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Como en Silicon Valley: estos emprendedores top ahora son inversores y buscan al próximo unicornio

Pasar del rol de emprendedor a inversor es un salto común en los ecosistemas del mundo que ahora se consolida en el país. Quiénes son los fundadores que hacen aportes en startups para alimentar la rueda.

El ecosistema de emprendimientos de alto impacto está viviendo días agitados. En pocos meses se sucedieron anuncios alentadores como nuevas empresas que alcanzaron la categoría de unicornios (hasta el año pasado la Argentina tenía cinco empresas que valían más de US$ 1000 millones y ahora son 11), o nuevas rondas de capital de riesgo con montos cada vez más grandes.

En el segundo trimestre de 2021, las startups tecnológicas de América latina lograron atraer nada menos que US$ 7200 millones en inversiones de capital riesgo, más de tres veces lo recaudado entre enero y marzo de este año, según el Informe State of Venture Report de CBInsights, y en el mundillo ya se hablar de "momento histórico".

Estos US$ 7200 millones ya superan los montos anuales de todos los años entre 2011 y 2020, por eso la alegría y el optimismo del sector desde donde aseguran que están notando mucho interés por parte de inversores de Estados Unidos y Europa que antes ni siquiera tenían a América latina en el radar o como posibilidad.

Todo esto trae aparejadas varias consecuencias alentadoras. Gonzalo Costa, early-stage investor de NXTP, lo resumió en un tuit: "Además de mucho capital fluyendo a startups de Latam, también hay una ola de liquidez, ya sea por ventas (M&A), algunos IPO o ventas secundarias. Una consecuencia directa es que ya hay muchos founders y early-employees escribiendo cheques para startups. Inversores con muy buena experiencia en startups exitosos y con vocación de ayudar a founders que recién arrancan. El impacto va a ser tremendo".

Por eso, no es extraño esperar una oleada de emprendedores invirtiendo en emprendedores. Un ciclo natural en ecosistemas del mundo, que hoy a nivel local se encuentra con compañías (y fundadores) lo suficientemente maduras para consolidarlo.

A título personal o como ángel, algunos emprendedores se animan a aportar a la causa. Es el caso de Auth0, que participó en la última ronda de inversión de la fintech Pomelo, que levantó US$ 9 millones hace pocos meses. "Resulta de suma importancia el aporte de actores claves como grandes compañías y de empresarios para la consolidación de la comunidad emprendedora y la promoción de nuevos proyectos. Para potenciar el sector, la clave está en continuar fortaleciendo el ecosistema con el fin de poder generar más y mejores oportunidades de crecimiento. El foco está en forjar alianzas estratégicas", dice Matías Woloski, cofundador de Auth0.

Pero otros, luego de esas primeras apuestas, optan por constituir formalmente un fondo. El caso emblemático es el de Kaszek Ventures, fundado en 2011 por los dos ex-MercadoLibre Hernán Kazah y Nicolás Szekasy que en mayo levantó un nuevo fondo por un total de US$ 1000 millones para continuar invirtiendo en emprendimientos de América latina. Según el mismo informe de CBInsights, ellos encabezan el ranking de inversores en la región.

"Los fondos de Venture Capital (VC) exitosos tienen emprendedores en los equipos porque ya pasaron por eso", comenta Carolina Dams, directora Académica y de Innovación del IAE Business School. "Por un lado es propio de la dinámica y, además, en el mundo se está empezando a ver a la región con más cariño. Los casos de éxito también muestran que hay oportunidades en la región y la hacen atractiva. Y todos esos emprendedores que han conseguido un exit u otros logros seguramente pasen a ser inversores", reflexiona.

Al haber transitado ese camino, cuentan con una carta a favor: "Saben lo que es ser emprendedores. Tienen claro cómo detectar equipos valiosos y complementarios y suelen tener muy clara cuál es la tecnología. Por lo general son especialistas e invierten en el rubro", coincide Juan Giner, director Ejecutivo de Arcap, y menciona que además se convierten en mentores. "Antes, cuando había menos acceso al capital, no había muchas opciones para elegir. Pero ahora se busca smart money: ¿Qué me das además de plata?", plantea.

Espiral positiva

"Siempre ayudé a emprendedores. Es algo que me apasiona, me energiza y creo que con poco tiempo puedo aportar mucho porque ya viví muchas de las cosas que están viviendo los emprendedores que están empezando. Cuando pude, cuando tuve plata, la invertí en emprendedores". Quien habla es Patricio Jutard, cofundador y CTO de Mural, uno de los unicornios que se consagraron este año.

Después de un recorrido en solitario, este año Jutard se alió con otros jugadores del ecosistema para canalizar sus inversiones a través del nuevo fondo Newtopia, cofundado junto a Mariano Mayer (fundador de la consultora de innovación Marea Venture Partners y exsecretario de Emprendedores), Juan Pablo Lafosse (fundador y ex-CEO de AlMundo), Sacha Spitz (partner de Yavu Ventures, y director de la Incubadora de la Udesa) y Jorge Aguado (exsecretario de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación).

Los fundadores de Newtopia. Atrás: Aguado, Spitz y Mayer. Adelante: Jutard y Lafosse.

El fondo de US$ 50 millones buscará invertir en 100 compañías con un modelo de acompañamiento para ayudarlas a atravesar el famoso "valle de la muerte". "El mundo del emprendedurismo es de alto riesgo. Estadísticamente la mayoría de los emprendimientos se funden. Pero tiene que ser así porque están innovando y para innovar hay que probar y equivocarse. Por suerte esos emprendedores seguramente vuelvan a emprender, van a seguir generando trabajo y yo creo mucho en ese efecto multiplicador del emprendedor, más allá del impacto económico", opina Jutard.

Admite que antes la decisión de invertir tenía más que ver con cuánto le apasionaba el problema o si del otro lado el emprendedor tocaba alguna fibra sensible. Pero ahora con el fondo formalizaron una tesis de inversión y estructura. "Los emprendedores requieren de tu tiempo y yo quiero ayudar a todos. Tenía sentido armar algo con más equipo donde no estuviera solo con mi tiempo. Y armamos una comunidad muy linda de otros emprendedores que tienen la visión de colaborar. Es algo que se da mucho en el mundo emprendedor y fue lo que hizo que Silicon Valley fuera lo que es: la colaboración. A diferencia de otras industrias, es moneda corriente que alguien te llame para tomar un café y del otro lado te ayuden", menciona.

Deal flow ideal

Matías Nisenson tiene apenas 28 años pero ya se consagró como emprendedor serial e inversor, esto último de la mano de, nada más y nada menos, que el empresario de las telecomunicaciones Martin Varsavsky y el fundador de OLX, Alec Oxenford. El mes pasado, el vehículo que establecieron, Myelin, lanzó su segundo fondo con el que planean hacer nuevas inversiones en al menos 40 compañías de tecnología en etapa inicial en Estados Unidos, Europa y América Latina. La firma ya invirtió en 23 empresas como Cookunity y Buenbit. 

"Como emprendedor, construyo unicornios y ahora los busco con Myelin", dijo Varsavsky tras el anuncio.

Oxenford, Nisenson y Varsavsky, a cargo de Myelin.

Si bien Varsavsky ya pasó por la experiencia de invertir a través de un fondo, para Nisenson y Oxenford es la primera vez (aunque ambos hicieron aportes como inversores ángeles). "La motivación es seguir creando empresas. Son dos tareas diferentes, pero igual de divertidas. Nos pareció interesante vehiculizarlo porque en principio son procesos mucho más profesionales. Compartimos el deal flow de los tres entre los tres y tenemos una visión mucho más general del mercado, más allá del foco y expertise de cada uno", menciona Nisenson.

Siempre el rol de mentor acompaña al dinero: "Está buenísimo que pase, tiene que pasar. Hay una especie de responsabilidad implícita. A todos nos ayudaron cuando empezamos y tiene sentido que siga pasando", comenta.

La mayoría de las empresas del portfolio son europeas o estadounidenses, sin embargo, y aunque es cauto, el inversor menciona que se está viviendo un buen momento para las latinoamericanas. "Es todo cíclico, es probable que se enfríe y después vuelva", menciona y aclara que la rueda vuelve más interesante al ecosistema porque comienza a haber más capital para invertir con fundadores que venden, tienen más liquidez, y apuestan.

"Siempre fue así y va a seguir siendo así. Pero ahora se empieza a notar acá porque se empieza a cumplir el primer ciclo de unicornios, recién se está dando la primera vuelta", puntualiza.

Con sus propias reglas

El unicornio Globant comenzó a hacer inversiones oficialmente en 2018, luego de conformar el fondo de capital corporativo Gobant Ventures. El encargado de llevar el proyecto adelante fue Gustavo Martello, uno de los históricos de la compañía que comenzó como gerente financiero cuando la empresa tenía apenas 50 empleados.

En 2014, después de salir a bolsa, la compañía comenzó a crecer a través de adquisiciones, y sumaron inversiones. Las primeras fueron a modo exploratorio, y finalmente lanzaron un vehículo formal con un propósito.

Gustavo Martello de Globant Ventures.

"Se ve un efecto multiplicador. Llega un momento en que los emprendedores quieren retroalimentar al ecosistema, pero casi todos quieren devolver con su experiencia. Es un ecosistema muy colaborativo, pero no solo a nivel emprendedores sino también de inversores. Acá se rompen un montón de paradigmas", dice Martello que lidera el fondo que ya invirtió en 10 compañías.

Para el Operating Partner de Globant Ventures, esto empodera a los emprendedores porque tienen más oportunidades y pueden elegir mejor a sus inversores que se esfuerzan por dar una propuesta de valor más competitiva.

En su caso, al ser un fondo de tipo Corporate Venture Capital (CVC), juega con sus propias reglas y se toma su tiempo a la hora de la selección para encontrar el fit con su negocio. "Nos tomamos la libertad de seleccionar a los mejores. Preferimos pocas startups, pero dedicarles mucho tiempo. No necesariamente tener un portfolio lleno", explica y menciona que así las startups pueden crecer de la mano de la corporación y viceversa.

La versión original de esta nota se publicó en el número 333 de Revista Apertura.

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