renacida como Andersen y conformada por exejecutivos de la desaparecida empresa. Cómo operará en el país, sus servicios y qué servicios y clientes tendrá

A 19 años del caso Enron, Arthur Andersen vuelve a la Argentina. Dos estudios locales se unieron para traer al país la marca, que resurgió en 2014 y, ahora, se llama Andersen.

Goldemberg, Saladino, Rolando, Clerc (GSRC) y MODO Law, firmas con expertise en materia tributaria, firmaron un acuerdo con la casa matriz de Andersen para prestar sus servicios de asesoría legal y fiscal en la Argentina.

Los estudios ya habían realizado un acuerdo de colaboración pero, recién en agosto, se sumaron como firmas miembro. Desde entonces, creció un 20% su portfolio de clientes locales, que ya supera los 300.

 

"Resultamos ganadores de una extensa selección que Andersen llevó a cabo. El cambio de status a 'full member' implica una pertenencia más comprometida y la asunción de políticas de calidad", explica Cecilia Goldemberg, country manager de Andersen en la Argentina, y aclara que, pese a la sinergia, ambos estudios continúan brindando asesoramiento independiente en impuestos y aspectos legales. 

Cómo se gestó su resurgimiento

El final de Arthur Andersen como una de las cinco mayores compañías auditoras del mundo se produjo en junio de 2002, cuando recibió la sentencia de los tribunales federales de Houston por su participación en el mayor fraude empresarial de la historia estadounidense. 

La "Big Five", que por ese entonces facturaba u$s 9300 millones, fue condenada por delitos de obstrucción a la Justicia y destrucción de documentos relacionados con la quiebra de Enron y las irregularidades cometidas por esta corporación. 

Recibió una multa de u$s 500.000 y la prohibición para prestar servicios para sociedades registradas en la Bolsa de los Estados Unidos, lo que motivó el cese de sus actividades. 

En 2014, la marca fue comprada por un grupo de 20 exejecutivos

Las filiales de Arthur Andersen se disolvieron y sus equipos profesionales fueron absorbidos por las otras empresas del sector. Las "Big Five" se convirtieron en "Big Four". El negocio de consultoría completó su transformación hacia la actual Accenture y el área de auditoría se repartió entre Deloitte Ernst & Young (EY). En la Argentina, era representada por Pistrelli, Díaz & Asociados. La mayoría de esta firma se unió al licenciatario local de EY, Henry Martin, para conformar la actual filial de EY. El resto se incorporó a la operación de Deloitte en Buenos Aires.

En mayo de 2005, la Corte Suprema estadounidense absolvió a Arthur Andersen, a partir de una apelación. La compañía no pudo recuperarse de la pérdida de prestigio y capital humano, y no retomó la actividad.  

En 2014, la marca fue comprada por un grupo de 20 exejecutivos, que tras el breakdown de Arthur Andersen, formaron la empresa WTAS. Así, WTAS fue rebautizada como Andersen. Hoy, tiene más de 1500 empleados y 80.000 clientes a nivel global, con presencia en 122 países, de los cuales 16 están en América latina, y una facturación cercana a u$s 400 millones, según el diario español Expansión.

"La decisión de adquirir la marca se tomó en los Estados Unidos. Los ex colaboradores de Arthur Andersen le dieron otro enfoque, con el eje en tax y legal, justamente, por lo valiosa que era antes de su desmantelamiento, con su know-how impositivo y su trayectoria en asesoramiento tributario. Entendieron que lo ocurrido en el área de auditoría no podía tachar la calidad de la consultoría", dice Goldemberg.

Cecilia Goldemberg, country manager de Andersen en la Argentina

Para ella, la reputación de Andersen en el país no quedó afectada con el escándalo de corrupción. "En la Argentina, la empresa fue impoluta. Los clientes mantienen los mejores recuerdos por sus gratas experiencias. Más allá de la sorpresa que genera para algunos el regreso, el caso Enron se considera un hecho del pasado", opina.

Con sede en Talcahuano 833, en la Ciudad de Buenos Aires, el equipo de Andersen en la Argentina cuenta con 120 profesionales expertos, entre contadores públicos, abogados y economistas.

El perfil de cliente no varió. Los principales siguen siendo multinacionales de diversas industrias", detalla Goldemberg. Los servicios incluyen consultoría en tributación, precios de transferencia, outsourcing contable e impositivo y consultoría legal. Para esquivar posibles conflictos de intereses, y evitar antecedentes como el de Enron, la compañía no ofrece auditoría, su diferencial respecto de las Big Four.

"Aspiramos a ser la organización de referencia y el estándar por el cual se miden otras empresas de la industria", agrega.

Qué fue Enron y cómo intervino Arthur Andersen

Enron se constituyó en 1985 por la fusión de las empresas Houston Natural Gas e Inter North. Se especializó en la administración de gasoductos en los Estados Unidos. Luego, expandió sus operaciones como intermediario de contratos derivados de gas natural y se dedicó a la construcción de plantas energéticas en todo el mundo, convirtiéndose en una firma de renombre internacional.

La revista Fortune la eligió como la empresa más innovadora de los Estados Unidos durante cinco años consecutivos, entre 1996 y 2000. También, apareció en su ranking de los 100 mejores empleadores.

Sin embargo, su reputación decayó cuando empezaron a circular rumores de pago de sobornos y tráfico de influencias para obtener contratos en América Central, América del Sur, África, Filipinas y la India. El escándalo más resonante estuvo vinculado al contrato que tenía Enron con la energética Maharashtra State Electricity Board. 

Arthur Andersen fue acusada de llevar a cabo técnicas contables fraudulentas 

A fines de 2000, la empresa alcanzó su punto más álgido, con una cotización de u$s 90,56 por acción y un valor de mercado mayor a u$s 68.000 millones. Pero entre 2001 y 2002 sus valores negociables en Wall Street cayeron estrepitosamente, alcanzando los u$s 30, cuando fue declarada culpable por obtener ganancias producto de negocios con sus propias subsidiarias, una práctica que le permitía "maquillar" las pérdidas que había sufrido en los años anteriores. 

En simultáneo, Enron eligió a Arthur Andersen como su auditora y la empresa, creada en 1913, fue acusada de llevar a cabo técnicas contables fraudulentas. Cuando se hizo público el escándalo sobre el uso de estas prácticas irregulares, Enron se vino abajo y se declaró en quiebra en noviembre de 2001. 

Desde entonces "Enron" se convirtió en sinónimo del mayor fraude empresarial en la historia estadounidense con pérdidas que superaron los u$s 25.000 millones, según exinversores que presentaron demandas tras el colapso.  

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