El Cronista Comercial

La inteligencia artificial no es el futuro; es el presente

por  PABLO BERAMENDI

Director General de Google.

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En 1981, el cantante y guitarrista canadiense Neil Young presentó un disco llamado Re.Ac.Tor (sí, era la época en que los músicos aún presentaban "discos"). Los críticos no le dieron al álbum una recepción demasiado elogiosa, pero todos coincidieron en destacar un detalle: en el dorso (sí, los discos, por ese entonces, eran objetos físicos que tenían un frente y un dorso), había una versión en latín de la plegaria de la serenidad. Aquella que pide "serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar, fortaleza para cambiar lo que sí puedo y sabiduría para reconocer la diferencia".

SERENIDAD, FORTALEZA Y SABIDURÍA

Quienes estamos al frente de empresas, en Argentina, solemos vernos muchas veces condicionados por cosas que no podemos cambiar: turbulencias macroeconómicas, incertidumbres políticas, baja previsibilidad, cambios repentinos en las regulaciones y, como consecuencia de todo eso, serias dificultades para planificar a largo plazo.

Son situaciones que pueden volverse agobiantes, y para quienes reportamos internacionalmente, además, muy difíciles de explicar. Sin embargo, es importante, en esas situaciones, poder reconocer la diferencia entre lo que no podemos cambiar y aquello que sí podemos modificar con decisiones inteligentes y oportunas. Porque sin dudas, más allá de lo incierto que pueda ser liderar empresas en el contexto actual, hay decisiones importantes que podemos tomar en beneficio de nuestras compañías y, sobre todo, de nuestros consumidores.

Hace unos días, Sundar Pichai, nuestro CEO global, instó en Silicon Valley a los más de 7.000 desarrolladores que estuvieron presentes en el último Google I/O a "seguir haciendo magia".

Fue una metáfora fantástica para resumir el efecto sorprendente que tienen en los consumidores los avances que desde Google estamos ofreciéndole al mundo en AI (Artificial Intelligence). Sin embargo, hay que decir también nuestras soluciones son cualquier cosa menos mágicas. Por el contrario, son reales y concretas, y lo que es mejor, muchas de ellas están ahí, al alcance de la mano, esperando ser tomadas.

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL PARA MEJORAR PROCESOS

Constantemente escuchamos a expertos y analistas repetir que la inteligencia artificial es el futuro. Es una frase atractiva y desafiante... pero falsa. Porque la inteligencia artificial no es el futuro. Es el presente. Convivimos con ella más que lo que creemos. Está alrededor nuestro en los productos y servicios que usamos, y está cambiando, hoy, las vidas de todos nosotros como ciudadanos, como personas y como consumidores.

Desde el lado de las empresas, ya hay casos de compañías argentinas que han empezado a usar la inteligencia artificial para mejorar sus procesos y ofrecer mejores productos y servicios a sus clientes, con resultados espectaculares.

Son empresas que han comprendido que machine learning, como se llama a la rama de la inteligencia artificial que permite que las máquinas puedan aprender por sí mismas, es algo accesible, fácil de usar y con la suficiente flexibilidad como para que cada empresa la adapte a sus necesidades.

FOCO, EFICIENCIA Y ACCIÓN

Aplicar las soluciones de machine learning y cloud, entonces, forma parte de lo que sí podemos modificar, incluso en contextos volátiles, y es algo para lo que hacen falta tres principios fundamentales.

Ante todo, foco en el cliente. Machine learning es una técnica que permite hoy anticiparse a las intenciones y necesidades de los usuarios, preservando a la vez su privacidad y haciendo un uso totalmente responsable de la información. Mediante soluciones que permiten predecir con precisión las intenciones de cada cliente, las empresas pueden simplificar las vidas de sus usuarios, ofreciendo el mensaje correcto, a la persona correcta, en el momento correcto.

En segundo lugar, eficiencia. Las empresas que mejor usan la IA en sus negocios son aquellas que reducen costos y ganan efectividad automatizando sus procesos de marketing, de producción, de logística y de ejecución, entre otros.

Y finalmente, la acción. Tanto se trate de encarar desarrollos desde cero como de adaptar algunas de las muchísimas soluciones disponibles, es clave pasar a la acción y aplicar rápidamente machine learning para mejorar los resultados de los negocios. Porque el tren de la IA ya está en marcha y quienes no se suban corren el riesgo de ver pasar los avances de la tecnología desde la quietud del andén.

En Google solemos repetir que lo que nos trajo hasta el éxito presente no es lo que nos va a garantizar el éxito en el futuro. Y creo que eso se aplica a casi todos los negocios.

Vivimos tiempos cambiantes y desafiantes, sin dudas. Pero en medio de la incertidumbre, hay cosas que no podemos cambiar y cosas que no solo podemos, sino que debemos modificar. Es fundamental que, como líderes, tengamos la sabiduría para ver las diferencias.

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