El Cronista Comercial

Los próximos "sectores estrella" de la economía argentina: cuáles son y por qué los miran los inversores

Después de la biotecnología y las fintech, cuáles son los sectores donde pondrán el ojo los inversores en el futuro. Cómo acelera oportunidades la pandemia.

Los fundadores de Kilimo

Los fundadores de Kilimo

En América latina en general y en la Argentina en particular las inversiones en capital emprendedor vienen creciendo desde 2017. Así lo muestra un informe elaborado por la Asociación Argentina de Capital Privado, Emprendedor y Semilla (Arcap) lanzado a principios de año que puntualiza que en 2019 se registraron 92 transacciones de Capital Privado (sumatoria de private equity, venture capital y seed capital) por un monto de u$s 1128,3 millones.

Encabezan la lista de verticales más elegidos los sectores que ya se coronan hace un tiempo como los más sexies: fintech, biotecnología y software. Pero pisándoles los talones se ubica AgTech, con el 11,8 por ciento de las transacciones. El sector que engloba a las startups que están innovando en el agro muestra que son los emprendedores los encargados de inyectar innovación en industrias tradicionales, muchas veces relegadas en materia de digitalización.

Y lo mismo pasa en otros verticales que, pandemia de por medio, están agilizando la adopción de nuevas soluciones, como educación o incluso retail y consumo masivo. Es allí donde están poniendo hoy el ojo los inversores que, aunque el mundo entero esté viviendo un año para el olvido, todavía consideran a América latina con una región que tiene su potencial intacto. “Nuestra debilidad, que siempre fue la falta de capital, ahora es una oportunidad. Las cifras vienen creciendo en los últimos años. América latina aún está en el 1,5 por ciento del VC mundial. No es nada, pero eso también es la buena noticia, que hay un espacio enorme para crecer”, explica Diego González Bravo, fundador de Cygnus Capital y vicepresidente Ejecutivo de Arcap. 

“La oportunidad sigue estando. Hay talento, empresas de distintas industrias operando, buenos decisores a nivel corporativo, buena capacidad de tecnología… Lo que nos falta es detección y financiamiento temprano del talento. Entendemos que eso puede corregirse con la participación activa de las empresas”, plantea Facundo Geremia, gerente de Proyectos e Iniciativas Especiales de AmCham.

El factor Covid

Según el último Directorio de Gestores de Fondos de Capital Privado, Emprendedor y Semilla recopilado por Arcap, en el país hay 48 instituciones de ese tipo activas. Y en medio de la pandemia, los inversores salieron a dar una mano a las empresas de su portfolio de varias maneras: desde apoyo anímico y consejos hasta más dinero o ayudándolos a repensar estrategias. Marta Cruz, cofundadora y managing partner de NXTP Ventures, lo explica: “Desde que inició la pandemia, nuestro accionar fue armar reuniones para saber cómo se estaban organizando y compartimos aprendizajes. Después colaboramos en el armado de escenarios”. Y hace hincapié en que también tiene mucho peso el soporte psicológico, en especial para con quienes les tocó despedir personas.

Pero los fondos también tienen a sus inversores del otro lado. “Los panoramas se vuelven más inciertos o te piden un wait and see. Ahí podés tener algún freno, pero más que nada a nuevos fondos o a ampliaciones de fondos. Los que ya tienen su capital para invertir estamos todos activos mirando como locos, porque hay muy buenas oportunidades”, plantea González Bravo.

La solución de Kilimo lleva tecnología al sector del agro.

Como explica el vicepresidente de Arcap, por la mirada de largo plazo de los fondos, la actividad no paró. Los que sí tuvieron días más complicados fueron los que se encontraban en proceso de fundraising para abrir otro fondo, una tarea que, según explica Cruz, requiere de muchos viajes y de trato en persona. “Se siguen mirando oportunidades. Tomar la decisión de inversión en una compañía es un proceso muy largo. Aunque sí uno pone sobre la mesa si seguir viendo lo mismo de siempre o incorporar nuevos sectores”, complementa.

Y puertas adentro los fondos están repensando su forma de trabajo. Así lo manifiesta Mariano Amartino, managing director de Microsoft for Startups: “El workflow de conocer al emprendedor, entenderlo y hacer un due diligence tiene que cambiar. Algunas rondas van a demorarse, pero otras se van a acelerar porque un montón de empresas están aumentando sus gastos y porque los emprendedores fueron muy rápidos para entrar en un ‘modo supervivencia’".

Aunque cuando pase el virus quedarán vencedores y perdedores, Amartino se enfoca en hablar del costado positivo. A nivel innovación y transformación digital se augura una enorme aceleración: “A largo plazo acentúa tendencias. Antes hablábamos de estar todos contactados. Ahora que lo estamos, ¿qué viene después?”.

Geremia, por su parte, augura que habrá industrias que se reconfigurarán y los VCs refinarán sus tesis. “Hoy hay un montón de Software as a Service (SaaS) que pueden ayudar en procesos de venta, de atención de clientes, logística de última milla, y los fondos van a pensar cómo aprovechar esas oportunidades”, analiza y destaca también que muchas empresas de los portfolios se están revalorizando, como algunas de telemedicina que venían con un crecimiento lineal y ahora tienen un crecimiento exponencial.

“Si las compañías saben comunicar qué les duele en este contexto, los emprendedores van a enfocar sus esfuerzos en esos dolores y los fondos van a ver oportunidades. Va a estar más conectado ese flujo y va a haber más sinergia”, agrega.

Quiénes serán protagonistas

De cómo será la nueva normalidad depende la definición de vencedores. Pero con la aceleración de tantas tendencias, especialmente relacionadas con la digitalización de varias industrias, los VCs pudieron ver cómo muchas tesis de las startups se comprobaban. “Cosas que se pensaban para 2025 se ven hoy”, dice González Bravo.

Amartino aclara que en el ecosistema se había previsto un freno en las inversiones, que sucedió por un momento, pero se reactivó con la nueva modalidad. Con esto no hubo grandes cambios en las macro tendencias como fintech, biotech o SaaS. Pero sí aparecieron nuevos jugadores que tomaron relevancia, como empresas que dan soluciones para que rubros más asociados al mundo offline se vuelvan online. Sectores tradicionales o más reacios a la digitalización están mirando con otros ojos a las startups que vienen a traer aire fresco.

Educación es un claro ejemplo, sobre todo entre los colegios donde las propias burocracias hacían que costara más encontrar clientes dispuestos a adoptar las soluciones, ahora bien recibidas para poder reinventarse. “Lo que viene en educación no va a ser solo una clase por Zoom. Van a venir otras herramientas que permitan estudiar de otra manera. Se acelera la curva de adopción incluso con los más rezagados”, aporta González Bravo.

El sector de biotecnología que venía creciendo en interés tuvo con la pandemia un segundo y fuerte empujón. “Esto acelera el presupuesto para las startups de biotech, hoy muy centradas en soluciones al Covid-19, pero no solo para encontrar una vacuna, sino que muchas están trabajando en áreas conexas con esa solución”, explica González Bravo que aclara que toda la cadena de esa industria está creciendo y tomó un dinamismo que hizo más atractivo ese sector para invertir.

Pero sobre este rubro Cruz se encarga de hacer una aclaración que vale para muchos: “Hay sectores interesantes y prometedores, pero el VC tiene que tener la responsabilidad de decir qué puede aportar más allá del dinero”.

Y en un contexto en el que muchas empresas empiezan a trabajar de forma remota con conexiones más vulnerables, no es extraño que crezcan las startups que dan soluciones de ciberseguridad y blockchain. De hecho, y hablando de las ligas mayores, una de las grandes noticias de cuarentena en esta materia fue el anuncio de la Serie F que levantó Auth0. El más reciente unicornio argentino, que da soluciones de autenticación y autorización de contraseñas, levantó US$ 120 millones y pasó a tener una valuación de US$ 1920 millones.

El e-commerce está viviendo su momento dorado. Según una encuesta de Google, debido al contexto de pandemia, 12 % de los internautas hizo su primera compra online y casi la mitad (46 %) ahora compra con mayor frecuencia, o adquiere productos que antes no compraba online. Y asociado a esto también crece el interés por las startups de logística que permitan apalancar el crecimiento del comercio electrónico.

En conjunto con esta tendencia seguirán creciendo las soluciones de pago. Y sobre el sector fintech, Amartino plantea: “Estamos maduros en tecnologías a nivel infraestructura y plataformas. Pero no estamos tan maduros en cuanto a adopción. Esta pandemia va a ayudar a entender y explicar o a generar madurez en uso”.

La visión de la innovación

“El factor que ayuda a configurar es ver qué empresas se están metiendo y empiezan a tener inversiones. Por ejemplo, un banco invirtiendo en una empresa de seguros o de logística. Se da una convergencia de empresas detrás de las startups que apuntan a problemas estructurales”, registra Geremia que ve, además, una revolución en el mindset corporativo que se vuelve más evidente en este contexto.

Con empresas de industrias tradicionales que se dan cuenta de que el catalizador de la innovación no lo tienen dentro, aunque tienen la visión y la experiencia, empieza la vinculación con organismos o aceleradoras para acercarse a los emprendedores y esto hace que despeguen muchas startups. Firmas de telecomunicaciones, tecnología, agro y fintech están ya trabajando hace tiempo en esto y ahora se suman salud, biotech, retail, consumo masivo y otras industrias pesadas, según analiza el ejecutivo de AmCham: “Tenés jugadores que antes no se veían. Estamos en un work in progress con resultados que se empiezan a ver. Las empresas ven que pueden ocupar el rol de las incubadoras y fondos privados porque tienen la posibilidad de reclutar el know how y los recursos”.

Con su empresa Robin, Noelia Aguirre Fernández vio la oportunidad de traer innovación a los Recursos Humanos de la mano del gaming, una tendencia que también miran con interés los inversores. Su firma, que este año espera facturar $ 60 millones, arrancó con u$s 100.000 de friends and family, y en una segunda ronda se sumó Globant Ventures que aportó u$s 250.000.

“En el último tiempo se habló mucho de la guerra del talento, pero estábamos trabajando con procesos anticuados y evaluando con formas de hace 70 años. Había una oportunidad de cambio y como primer paso había que dar herramientas de evaluación distintas”, dice la emprendedora que usa la neurociencia combinada con IA para hacer evaluaciones de talento a través de videojuegos.

Noelia Aguirre Fernández, fundadora de Robin.

“Las áreas de Recursos Humanos tienen muy atrasado su proceso de digitalización. Con tecnología podrías eliminar el 30 % de las tareas operativas y eso no es reemplazar recursos sino optimizar”, aporta la creadora del proyecto que genera mucho interés porque tiene una fuerte pata científica, aunque admite que todavía encuentra una barrera natural de resistencia porque propone un cambio en los hábitos de trabajo, muchas veces difíciles de quebrar.

La pandemia hizo que creciera la demanda para las soluciones de gaming, que en Robin usan porque aporta una experiencia parecida a estar en vivo. “Permite realmente ejecutar tus competencias de compañerismo o toma de decisiones. Te hace perder la conciencia de que estás siendo evaluado y queríamos llevar esa experiencia a los candidatos para tener una herramienta de engagement. Así extraemos más de 10.000 data points para hacer reportes más ricos”, dice la fundadora.

La situación de crisis también hizo que resultara más sencillo convencer a sus potenciales clientes sobre la importancia de evaluar competencias como la resiliencia, colaborar en entornos remotos, competencias digitales y otras habilidades. Además, como pueden evaluar a distancia, creció el interés en la región. “La oportunidad es grande. Todo lo que es reclutamiento está creciendo a 3000 millones global. Y, por otro lado, el proyecto usa neurotecnología y medimos no solo lo cognitivo sino lo emocional.Elon Musk lo está usando, entonces es muy sexy”, dice.

Quienes también están en camino a revolucionar un sector son los emprendedores de Tango Builder. Martín Diz (ingeniero aeroespacial) conoció a Juan Alemán (ingeniero civil) cuando estaban haciendo un doctorado en la Universidad de Buffalo, en Estados Unidos. “La industria de la construcción es la única que no aumentó su eficiencia. Nos dimos cuenta de que había una oportunidad para actualizar ciertos algoritmos. Dijimos: ‘Más que hacer un paper hagamos una empresa’”, recuerda Diz.

Crearon una plataforma que ofrece un acceso directo a tecnologías de la industria aeroespacial en el trabajo de los arquitectos, ingenieros y desarrolladores. El objetivo es poder generar diseños estructurales más rápidos, seguros y económicos. Salieron entonces a buscar inversores en ese país. “Tenés que hablar con más de 60 inversores para conseguir el primero”, explica el ingeniero que emprende por segunda vez. Antes pasó por Bluesmart, la firma de valijas inteligentes de la que le quedó el contacto de la aceleradora Y Combinator que ahora lo apoya con Tango Builder.

Martín Diz, fundador de Tango Builder.

En 45 días consiguieron el financiamiento: fueron en total u$s 300.000, la mitad de Y Combinator y la otra de Tracy Young, una emprendedora del rubro, que hace unos años vendió su empresa a Autodesk, la firma dueña de Autocad. “Gobierno, educación, construcción, salud y finanzas son industrias muy chapadas a la antigua, en las que no se invierte, pero que son las más grandes del mundo. La construcción en Estados Unidos genera u$s 1,5 billones al año y se mueve muy lento. Pero donde vos pudiste penetrar el mercado, es todo ventaja”, analiza Diz.

El emprendedor explica que se trata de un mercado que trabaja con pocos clientes que pagan altos montos. “Nuestra plataforma puede generar u$s 1000 millones al año. Es un mercado perfecto para entrar y revolucionarlo. Pero el inversor tiene miedo porque no tienen esos crecimientos tan exponenciales como con otras verticales”, dice, y ejemplifica: “YouTube perdía plata hasta que lo compró Google. Nosotros a nuestros usuarios les cobramos un fee desde el día cero. Estamos buscando cerrar un contrato que nos permita alcanzar el break even en dos meses”.

Ahora trabajan desde Mountain View, donde tiene sede la aceleradora, y cuando terminen ese proceso volverán a salir en búsqueda de capital para trabajar en la expansión, seguir agregando características a la plataforma y crecer agresivamente en los Estados Unidos.

Expertise argentino

“El agro es una industria que siempre se jactó de invertir en tecnología, pero la realidad es que en términos de adopción de tecnología digital se tardó. El cambio es que el agro se transforme en una industria de datos. Es un desafío, pero a la vez la pandemia lo puso al borde de la cornisa”, define Cruz a la hora de hablar de uno de los sectores más prometedores.

Agrifoodtech es una de las industrias con menor digitalización a nivel mundial, pero a la vez el mundo cada vez demandará más alimentos, por lo que la oportunidad para las startups que piensen soluciones (y para los inversores que las apoyen) es muy tentadora. Glocal es el primer fondo de aceleración de América latina enfocado 100 por ciento en agro. Surgió en 2016 luego de que Bernardo Milesy identificara que había pocos proyectos de capital de riesgo interesados en este vertical, mientras que la Argentina se posicionaba con su talento y experiencia en el rubro.

“Tenemos todos los jugadores y condiciones para que el ecosistema se posicione a nivel mundial. Hay universidades, grandes empresas, instituciones importantes y emprendedores. Solo faltaban los VCs”, explica. Además, la oportunidad viene por la extensión de recursos naturales y talento en producción de alimentos y agro. “Es la industria para esta región. Mucho más que las fintech. Y tiene la ventaja de que está cruzada transversalmente por todas las demás: logística, finanzas, trazabilidad, IoT, hardware, robótica, e-commerce…”, plantea.

Milesy agrupa dentro del paraguas de agrifoodtech a las empresas que piensan herramientas que apuntan desde la siembra hasta el supermercado. Y dentro de este sector augura mayor crecimiento en trazabilidad de la producción y de los alimentos, conexión entre productor y consumidor final por medio de plataformas tipo marketplaces, fintech aplicado al agro y proyectos de agrobiotech, como carne sintética o nuevos tipos de alimentos.

El fondo de aceleración, que ya invirtió en 10 empresas de este tipo, tiene mapeadas unas 100 startups alrededor del país que están trabajando en proyectos de este tipo. Kilimo es una de ellas. La empresa, que está cumpliendo cinco años y tiene clientes en ocho países, desarrolló un software para la gestión del riego. Con su herramienta los productores pueden moderar cuánta agua usa un cultivo sin estar en el campo, solo con datos, y con esa información recomiendan cuánto y cómo usarla.

“Siempre tuve interés en darle tecnología al agro, porque en estos desiertos tecnológicos había muy poca tecno de software y había una oportunidad. El desafío es grande pero hubo un claro impulso en los últimos años. Es lo que sabemos hacer los argentinos. Si vamos a ser buenos en una vertical tecnológica va a ser en algo que sepamos hacer”, dice Jairo Trad, uno de los fundadores de la firma que ya tiene 25 empleados y oficinas en la Argentina y Chile.

Lo difícil en agtech, explica, es el tiempo. Porque por las características del negocio, se depende de los ciclos de los cultivos para probar las hipótesis. “Un productor cosecha máximo dos veces al año. tenés tu output de éxito o fracaso una vez cada seis meses. Pero con esta crisis todos se dieron cuenta de que se tenían que digitalizar y ahí entraron también los productores. Ellos aman la tecnología, ahora el desafío es que los tecnólogos tengamos la paciencia para hacer los desarrollos”, opina.

Hasta el momento llevan levantados US$ 1,2 millones en tres rondas de las que participaron, entre otros, ángeles y NXTP. Y para empresas con este empuje los inversores coinciden en que les augura un futuro verde.

La versión original de esta nota se publicó en el número 321 de Revista Apertura.

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