El Cronista Comercial

El nuevo rol del emprendedor: qué desafíos le esperan y cómo cambiará su figura

Nuevas autoridades, un rol diferente en la sociedad, coronavirus, reformulación del negocio y problemas de financiamiento son solo algunos de los desafíos que deberán enfrentar los emprendedores.

El nuevo rol del emprendedor: qué desafíos le esperan y cómo cambiará su figura

Emprender en la Argentina nunca fue un lecho de rosas. El año pasado, crisis económica de por medio, el país cayó del puesto 119 al 126 sobre 190 en el ranking Doing Business del Banco Mundial. Y como si el difícil contexto local fuese poco, la incertidumbre se acrecentó aún más con la aparición del Covid-19 y una cuarentena que promete que, una vez pasada, todo será distinto.

Pero los emprendedores están dispuestos a calzarse los guantes una vez más. Marta Cruz ayuda a definirlos. “Viven en un constante cambio”, dice una de las fundadoras de la aceleradora Nxtp. Es que, continúa, los emprendedores viven iterando, probando distintos modelos de negocios y testeando la aceptación de su producto hasta encontrar el fit perfecto. Están acostumbrados a hacer cambios rápidos y ser flexibles. Hoy, esa habilidad se aceleró.

Marta Cruz, de NXTP.

“No hay certezas. Todo está por verse, salvo el hecho de que las cosas no van a ser lo que eran antes”, enuncia. Pero aclara que, si bien los emprendedores tienen la gran oportunidad de usar a su favor esa flexibilidad, también sobrevuela la amenaza de no tener el suficiente aire para subsistir si la crisis generada por el coronavirus se extiende demasiado en el tiempo.

El contexto es preocupante pero los emprendedores se rigen por otra lógica. Estos tomadores de riesgos permanentes tienen la característica de ver siempre el vaso medio lleno y no es la primera vez que tienen que remar con el viento en contra. “Las reglas del juego son las que siempre conocieron y por lo tanto, en épocas adversas como esta, se enfocan en hacer lo que saben hacer. El contexto influye, pero no es determinante”, explica Alejandro Mashad, director del Centro de Entrepreneurship de la Universidad de San Andrés.

Aunque ya no se considere emprendedor, Máximo Cavazzani, fundador de Etermax, la empresa de tecnología creadora de Preguntados, alienta el espíritu optimista típico de estos makers. Y resalta: “A medida que cambia, el mundo se vuelve una mejor oportunidad para los emprendedores. Cuanto menos cambio hay, más se favorecen los jugadores preestablecidos. Por más que el cambio venga por razones tristes, pensemos cuánta gente está usando por primera vez educación, trabajo, compra y entretenimiento online. Puede ser una oportunidad para avanzar 5 o 10 años en términos de uso de tecnología”.

En su industria, todos los cambios parecen haber pisado el acelerador. “La tecnología, en un mundo donde nos mostraba que podíamos educarnos o socializar, y parecía una comodidad, hoy se vuelve crítica. Y la capacidad de respuesta te lo marca”, agrega y explica que en Etermax pudieron reorganizarse para seguir produciendo en un contexto en el que las situaciones de ocio favorecen el uso de sus juegos. Cavazzani augura que todas las revoluciones van a pasar más rápido: “Es el momento. Es como si hubiésemos entrenado militares y empezó la guerra. Eso es lo que va pasar”.

Para Julia Bearzi, directora Ejecutiva de Endeavor, el ecosistema se encuentra ante una situación totalmente novedosa que va a demandar nuevos comportamientos tanto en emprendedores como en empresarios: “Va a prevalecer la necesidad de reinventarse. Es un momento que requiere transparencia y que pongan en práctica la responsabilidad empresarial.  El día que esto se regularice todo va a cambiar y los consumidores van a elegir productos de empresas que hayan tenido esta mirada. Vamos a salir con un nuevo pacto social”.

Julia Bearzi, de Endeavor.

Los expertos vaticinan que, una vez pasada la tormenta, el lugar de los emprendedores va a haber cambiado y van a salir victoriosos aquellos que hayan sido responsables con sus comunidades. En un momento tan sensible, los valores de cada proyecto son cada vez más un diferencial. La plataforma Oh Chat, lanzada en 2018, propone servicios de atención al cliente a empresas a través de personas independientes que trabajan desde su casa. Con un modelo de negocios similar al de Glovo, conectan personas con tiempo ocioso que quieran trabajar de forma independiente con comercios medianos que necesitan tercerizar su atención.

Ellos son uno de los emprendimientos que, anunciada la cuarentena, se pusieron a trabajar para aportar desde su lugar y anunciaron la disponibilidad de servicios gratuitos para instituciones de salud. “Es tratar de aportar un granito de arena en este problema. Entrenamos al equipo de chatters con los lineamientos de la OMS y estamos dándoles la posibilidad a hospitales y obras sociales para que accedan gratis al servicio en abril y mayo. No solo queremos ser un negocio, también tener responsabilidad social”, dice su CEO Gonzalo Báez Veglia, que con su servicio puede atender a distintas regiones del mundo, divididas por idiomas.

El panorama que viene

Silvia Torres Carbonell, del Centro de Emprendedores del IAE Business School, explica que para que el ciclo emprendedor funcione se necesitan cuatro elementos: iniciativa individual (que en el país existe hace mucho y viene creciendo), oportunidades de negocios y mercado, la existencia de un ecosistema que acompañe y, por último, la aceptación social del rol del emprendedor. Sobre este punto, plantea un desafío: “En los últimos años hubo una revalorización del emprendedor pero no del empresario, lamentablemente. Y ahora eso me parece que va para atrás”.

Silvia Torres Carbonell, del IAE Business School.

Durante la gestión de Cambiemos en el gobierno nacional, el apoyo al ecosistema emprendedor fue explícito. En lo discursivo, la estrategia estaba en posicionar a los emprendedores como role models, y en materia de políticas públicas se hicieron importantes anuncios –el más destacado fue la sanción de la llamada Ley de Emprendedores en 2017. Ahora, con la llegada de Alberto Fernández al sillón de Rivadavia, todavía no es claro qué posición tomará respecto al papel de los emprendedores.

En el Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación, con Matías Kulfas a la cabeza, las nuevas autoridades dirigidas a apoyar al ecosistema son Guillermo Merediz en la Secretaría para la Pequeña y Mediana Empresa y Emprendedores, y Mariela Balbo a cargo de la Subsecretaría de Emprendedores (N.d.R.: ambos funcionarios fueron invitados a participar de esta nota). Entre el ecosistema, la bienvenida de las nuevas autoridades fue vista con cordialidad y buenas relaciones. Muchos destacan que hay frecuente respuestas a mails, consultas e invitaciones.

Y aunque desde el ministerio al mando de Kulfas la relación parecería fluir, en los últimos meses hubo varias decisiones provenientes de otros organismos que pusieron en duda la dirección que se tomará desde el Gobierno en materia de emprendedurismo. Entre las que más ruido hicieron estuvo la resolución publicada por la Inspección General de Justicia (IGJ) donde se ponía un freno al proceso de registro online de las Sociedades por Acciones Simplificada, el vehículo societario creado luego de la aprobación de la Ley de Emprendedores que permitía, por la naturaleza de su inscripción, abrir una empresa en 24 horas. Lo que fue uno de los hitos discursivos del expresidente Mauricio Macri quedó en veremos a raíz del anuncio del inspector Ricardo Nissen que buscaba suspender este trámite, según explicó, para establecer un mayor control sobre las empresas.

Un nuevo modelo a seguir

Pero la figura del emprendedor no es propiedad o invención de ningún gobierno o partido político. El movimiento de este ecosistema en la Argentina no empezó hace cuatro años, sino que tiene una trayectoria que fue madurando con el tiempo. “La vuelta a la actividad empezó en 2011, cuando el contexto económico regional comenzó a ser más favorable por el crecimiento del mercado, la penetración móvil, las soluciones financieras, el crecimiento del e-commerce y las necesidades de las empresas de contratar soluciones digitales. Todo esto es independiente de la Argentina y su coyuntura particular. América latina sigue siendo una región de oportunidades”, dice Lorena Suárez, responsable de la Comisión de Research de la Asociación Argentina de Capital Privado, Emprendedor y Semilla (Arcap) y Venture Capital manager en Grupo Supervielle.

Lorena Suárez, de ARCAP.

“Hay un trasfondo ideológico o discursivo sobre el que sería muy ingenuo no hacer referencia. Para Macri el emprendedor era un personaje relevante y para el gobierno actual las que son fundamentales son las PyMEs. En el fondo, más allá de lo terminológico, ambos modelos valoran que haya gente dispuesta a asumir riesgos y crear empresas”, dice Santiago Sena, profesor en el IEEM Business School de la Universidad de Montevideo, consultor de transformación cultural y exdirector de Emprendedores de la Ciudad.

“El hecho de que no sean tapa de diario todos los días no quiere decir que estén dejados de lado. El nuevo gobierno primero tuvo que entender la dinámica del ecosistema, tener una inducción, y estamos a disposición”, opina Cruz, para quien es momento de que la idea de PyME tradicional rote hacia una visión más emprendedora. “No es una contra otra, pero se espera que las PyMEs empiecen a cambiar la cabeza para que entiendan esta nueva forma de hacer negocios que las van a llevar hacia algo sumamente positivo”.

A medida que se vuelve a priorizar la figura de la PyME, decae el aliento a esa idea que decía que el emprendedor era el tecnológico que trabajaba desde Palermo y buscaba ser el próximo unicornio. El resultado pareciera ser una nueva valoración hacia otras industrias y con un concepto más amplio que desmitifica la idea del emprendedor cool que tanto ruido supo hacer. A su vez, aporta Mashad, también hay un impulso hacia los emprendedores de menos tamaño: “Los emprendedores que antes se maravillaban con los unicornios se dieron cuenta de que llegar a eso es muy difícil. La figura del emprendedor es más alcanzable porque busca una oportunidad grande pero no ser unicornio. Son emprendedores más ‘a la argentina’. Hay una tropicalizacion del emprendedor de Silicon Valley”.

La versión original de este artículo fue publicada en la edición 316 de Revista Apertura.