El Cronista Comercial

Para las pymes es imposible crecer con esta estructura regulatoria

Una reforma impositiva y laboral fue el principal reclamos los pequeños empresarios en la primera jornada del congreso de economía, finanzas e inversiones, quienes además contaron sus historias 

Madanes Quintanilla:

Más allá de la caída de ventas por la crisis o la presión financiera que producen los actuales niveles de tasas, el reclamo principal de los emprendedores son reformas impositiva y, especialmente, laboral. Así lo expresaron durante el seminario de Pymes y Emprendedores, que se desarrolló durante la primera jornada de Expo EFI, el congreso de economía, finanzas e inversiones que se desarrolla en La Rural.

“Mucho más que el tema financiamiento, es muy difícil para una pyme crecer con estas leyes laborales: te falta oxígeno enseguida”, manifestó Inés Bertón, fundadora de la marca de té Tealosophy. Según su óptica, el principal problema para un emprendimiento no es tanto conseguir financiamiento, sino buscar talento. “En Tealosophy, hoy, somos 18 personas. Cuando empezamos, muchas pymes necesitamos un recurso y, en cuatro años, ya no. Y, en ese momento, es necesario otro. ¿Qué hago con esa persona? También, es importante para dar oportunidades. No es sano si no se le pueden dar oportunidades a la gente que quiere ‘laburar’ apasionadamente, bien, con buenas condiciones y todo prolijo”, enfatizó.

“La estructura regulatoria argentina es fácil de cumplir para las grandes empresas pero imposibles para las pymes. Vivimos con la sensación de que siempre va a haber algún problema laboral. Por eso, tomamos la menor cantidad de gente posible”, observó Pablo Ricatti, de Salke Fresh, productora y distribuidora de alimentos. “Por eso, no existe pyme que no haya empezado vendiendo en negro”, disparó el emprendedor, quien también tiene experiencia en el mundo financiero, como ejecutivo de mesas de dinero en bancos de inversión.

Ricatti apuntó contra todas las obligaciones que recaen sobre una pyme que quiere trabajar en regla. “El empresario pyme tiene que estar muy cerca del timón. El día a día hace que no podamos pensar a futuro. En muchas cosas, además, somos como los ‘padres’ de nuestros empleados. Tenemos tantas tareas de retenciones y de controles que no podemos hacer todas: la gran mayoría de las pymes fracasan porque el dueño trata de hacer todo y fracasa en el intento”, describió.

La clave, para él, es un régimen laboral e impositivo diferenciado. “Estamos trabajando con las mismas leyes laborales que Fargo. Este esquema es inviable para que se desarrollen las pymes. Lo mismo con los impuestos. Si queremos impulsar a las pymes, tenemos que darles reglas diferentes”, reclamó.

“Toda reforma impositiva es fundamental que sea borrón y cuenta nueva”, opinó Martín Castelli, presidente de Blue Star Group (Isadora y Todo Moda).

La empresa, de 4500 empleados, tiene 850 tiendas propias en la Argentina, Brasil, Paraguay, Chile y México. Va por su segunda generación, transición que no fue fácil. “Mi padre tenía mucho ego. Llevaba todo anotado en su libretita. Creía que, desde ahí, controlaba todo. El primer año fue muy traumático. Después, definimos una estrategia sobre qué era lo mejor para la compañía. Tiene tres pilares: sistemas, equipo y procesos. Es nuestra biblia. Todo está regido por ese papel”.

Una de las claves de su expansión, compartió, es “pensarse” en forma global. “Usar esas reglas localmente para competir y mejorar contra uno mismo. Así, cuando sale a competir afuera, uno ya está preparado”, explicó. “En nuestro negocio, hay tres atributos: precio, diseño y calidad. Al consumidor, hay que darle todo eso”, amplió.

Sin embargo, la crisis lo obligó a ajustar esas variables. “El bolsillo está un poco más ajustado. Hubo mucho trabajo con la fábrica. Resignar cosas técnicas para ofrecer un producto similar. En donde subimos los precios fuerte, el consumo se enfrió”, dijo Castelli.

Para Ricatti, la fórmula fue manejar la empresa en “formato colapso”, definió. “En 2018, ganamos, en pesos, lo mismo que en 2017. Nunca operamos en descubierto. Pagamos nuestras cuentas y tuvimos rentabilidad”, contó. Fundamental para eso fue la ganancia de productividad que le dio una inversión en maquinaria hecha antes de la crisis.

“En términos generales, subió la morosidad. Empresas que habían hecho inversiones en capital de trabajo en dólares y quedaron descalzadas en pesos”, reconoció, por su parte, Fernando Milano, de Banco Supervielle. “Es importante tener un buen vínculo con el banco para revisar la deuda y adecuarla a la nueva realidad de la empresa”, agregó. Previamente, Milano también se había referido a esa cercanía: “Sigue siendo importante la atención personalizada. El vínculo con el ejecutivo comercial o de cuenta para que asesore financieramente o solucione los problemas imprevistos que surgen a diario”.

Un ejemplo de esos imprevistos fue el bono de fin de año que el Gobierno decidió por decreto. “Me enojó tremendamente. A una pyme, le cayó en el mismo mes del aguinaldo. ‘¿Nadie tuvo una pyme?’, pensé sobre los que lo decidieron”, protestó Bertón. “Yo lo tenía pensado como premio. No porque me obligaran. Me recontra-enojó eso”, completó.

Mariano Mayer, secretario de Emprendedores y Pymes de la Nación, tomó nota de los reclamos. “Ser empresario pyme en la Argentina es mezcla de héroe y de loco: el 99% de sus problemas está vinculado con burocracia, costos laborales, falta de financiamiento e impuestos”, reconoció. “Es el famoso ‘costo argentino’, que se construyó durante décadas a partir de una visión errónea de la clase dirigente sobra las empresas: piensan que el dinero nace de los árboles; no sabe ni entiende lo que significa llevar adelante una empresa”, agregó.

Recordó que esa estructura alimenta un círculo vicioso, que hace que haya pocas empresas. “En la Argentina, hay 600.000 empresas. El número está estancado desde hace años. Se crean 60.000 por año pero se destruyen otras tantas. El índice de empresas per cápita del país es un tercio del de la región”, señaló.

También coincidió en que la mayoría de las reglas laborales e impositivas están pensadas para las grandes empresas. “Que son el 0,2% de las empresas”, dimensionó. Enumeró las medidas del Gobierno orientadas a remover obstáculos, como las leyes Pyme, de Emprendedores y el inicio de la reforma del régimen de ART. “Cuidar la macro, que haya estabilidad y moneda, hace al financiamiento”, replicó, en relación a los reclamos por tasa y devaluación. También, arengó al trabajo interno en cada compañía. “Hay mucho que hacer en productividad puertas adentro”, indicó.

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