Cambio climático

Uki Deane, el influencer gaucho, vio el negocio escondido en plantar 1 M de árboles: cuál es su plan

Su ONG PlantArg, busca mitigar los efectos de la contaminación a través de la plantación y protección de árboles nativos. Usa blockchain para dar trazabilidad y explora el mercado de bonos verdes.

Uki Deane, o Disque Dee Deane "III", es influencer y creador de la empresa Bermies, una marca de trajes de baño. Con más de 480.000 seguidores en Instagram, el hijo mayor de Mónica de Álzaga se hizo viral luego de que circularan por WhatsApp una serie de audios que no lo dejaban muy bien parado. Luego de eso, hizo público su perfil y se reivindicó: "Soy un cheto querible, no un ostentoso", aclaró el año pasado en una entrevista con Hola!

Hoy está embarcado en un nuevo desafío. Se trata de PlantArg, un proyecto que ya tiene 6 meses de trabajo y que busca plantar y proteger 1 millón de árboles en Argentina para ayudar a mitigar el cambio climático.

Y como buen influencer, Deane entiende que hay que poner "de moda" el tema para conseguir impacto: "El objetivo del proyecto es abrir mentes y que la gente empiece a hablar del cambio climático, que es un tema no muy popular, no es algo de lo que la gente hable o le interese, es algo que estaba de moda hace 10 o 15 años. A la gente le dejó de preocupar el cambio climático, es como que es algo más de ‘hippies'. La idea es que se vuelva a generar un interés", explica.

Para lograrlo, convocó a la gente a hacer donaciones a través de una página web que creó y donde $300 equivalen a un árbol. "Queremos plantar y proteger árboles nativos en la Argentina y tratar de hacer que todo el mundo se sume a este movimiento. Un millón de árboles, honestamente hablando, no es nada. Somos de los países que está desforestando más en el mundo, estamos haciendo tala ilegal en toda la Argentina para la ganadería y la agricultura, y a la vez estamos con muy pocos proyectos de plantación para mitigar todos los árboles nativos que se han perdido", puntualiza el emprendedor que, como parte del proyecto, se está metiendo en el negocio de los bonos de carbono, un nicho que avanza en el mundo, pero todavía relegado en la Argentina.

Deane, que tuvo que constituir su sociedad en los Estados Unidos, se alió con Aves Argentinas para llevar adelante la iniciativa y sumó expertos en blockchain para asegurar la trazabilidad del dinero que se recauda.

¿Cómo arrancaron y cómo fondearon el proyecto?

El proyecto lo arranqué hace seis meses con la idea de poder hacer algo para mitigar el cambio climático. Estamos cada día peor, estamos destruyendo nuestro planeta, los políticos no hacen nada, hay muy pocos movimientos privados, las ONG que existen no tienen mucha atención, la gente no entiende lo que hacen o piensan que están robando guita. No hay ningún movimiento donde se puedan concentrar todos los fondos y ese también es otro de los objetivos de este proyecto. Que la gente se sienta confiada, donde se pueda donar y que su plata vaya a un punto con un fin que se vea aplicado. Que no se estén metiendo CEOs millonarios para hacer que la ONG funcione, yo quiero que si ponen guita para un árbol se pueda ver ese árbol. Que sea algo tangible y que se pueda tocar. 

Si te empezás a juntar con otros influencers es muy difícil porque todo tarda tiempo, cada uno tiene una idea, todos tienen sus calendarios con sus cosas para hacer, entonces me largué solo, yo soy un emprendedor tengo experiencia armando este tipo de sitios, tengo contactos. Estoy utilizando mis propios fondos, mi propia inversión, porque si no las cosas no pasan. Yo tenía los seguidores en Instagram, les quería dar un buen uso, quería que todos fueran parte de un lindo movimiento, entonces puse mi capital y con eso arranqué.

¿Quiénes son tus socios?

Socios es una palabra que se usa más para un negocio, pero esto no es un negocio, acá yo no estoy buscando sacarle plata en lo más mínimo. Yo no estoy haciendo plata de esto, yo estoy creando la parte comunicacional, armé la página web y yo después de esto no saco un centavo. Nosotros tenemos como aliados y partners a la asociación Aves Argentinas, que es una de las ONG de conservación más antiguas de la Argentina, están hace 105 años, y ellos son los que nos van a ayudar a poder facturar todos los fondos que van a estar entrando porque si yo como Uki trato de recibir los fondos, tengo que pagar impuestos, ganancias, la gente pierde su donación, entonces yo tengo que hacer todo este proyecto con alguien que me pueda representar en Argentina. 

Intenté crear una ONG en Argentina, pero fue imposible: abrir empresas en Argentina no es tan fácil como uno podría imaginar, puede tardar hasta tres años. Yo, en cambio, para ser parte de este proyecto tuve que abrir una ONG en Estados Unidos y eso me tardó media hora. Y tuve que salir en Argentina a buscar a alguien que me pudiera ayudar, que tuviera la misma visión y compartiera los ideales que están engendrados en el proyecto. Aves Argentinas no solamente cuenta con el título de ONG para poder facturar, sino que cuenta con el equipo técnico que va a poder hacer un seguimiento a todo este proyecto y tiene contacto con otras ONG con las que estamos trabajando.

¿Cómo es el modelo?

Primero hicimos una plataforma online donde todo el mundo puede donar. Podés entrar a la página, hacer tu donación, escribir un mensajito y elegir cuántos árboles querés donar y podés entrar y fijarte quiénes son los que donaron. Una vez que se hacen, nosotros tenemos alianzas estratégicas con distintas ONG que ya vienen reforestando y protegiendo bosques en Argentina muy respetadas, cada una en sus zonas, y vamos a repartir las donaciones equitativamente y después se hacen contratos con Aves Argentinas para ver cómo se van a usar esos fondos para darle todo un seguimiento.

Una parte muy importante del proyecto es garantizar la trazabilidad: que se entienda exactamente a dónde van esos fondos y cómo se están utilizando de manera eficiente. Hicimos una alianza con un grupo que se llama Carnes Validadas, que van a hacer todo el blockchain, para que puedas ver el camino de cada uno de los $ 300. Desde el momento que ponés $ 300 en la página, eso se registra adentro de un sistema de blockchain y no se puede alterar ni modificar. Voy monitoreando y diciendo exactamente cuál es el camino que van tomando esos $ 300, a quién fueron, cómo se gastaron, qué árbol se compró... Se garantiza el 100 % de la trazabilidad.

¿Qué son los bonos de carbono y cómo funcionan en este proyecto?

Queremos plantar los árboles protegerlos, pero a la vez que el proyecto no termine ahí. Porque quién dice que tenemos que terminar en 1 millón, vamos por 10 o más, una vez que se planten y se protejan esos árboles, nosotros generamos bonos de carbono. Por cada vez que plantas un árbol, estás capturando carbono. Por otro lado, tenés gente con fábricas que están contaminando, están soltando y emitiendo carbono. Entonces, por todo el carbono que lograste absorber y contrarrestar desde la atmósfera, podés venderlo en forma de bono de carbono. Es un mercado nuevo que está apareciendo. Cuanto más nos acerquemos al problema del cambio climático y el mundo empiece a ver con mayor fuerza los efectos, es cuando los gobiernos van a empezar a despertar. Hoy hablan pero es todo para caretearla, pero nadie hace nada. 

Pero en un futuro van a aparecer todo este tema de los bonos de carbono. Entonces las fábricas van a poder contaminar hasta una cierta cantidad, y el extra van a tener que mitigarlo. Osea que van a tener que salir ellos a plantar árboles o a tener distintas tecnologías sustentables, pero en muchos casos no van a poder tener la posibilidad de hacer eso, entonces van a tener que comprar un bono de carbono para poder mitigar todo el extra que están contaminando. Es un mercado que está apareciendo, tiene muchísima potencia, cada día hay más gente sumándose, y nosotros con estas plantaciones queremos generar bonos de carbono, luego venderlas al mercado y con los fondos que recibimos, volver a plantar más árboles. Darle un lindo ciclo de vida al proyecto.

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