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Por presión del BCRA, entra en concurso cerealera que opera plantas de Vicentin

Es la rosarina Díaz & Forti, perteneciente al Grupo Olio. El Banco Central la acusa de no haber liquidado divisas por u$s 400 millones. Sus deudas superan los u$s 20 millones en el exterior

Díaz & Forti, la cerealera del Grupo Olio que tiene dos contratos para operar las instalaciones de la agroexportadora Vicentin, pidió la convocatoria de acreedores en el Juzgado Civil y Comercial Número 7 de Rosario, a cargo del magistrado Marcelo Quiroga.

La decisión repercute inevitablemente en Vicentin, que defaulteó en febrero del año pasado. Sin embargo, el gigante cerealero minimizó el impacto en un informe oficial de gestión.

Desde hace más de dos meses, Díaz & Forti tiene frenada su actividad, con la matrícula suspendida, por una prohibición del Banco Central. La entidad la acusa de no haber liquidado divisas por u$s 400 millones, pese a que la empresa asegura que no superan los u$s 200 millones.

En el plano internacional, tiene deudas que rondan entre los u$s 20 y u$s 30 millones con organismos estatales y fondos extranjeros. "Se priorizó tener al día sus cuentas nacionales, pero no pudo soportar el pasivo en el exterior y se cayó indefectiblemente en la convocatoria de acreedores", mencionaron desde la firma.

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En el país, posee 40 acreedores por servicios y liquidaciones finales de $ 30.000, que promete abonarlos en los próximos días. Así y todo, la empresa asegura que no tiene deudas locales representativas, ni con productores y acopiadores a los que les compraba granos.

El problema para Vicentína es que Díaz & Forti se convirtió en su pulmón operativo, un "salvavidas" que le permitió conseguir liquidez, con una entrada de aproximadamente u$s 5,67 millones por mes, al mantener activas sus plantas.

Los acuerdos con la agroexportadora incluyen la gestión de sus complejos productivos de San Lorenzo y Ricardone, aunque en el último tiempo sólo el primero permaneció activo, con una molienda de soja cercana a 300.000 toneladas mensuales, ya que la cosecha de girasol resultó insuficiente.

Sin embargo, desde Vicentin, minimizaron el impacto. En un informe de gestión oficial, presentado ayer en el juzgado y a sus acreedores, la agroexportadora aseguró que la cerealera cumplió con los pagos de su contrato a fason de soja y girasol y que, desde el punto de vista económico, la nueva situación no los afecta.

"Dada la situación por las que se encuentra atravesando dicha compañía, la cual es de público y notorio conocimiento, nos parece importante destacar que en caso de que Díaz & Forti tuviese alguna dificultad para continuar con sus contratos, existen varios interesados en ocupar la capacidad de molienda contratada por ellos", resalta el documento presentado por Vicentin a sus acreedores y al juzgado de su propio concurso. 

Según pudo saber El Cronista, esta tarde se llevó a cabo una reunión entre directivos de Olio y Vicentin para acordar los pasos a seguir. "Nos unimos para abordar de manera conjunta la problemática. Haciendo un paralelismo con el juego La Perinola, optamos por 'todos ponen'", definió un allegado.

El concurso de Vicentin suma complicaciones 

Ahora, el plan es encontrar una "suplencia" para que la molienda continúe adelante en los próximos dos o tres meses, mientras la convocatoria toma su curso. Ya hay dos potenciales jugadores en vista, que podrían ocupar el espacio vacante. El objetivo es disminuir el impacto en Vicentin.

"Es una solución momentánea hasta que se aclare el panorama en el ámbito legal. La prioridad es que Vicentin logre fasones suficientes para continuar pagando sus gastos, mientras se resuelve este atolladero", explicaron fuentes vinculadas al arreglo.

Pese a todo, tiene los pagos de los fasones al día. "Cumplimos con los compromisos contractuales y abonamos la cuota de enero, como si estuviésemos operativos, un monto de u$s 5,67 millones (315.000 toneladas a u$s 18)", informaron.

"Si bien el caso muestra la fortaleza de los procesos institucionales del mercado a término, el Matba-Rofex pierde ahora un jugador de importancia, ya que Díaz & Forti venía operando fuerte", señaló un conocedor de la operación.

El año pasado, a raíz del acuerdo con la cerealera, Díaz & Forti aumentó su escala al operar en un establecimiento de 16.000 toneladas. "Buscábamos generar elevación, aprovechamos la oportunidad", reconocieron fuentes cercanas a la compañía. Con todo, su convocatoria vuelve a poner sobre la mesa el futuro de Vicentin.

CEREALERA EN CRISIS

A comienzos de diciembre, el Banco Central de la Republica Argentina (BCRA) le inhabilitó a Díaz & Forti los pedidos de despacho y embarques de granos ya que, según la entidad, no liquidó divisas de exportaciones realizadas por más de u$s 450 millones.

La empresa fue excluida, temporalmente, del Registro de Operadores del Mercado de Granos (RUCA). Según el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, "la baja de la firma actora del RUCA fue consecuencia de la sanción que emitió el Central".

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El panorama se agravó con las idas y vueltas por una cautelar aprobada y, luego, desestimada, por el Juzgado Contencioso Administrativo Federal 1. "La misma autoridad que dio luz verde para retomar la actividad la rechazó después. Solo pudimos operar cinco días hábiles", aseguraron desde Olio.

A ello, se sumó la inhabilitación temporal, por parte de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), como operadora del mercado de granos, "hasta tanto cesen las causas que dieron origen a las medidas adoptadas por las autoridades de aplicación".

"En apenas unas horas, sin notificarnos, nos cancelaron el registro que nos permite operar, con el argumento de inconsistencias de nuestra parte, que son falsas", indicaron en ese momento fuentes allegadas a Díaz & Forti.





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