El Cronista Comercial

Quién es la referente técnica geofísica de YPF

Formada en un mundo de hombres, vivió 20 años en el exterior y debió luchar para ganarse su espacio.

Manuel Mantilla, presidente de Mercedes-Benz:

 “Yo quería predecir un terremoto”, cuenta Teresa Santana, geofísica y técnica en YPF. Ella tenía claro que le gustaban la matemática y la física, pero quería estudiar algo que le permitiera aplicarlas y no quedarse en la teoría. Hacia el final de la carrera que cursó en la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la Universidad Nacional de la Plata se dio cuenta de que los hidrocarburos eran lo más práctico y empezó a trabajar en el negocio antes de recibirse. Primero fue en una compañía local, pequeña, ubicada en Comodoro Rivadavia. Luego pasó a Shell, donde trabajó durante 20 años en temas de exploración y desarrollos de nuevos negocios, y de los cuáles 10 vivió en el exterior, en Holanda y los Estados Unidos, con su marido y sus dos hijos, que en ese momento tenían 1 y 5 años.

“Toda mi vida estuve rodeada de hombres. Solo en algunos momentos puntuales tuve compañeras mujeres con las que soy muy amiga porque, para sobrevivir en un ambiente dominado por los hombres, tenés que ser muy fuerte”, aclara. Santana recuerda que en la universidad eran solo seis, de los cuales tres eran mujeres y tres hombres, pero a nivel profesional la foto es otra: “Estamos lejos en cuanto a población de mujeres. En los niveles más altos somos pocas”.

Cuando se le pide que explique cuál es su trabajo en particular, se apasiona y relata lo que desde la geofísica se hace para la búsqueda de hidrocarburos: “Primero se adquiere el dato, que es lo que se hace en el campo; luego se procesa y después se interpreta. Esa es la parte en la que yo me especialicé afuera y es la que más me interesa”. Y agrega: “Lo que hacemos es utilizar un método sísmico. Mediante las ondas que se generan en la superficie se produce un contraste en las capas del subsuelo que permite hacer una especie de tomografía. Con ese material tridimensional y los datos puntuales podemos ver cómo es la tierra y si podemos encontrar algo nuevo”, explica.

Aunque no le falte pasión ni certificaciones que avalen su conocimiento, Santana sufrió muchas veces por ser mujer. “Personalmente me pasó que, cuando había una oportunidad, siempre tuve la sensación de que, como era mujer, tenía que ser al menos dos veces mejor. Todo lo fui ganando con una pelea muy dura”, explica y recuerda: “Una vez me pasó de no poder tomarme mis vacaciones durante dos años porque mi compañero, hombre, quería presentar un informe a la comitiva de casa matriz y quería escribir y presentar todo un trabajo que había hecho yo, y me tuve que quedar para explicarle”.

El doble esfuerzo en la profesión la lleva a hacer el triple y dedicarse al mentoreo de otras mujeres tanto a nivel nacional como internacional en los Estados Unidos y Europa. “Siempre les digo a las chicas jóvenes que se empoderen y que demuestren que pueden hacerlo, porque el miedo solo paraliza”, cuenta y destaca que el mentoreo también lo lleva hasta su casa, porque su hija decidió estudiar Física. “La mujer, cuando decide tomar carreras duras, se destaca más que los hombres, pero cuando van a buscar trabajo siempre los toman más a ellos”, explica. En paralelo, reconoce que en el upstream el techo de cristal existe y aún parece inquebrantable, y dice que muchas veces hay mujeres con potencial a las que no se les da el “último empujón”. “Mi deseo fundamental es que mejore la cantidad de mujeres en los niveles de decisión. Hoy hay muchas jóvenes profesionales que ingresan porque son mejores académicamente”, festeja. 

Para Santana, imponer una cantidad mínima necesaria en áreas técnicas como la suya es fundamental para abrir puertas. “Puedo contar con los dedos de la mano a las mujeres que están en mi nivel”, refuerza. En este sentido, festeja las políticas de YPF y el trabajo que se está haciendo sobre la igualdad de género. En particular, destaca el trabajo móvil y el regreso gradual postmaternidad, medida que no pudo disfrutar cuando ella la necesitaba: “Tuve que ahorrar mucho para luego poder pedir los meses que eran sin goce de sueldo”. También festeja que en las ternas de candidatos para ingresar a la compañía se incluyan mujeres de manera obligatoria. “Esto hay que hacerlo porque hay muchos gerentes que no tienen la visión inclusiva y como uno siempre busca en su colaborador a un semejante, van a buscar hombres”, ejemplifica y, a modo de reflexión, asegura que tanto en lo personal como profesional su rol estará en apoyar cada medida que impulse a la mujer.

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