El Cronista Comercial

La macro cruje y la micro sufre

La macro cruje y la micro sufre

En 2018, el PBI argentino cayó 2,5%. A octubre, según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, los analistas esperaban otro retroceso del 2,9% para este año y del 1,7% para el próximo. La inflación promedio proyectada en 2019 es 59,7% y 41,7% en 2020. Previsiones a tono con las del Fondo Monetario Internacional (FMI), protagonista central del ajedrez financiero que deberá jugar el próximo gobierno: caída de producto del 3,1% este año y 1,3% el próximo, con un índice de precios avanzando 54,4%, en un caso, y 51% en el otro.

La macro cruje y la micro sufre. A septiembre, el consumo masivo –medido en unidades y cantidad de transacciones– había caído 10,4%, según la consultora Focus Market. El mercado automotor cayó 44,85% en 10 meses; terminará siendo inferior a las 450.000 unidades, lo que no ocurría desde 2006. La producción está peor: acumuló un recorte del 33,3%, a 273.164 vehículos. Apenas superará los 300.000, nivel que tenía en 2004. En consecuencia, las automotrices planifican suspensiones hasta bastante entrado el año próximo.

Con la construcción en crisis –cayó 8% en ocho meses, informó el Indec–, el mercado inmobiliario lleva meses virtualmente paralizado: a septiembre, las escrituras en la Ciudad de Buenos Aires registraban 16 meses consecutivos de caída y llevaban, hasta enero, una baja interanual del 44%. Las operaciones con préstamos hipotecarios se retrajeron un 81% como consecuencia del encarecimiento del crédito. Ante la parálisis, el precio de las propiedades, en dólares, se mantiene estable e, incluso, ligeramente a la baja. Esto presiona los valores de los alquileres, aunque su rentabilidad está en mínimos históricos: 2,3% anual, contra el promedio de 2,8% de los últimos años. Incluso así, más propietarios estaban dispuestos a volcarse a este segmento y, así, ampliar su oferta. Los avances de la nueva Ley de Alquileres los haría retraerse.

El mercado inmobiliario no es lo único en lo que pega la suba de tasas: la asfixia financiera llevó a que, en los primeros tres trimestres, creciera 38% la cantidad de empresas que que pidieron la toalla judicial del concurso preventivo y un 40% las que, directamente, fueron a quiebra, según relevó el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) en las justicias comerciales de Buenos Aires (Capital y Provincia) y Córdoba.

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Un petrolero puro y duro, pintado de azul y oro

Nació en el tambo La Martona. Estudió Ingeniería y trabajó como mozo hasta que consiguió una beca. Fue, durante más de 20 años, CEO de la principal empresa del hombre más rico de la Argentina. Fanático de Boca, alguna vez Mauricio Macri lo soñó como su sucesor en el club. Murió Oscar Vicente, 'El Negro'
Por JUAN MANUEL COMPTE

La crisis no respeta tamaños. Arcor, mayor fabricante de caramelos del mundo y principal productor de chocolates de América latina, perdió $ 2610 millones en nueve meses. Otro gigante de las góndolas, Molinos, sumó un rojo de casi $ 1400 millones. Quickfood (Paty), $ 400 millones. Casi todos los sectores están en zona negativa.

Los pedidos de proceso preventivo de crisis –recurso administrativo para aliviar el costo laboral– circularon a más velocidad que el peso. Fate (neumáticos), Coca-Cola Femsa (bebidas), Ribeiro (electrodomésticos), Grimoldi (calzado), algunos de los tantos que, con suerte diversa, lo solicitaron.

Otras, directamente, cayeron en default. O hicieron lo imposible por evitarlo. Garbarino cerró un oportuno acuerdo con los bancos para reestructurar $ 4000 millones, 10 días antes de que el dólar saltara de $ 45 a más de $ 60. Carsa, operadora de más de la mitad de los locales de Musimundo, le transfirió 37 de las casi 50 sucursales que había cerrado a Electrónica Megatone, dueña del resto, y renegocia con los bancos el acuerdo de refinanciación que había cerrado a inicios de año. También Longvie trabaja en enfriar sus problemas financieros. Garovaglio y Zorraquín, licenciataria de los termotanques Rheem, bajó persianas de una fábrica en Catamarca.

Los cierres de plantas y ajustes de personal se repiten, meses a mes, semana a semana, día a día. Arcor –y su controlada, La Campagnola–, Unilever, Ledesma, Massalin Particulares, Kimberly-Clark, Despegar, Loma Negra, 3M, Mondelez, algunas recientes y grandes generadoras de clicks por ese motivo. Por el cepo, hubo u$s 2000 millones en proyectos de energías renovables frenados. Genneia suspendió la construcción de tres parques eólicos, en los que invirtió u$s 300 millones; los retomó recién en la primera semana tras la flexibilización del cerrojo. Por el congelamiento de los precios de los combustibles, las fracturas nuevas en Vaca Muerta cayeron 54% en octubre. Por eso, hubo 1500 operarios parados.

“Si se extiende el congelamiento, afectará la inversión. La relación es directa: una vez que hago un pozo, no queda otra que extraer al máximo”, razonaba un peso pesado del sector. La administración Macri, en fuga, no lo prorrogó. Pero siempre queda latente la posibilidad con qué hará su sucesor. Toma la voz otro empresario, de esos que suelen sentarse en las mesas de los grandes. “¿Si Alberto va a estar condicionado? ¡La economía misma lo condiciona!”, enfatiza.

Cambio de ciclo

“El margen es poquísimo. Hay que recuperar enseguida la confianza que se perdió en las PASO. Ahora, estamos en un limbo, donde no funciona nada”, alerta el hombre, un conocedor, como pocos, de los códigos del poder. Espera que el nuevo presidente haga populismo pour la galerie y, en la práctica, haga cosas opuestas a las que diga. El mito del Neomenem, agitantado, sobre todo, después de las PASO, pese a que no hubo declaración o gesto que permita sustentarlo (más bien, al contrario). “Cómo será 2020 dependerá mucho de la economía. Pero eso no se aclarará hasta que no se sepa a dónde irá. ¿Qué espero? Señales”, retoma el industrial.

Sin embargo, algunas hubo –implícitas y explícitas– de parte de Alberto, El Electo. Desde el 11 de agosto, paso a paso, se consolidó su entendimiento con la Unión Industrial Argentina (UIA), suscriptor clave de su tan mentado pacto social. “Hay un grupo de empresarios que siguen queriendo que los argentinos paguen las cosas 30% más caras que en el resto del mundo", se resigna un perdedor de esa interna en la casa de Avenida de Mayo al 1100.

A 48 horas de su victoria en primera vuelta, Fernández encabezó la reactivación de una fábrica junto al textil Teddy Karagozian. Un par de días después, recibió a Rubén Cherñajovsky, titular de Newsan, quien lo actualizó acerca de los planes a corto plazo de su grupo y le prometió nuevas inversiones. También tuvo presencia destacada en la mesa convocada contra el hambre.

El Círculo Rojo se redefine, frente a un Presidente que puede reconocer muchas caras pero, también, necesita una actualización de contactos en su agenda empresaria: sobre todo, tras los cambios de accionistas -pero, en especial, internacionales- que hubo en muchas empresas durante la década que pasó desde su renuncia a la Jefatura de Gabinete. En tal sentido, necesitó apuntadores en algunas de las audiencias que concedió en el búnker de la calle México, cuentan indiscretos visitantes. En especial, en un sector tan sensible como el de utilities, en el que sigue habiendo movimientos. Nicolás "Nicky" Caputo, el hermano del alma y socio político de Mauricio Macri, se fue -con su socio, Guillermo "Willy" Reca- de GasInvest, la controlante de Transportadora Gas del Norte. La empresa, ahora, quedó en manos de CGC (Eduardo Eurnekian) y Tecpetrol (Techint). TGN es una de las interesadas en el esperado gasoducto de Vaca Muerta, obra vital para el avance del yacimiento pero cuya licitación se postergó hasta marzo, ya con las nuevas autoridades.

El energético no es el único sector que pasó a volar en zona de turbulencias. En octubre, antes de la restricción judicial horaria al aeropuerto de El Palomar, las low-cost llegaron a transportar al 27% de los pasajeros de cabotaje. La "Revolución de los Aviones" fue de las pocas actividades ascendentes del Modelo M. ¿Se sofocará su llama? "No sé cómo va a seguir Flybondi con este gobierno K", se preguntó Julian Cook, ex CEO de esa aerolínea, en su viralizado mensaje a Nuestra Voz, el grupo de WhatsApp que Marcos Galperin (MecadoLibre) y Martín Migoya (Globant) impulsaron para unificar consensos entre más de 220 empresarios.

Si Nuestra Voz nunca llegó a ser un coro armónico y afinado, ahora lo será menos. Algunas se apagan. Otras no dudan en volver a hacerse escuchar en empresariado vernáculo, tras cuatro años de silencio. Acciones de MercadoLibre, la empresa argentina más valiosa en el mundo (u$s 25.000 millones, al cierre de esta edición), y de Globant (u$s 3600 millones), cotizan a la baja y no precisamente en Wall Street. Migoya se perdió el metegol pero ofició de anfitrión –vía videoconferencia desde Nueva York– para la visita que El Electo hizo a la sede de su start-up en ese país. Meses antes, fue noticia la peregrinación de Galperin –quien coronó su apoyo público a Mauricio Macri como fiscal de Cambiemos en los comicios– al búnker de la calle México para rendir armas al nuevo César.

Si Macri quiso que fueran quienes tiraran del carro de a Argentina para sacarla del barro y galopara, finalmente, hacia su destino soñado, los unicornios, ahora, aparecen opacados por la reaparición de viejos jinetes, a los que varios en la administración saliente ven como los del Apocalipsis. Quien acercó a Galperin a Fernández y Eduardo “Wado” De Pedro fue el empresario farmacéutico Hugo Sigman, según contó el propio CEO de MercadoLibre en una entrevista con Jorge Fontevecchia, en el diario Perfil. Sigman, afiliado al Partido Comunista en su juventud, tiene una idea de país muy distinta a la que depositó a Macri en la Casa Rosada. Y los laboratorios no estuvieron, precisamente, entre los winners de la gestión Cambiemos. El Gobierno redujo los precios que el PAMI paga por medicamentos, una de las tantas batallas en la guerra que abrió con el sector en torno a la obra social de los jubilados, compradora del 40% de los remedios que se venden en el país. Otro frente son las patentes, lucha en la que, con el camino de ingreso a la OCDE que se mantuvo, con disciplina, en los últimos cuatro años, la balanza se inclina a favor de los multinacionales. Es un tironeo de cientos de millones de dólares por año.

El cambio de ciclo provocará que inversores varios empiecen a manifestar con hechos su hartazgo hacia la Argentina. Tanto locales (asfixiados o agotados), como internacionales, con paciencia y tolerancia colmadas en sus casas matrices. No faltarán pescadores plácidos con el río revuelto. Se cincela un sello con una W.

Otro motivo de incertidumbre es que el gobierno entrante no es homogéneo. La percepción es que, más allá de las palabras, existirá una tensión interna en la futura administración, muy difícil de disipar. Pocos creen que Cristina Fernández acepte limitar su función a tocar la campanita en el Senado. Hay lugares, como YPF, en los que el nombre elegido reflejará vencedores y vencidos.

Es muy altamente probable que Miguel Ángel Gutiérrez, presidente durante los cuatro años de Macri, deje la empresa. El exCEO de Telefónica puso en marcha proyectos que apuntan a convertirla –a mediano largo plazo– en un player energético integral. Eso incluyó una fuerte inversión en tecnología –y cooperaciones claves, con empresas como Globant y MercadoLibre–, su asociación con GE para consolidar YPF Luz (y su apuesta fuerte por las energías renovables) y el lanzamiento de YPF Ventures, división de venture capital que inyectará fondos en start-ups y cuya primera inversión se hizo, precisamente, en Bird Technologies, fabricante estadounidense de monopatines eléctricos. Los números, de momento, no ayudan a respaldar esa apuesta de largo plazo: en nueve meses, YPF ganó $ 8049 millones pero, por un recálculo de sus activos de gas, cerró el ejercicio parcial con $ 23.023 millones en rojo.

La petrolera es una pieza clave. Por un lado, por lo que significa, en términos del desarrollo de Vaca Muerta: prácticamente, tiene la llave de gran parte de la formación. Pero, también, por lo que pesa, en sí misma, en el sector: vende más de la mitad de los combustibles que se comercializan en el país. Cualquier decisión que, con miras a domar la inflación, se tome, por ejemplo, en cuanto a precios, afectará a la rentabilidad de los demás jugadores de un sector que, en los últimos años, había atraído inversiones por la prometida liberalización del mercado doméstico.


Esta columna forma parte de la Edición 111 Aniversario de La Visión de Los Líeders

Comentarios1
Pendo Rcho
Pendo Rcho 04/12/2019 11:15:48

Los mismos que votaron ala formula FF son los que los van a echar y van a tener que huir en helicoptero y ahi si ya nunca mas, la coalicion peronista actual es identica a la de Fernando DelaRUa y Chacho Alvarez. TIC TAC TIC TAC

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