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Congeladas, al vacío o gourmet: el negocio de las viandas explotó con la pandemia

El home office impulsa la venta de viandas y congelados. Qué están haciendo las empresas que participan de la categoría para capturar esa alternativa de consumo.

El 2020 fue el año que vivimos en home office y el 2021 parece ser la continuación. Si bien muchos trabajadores esenciales tuvieron que seguir trabajando de forma presencial, cuando comenzó el aislamiento por la pandemia de Covid-19, según Adecco, alrededor de 3 millones de trabajadores argentinos abandonaron sus oficinas, las reuniones en equipo, el after office y comenzaron a trabajar virtualmente desde sus hogares.

Esto implicó un fuerte cambio que impactó en los hábitos alimentarios. Durante los primeros meses hubo un auge de la cocina: la levadura se agotaba en los supermercados ante la fascinación con el horneado de pan casero. Pero a medida que la rutina se fue estabilizando, la pregunta de "¿qué comemos hoy?" se volvió un peso. Y ello dio lugar al aumento de la demanda de viandas caseras, menús envasados al vacío y productos congelados.

El Grupo Tronchetto trabaja en la industria alimentaria desde 2010 y hace 6 años que se dedica a la elaboración de viandas para empresas en su planta de 300 metros cuadrados en Don Torcuato que comercializan bajo el nombre Social Lunch. Ante la llegada de la pandemia y la implementación del home office en muchas de las empresas con las que trabajaban adaptaron el servicio y hoy ofrecen viandas semanales que llevan a la casa de cada empleado. "Se trata de viandas termoselladas que van al freezer y que incluyen postre y bebida. El cambio más grande que atravesamos fue logístico, hacemos unos 15 fletes semanales", explica Lucas Goldin, cofundador de Grupo Tronchetto, sobre el servicio que llevan adelante en alrededor de 20 empresas. El 80 por ciento de esos clientes se sumaron durante 2020.

"Recibimos muchas consultas de empresas importantes y aparecieron también clientes que no son empresas, como colegios y geriátricos. Nuestro servicio está pensado para ahorrarles tiempo y recursos a las empresas o instituciones que quieren dar un almuerzo y además lo hacemos ágil: cada empresa tiene un acceso y plataforma customizada donde se ofrecen más de 50 opciones de platos y cada empleado tiene un acceso individual donde hacer el pedido todos los días y hasta recibe información nutricional sobre lo que consume", señala Goldin.

Tomás Iakub y Kenneth Sly, cofundadores de Simpleat.

"El año 2020 ha sido un año bisagra para Simpleat", cuenta Tomás Iakub, cofundador de Simpleat. "La pandemia aceleró la búsqueda soluciones que permitan ahorrar tiempo. Hemos notado un incremento en la búsqueda de este tipo de comidas por parte de personas que antes no las consumían, como también un mayor consumo de quienes ya eran clientes", explica.

La empresa, que ofrece platos gourmet envasados al vacío que pueden frezarse por meses, creció un 400 por ciento en 2020 y se consolidó en el mercado argentino. Además, abrió operaciones en México, y pudo levantar una ronda de US$ 600.000 para poder acelerar su crecimiento en América latina. Dentro de los inversores se encuentra Angel Ventures (cuyo principal accionista es Nestlé), la segunda cadena de supermercados de México, el cofundador de iFood (la plataforma líder de delivery de Brasil), el fondo latinoamericano Alaya Capital con fuerte presencia en Chile, el fondo mexicano NOA Capital y el fondo argentino Glocal AgriFoodTech.

"Al ser una solución para las personas, dio el pie para que muchas empresas comenzaran a querer brindar este servicio a sus colaboradores. Así nació el modelo B2B de Simpleat, orientado a empresas, quienes pueden optar por brindar el 100 por ciento del servicio o simplemente subvencionar una parte, todo a través de una plataforma personalizada. Hoy Simpleat cuenta con decenas de empresas a quienes abastece tanto en el formato de home office como en el formato de oficina física", cuenta Iakub.

Durante el verano los más pedidos fueron las opciones más saludables, en consonancia con el lanzamiento de la línea de FitBowls (cuatro variedades de platos compuestos por verduras, cereales integrales, legumbres, proteína y grasas de buena calidad). "La diferencia que hemos notado es que la mayoría de nuestros clientes formó el hábito de solucionar sus comidas con nuestros productos, lo que repercutió en un mayor volumen y mayor recurrencia. Se espera para este año poder duplicar su volumen y alcanzar los 500.000 platos vendidos en el año", concluye.

Congelados gourmet

"Para tomar dimensión del crecimiento que tuvimos, por ejemplo, durante los primeros siete meses de restricciones, multiplicamos las ventas por 15", explica Adolfo Rouillon, cofundador de Frizata, empresa nativa digital que comercializa productos congelados. "En mayo, en plena pandemia, llegamos a superar los 800 pedidos por día. Como parte del aumento de la demanda, pasamos de disponer cuatro vehículos por día a más 40 para cumplir con los tiempos de entrega a domicilio, un punto clave para nosotros", grafica Rouillon, también emprendedor miembro de Endeavor.

José Robledo y Adolfo Rouillón, fundadores de Frizata.

Los cambios más grandes que tuvieron que hacer a causa de la pandemia estuvieron relacionados con acelerar sus procesos de producción para cumplir con la demanda. "Tuvimos un incremento en la demanda que nos llevó a tener que acomodarnos a los nuevos volúmenes, recomponer stocks, ampliar frecuencias de entregas y ajustar varios procesos para estar a la altura de las circunstancias. Sin dudas, la irrupción de la pandemia se convirtió en un gran acelerador de cambios. Por otro lado, decidimos acelerar nuestra expansión a más puntos del país como en Córdoba, donde hicimos el desembarco 100 por ciento remoto. Asimismo, tomamos la decisión de comenzar a planificar la expansión internacional: desembarcaremos en Santiago de Chile, luego en San Pablo, Brasil, y hacia fin de año en Estados Unidos", cuenta Rouillon.

Para el empresario, los cambios de hábitos obligaron a que los consumidores tengan que reprogramarse en todo sentido y en ese escenario los alimentos congelados ganaron protagonismo. "Por un lado, aparece un consumidor en busca de practicidad tanto en la forma de comprar como de cocinar los alimentos: tenemos registro de que muchos consumidores que nunca habían comprado por Internet probaron el e-commerce gracias a Frizata. En relación al home office varias empresas están dando como beneficio giftcards de Frizata a sus empleados para reemplazar el almuerzo que antes se ofrecía en sus lugares de trabajo", explica.

Hoy cuentan con un menú de más de 70 productos de diferentes categorías: desde carnes, pescados, appetizers hasta alimentos meat free, que recrean la experiencia de comer carne pero sin carne. "Diseñamos nuevos productos, triplicamos la oferta de vegetales, que vienen pelados y cortados, y papas, lanzamos la Huerta Frizata y ampliamos la línea FRI (meat free) y recientemente sumamos los pescados. El objetivo siempre fue brindar más respuestas a la pregunta ‘qué comemos hoy'", apunta.

La demanda de viandas no solo abrió oportunidades a empresas de congelados. Belén Gonzalez Deheza es chef y se dedicaba a cocinar a domicilio. Con las restricciones, entrar a la casa de sus clientes se le hizo imposible. Sin embargo fueron esos clientes los que empezaron a recomendarla y decidió empezar a vender viandas semanales a través de su cuenta de Instagram. "Tuve la suerte que la misma cuarentena hizo que una amiga reconvierta su trabajo en minifletes entonces ella se ocupa de la distribución, lo cual hace que el reparto sea menos complicado. También trabajo con Rappi", cuenta González Deheza, que realiza entre 400 y 600 viandas al mes.

Para González Deheza, los primeros meses de cuarentena permitieron a mucha gente experimentar con la cocina. "Hubo productos y preparaciones que empezaron a gustar y dieron ganas de seguir consumiendo. Por ejemplo, la incorporación de masa madre, que resultó ser una elección a la hora de comprar productos derivados de la harina. Por otro lado, proliferó la oferta de hongos, por lo que también mis viandas tienen como ingrediente principal girgolas, porotos, shitakes y otros funghi que antes de la pandemia era bastante difícil de conseguir. La gente redescubrió la cocina y al no tener a mano la opción rotisería al paso decidió indagar sobre su alimentación", concluye. 

Por Guadalupe Sánchez Granel

La versión original de esta nota se publicó en el número 330 de revista Apertura.

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