El Cronista Comercial

Las canas no molestan

Hasta no hace mucho, tener más de 45 años implicaba quedar fuera del mercado. Sin embargo, la tendencia parece revertirse.

por  CARLOS CONTINO

Socio Gerente en CONA RH

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Las canas no molestan

Los icónicos años ‘90 implicaron una desvalorización de la experiencia laboral por lo que tener más de 45 años equivalía a estar fuera del mercado de trabajo. En este proceso, que se extendería hasta pocos meses, muchas empresas desvincularon talentos que, más adelante, extrañarían. La certificación de procesos, manuales y toda otra herramienta de sistemas de gestión no alcanzaría para reemplazar el conocimiento de las personas que se fueron, y ello implico el correspondiente impacto en los resultados de la misma. Es que se produjeron demoras en lanzamiento de productos, dificultades para retener (hoy fidelizar) talento, menor compromiso y lealtad, aumento de desperdicio (scrap), problemas de relaciones con sindicatos,   fueron solo algunas de sus consecuencias.

El prejuicio instalado era que el talento joven rinde más y cuesta menos que la gente con experiencia.

Quizás parcialmente esto pudiera verificarse, pero estamos comparando peras con manzanas. Lo cierto es que esta decisión tuvo impactos económicos negativos significativos por la pérdida de ese talento experto, y por no contemplar factores vinculados los distintos procesos de  aprendizaje que debe transitar el talento joven, proceso que,  típicamente lleva tiempo, cuesta dinero y hay que disponer  de alta tolerancia al error, entre otros.

Desde hace algo más, las empresas comenzaron a mirar con otros ojos a los "seniors", se empezó a revalorizar la experiencia como una competencia a la cual se está ponderando con mayor énfasis. Las evidencias están en el mercado: en el último año hubo incorporaciones de personal entre 50 y 60 años de edad, especialmente en niveles de gerencia o dirección. En lo que respecta a la categoría especialistas, se observaron que en la industria de Metalmecánica, Siderurgia, Petróleo, Minería, se registraron casos de contratación de ejecutivos en la especialidad de todas las ramas de Ingenieros, también en Recursos Humanos, Administración, Finanzas y Ventas. Inclusive hay empresas de IT que ya buscan para determinadas posiciones personas mayores de 40 años. 

Aquí, además de las competencias técnicas correspondientes en cada especialidad, las empresas encuentran que los seniors son más criteriosos a la hora de establecer sus pretensiones laborales.

Los casos registrados actúan directamente en la línea y/o  como tutores, mentores o roles de adscripto o apoyo, contribuciones ampliamente valoradas por las empresas.

El cine también mostró esta realidad. La pelicula The Intern sirvió para dar cuenta de un fenómeno desatendido que podía agregar valor a las organizaciones: el adulto revalorizado, sólido en competencias aportando experiencia, presencia, y soporte al equipo joven en que trabajaba.

El colectivo de referencia valora y está dispuesto a comprometer algo más que ocho horas de trabajo, mantiene más su fidelidad con la organización y desarrolla un sentido de pertenencia mas rápido y más estable. A su vez, para las áreas operativas, donde factores como la puntualidad, el ausentismo y el respeto son muy valorados, los adultos conjugan estos atributos, además de "defender" la marca para la cual trabajan.

No decimos que las empresas deben incorporar exclusivamente mayores de 50, por favor. Sería absurdo ¿no? Sino que los equipos de  trabajo son más completos, agregan más valor y obtienen mejores resultados cuando se fortalecen con el mix de energía joven y el aporte de la experiencia.

Ambas integran las competencias, en tanto que sus contribuciones empiezan a ser valoradas en muchas empresas.

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