Industria nacional

Empezó en su cocina de Bahía Blanca y hoy exporta a EE.UU. y a Brasil algo que antes solo se importaba

Guillermina Esmoris es música y creó Yumba, una marca de resinas artesanales. Se trata de un producto clave para los que tocan instrumentos con arco.

Para muchos quizá sea un producto totalmente desconocido, pero para los músicos la resina es una herramienta clave para su trabajo, en particular aquellos que dominan el arte de los instrumentos con arco (violín, viola, cello y contrabajo). Guillermina Esmoris descubrió que todas las que se usaban eran importadas y, cuando se rompió la suya, decidió investigar para crear una versión nacional. Así fue que creó Yumba, su marca de resinas artesanales que hoy ya exporta a varios países.

Oriunda de Bahía Blanca, ella empezó a estudiar en el Conservatorio de música en 2016. En su primera clase, con el contrabajo al hombro, su maestro le dijo que tenía que pasarle la resina a las cerdas del arco para que el instrumento suene y ahí comenzó todo. Este producto se frota para lograr adherencia entre arco y cuerda y se obtiene a partir de las coníferas, familia a la cual pertenecen, por ejemplo, los pinos.

Guillermina Esmoris, fundadora de Yumba

Empezó a investigar sus diferentes tipos, cómo se hacían y en qué se diferenciaba cada una para cada tipo de instrumento. La que usaba era de una marca sueca y cuando no sirvió más emprendió el camino de hacer la propia. Primero consiguió las materias primas gracias a la pareja de su padre, quien trabajaba en una compañía química. Las primeras pruebas las hizo mezclando todos los ingredientes en una lata de tomates en su casa en Villa Mitre.

Sus compañeros, maestros e incluso otros músicos profesionales fueron los encargados de hacer el test. A partir de sus comentarios obtuvo el feedback necesario para mejorar el producto y obtener la resina ideal.

Apenas lo consiguió abrió una página de Facebook y comenzó a venderlas a través de esta red. Como no tenía experiencia en el mundo entrepreneur se acercó a un club de emprendedores para que la asesoraran y uno de los primeros consejos era que tenía que sumar gente. De esta manera incorporó a su hermana y una amiga como socias.

"El packaging responde a un concepto. El nombre Yumba es un tango de Pugliese y es muy característico de la década del 40, la marca se encuentra identificada con ese momento del país. Era un momento de esplendor del tango porque se vuelve bailable y a la vez muy popular en la clase trabajadora industrial y hasta la lata tiene que ver con eso, porque es industria Argentina. Toda la estética está ligada a esa idea y hasta al peronismo de alguna manera también", contó Esmoris en diálogo con IN Bahía Blanca.

Para 2018 ya fabricaba alrededor de 300 resinas por mes. Hoy las comercializa en tres líneas que van desde los $ 1000 hasta los $ 1500. Cada lata viene acompañada por una postal de regalo.

Sin embargo, el verdadero negocio de Yumba está en el mercado externo, donde las resinas artesanales multiplican sus adeptos cada año. Primero llegaron pedidos de Taiwán a los que se le sumaron envíos a Estados Unidos, Brasil, España y Australia. Actualmente exporta más del 80% de toda su producción

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