El Cronista Comercial
MIÉRCOLES 17/07/2019

La cábala que se anticipó

 

La cábala que se anticipó

El almuerzo tuvo que ser anticipado, el que ellos cuatro realizan en Bidou, un clásico del centro porteño, cada semana que Boca Juniors juega por Copa Libertadores. Las razones no eran menores: a un integrante del cuarteto, lo esperaba no cualquier viaje: debía acompañar a los jugadores del club rumbo al aeropuerto para, luego, partir hacia Madrid.

Pero el encuentro, inquebrantable desde hace años, se hizo. El martes. A él, asistió Claudio Cesario, presidente de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), uno de los cuatro comensales, que son siempre atendidos –no casualmente– por un mozo hincha de River, Jorge. “Se acuerda de qué comemos y nos reserva la misma mesa”, cuenta. Uno pidió lo de siempre a la hora del almuerzo: un té. Lo hace desde hace años, cuando a una de las tertulias, a las que no se falta, llegó enfermo. Y, como debía consumir algo, pidió una infusión.

Al partido Cesario, lo verá con humo, aunque esta vez será el de un asado en familia y amigos. Y no el de bengalas, como en el duelo de ida, en La Bombonera, al que asistió. “Lo vi bien, tensionado. Me quedé con el gustito amargo por la pelota que le sacó (Franco) Armani a (Darío) Benedetto”, recuerda. Lo ocurrido posteriormente, con las piedras de por medio, hizo que “se fuera perdiendo la carga de la adrenalina”, dice. Y, esperanzado, ya da por sentado un nuevo almuerzo de la línea de cuatro. Atendidos por Jorge, si acepta la derrota. Y ya no pensando en el Bernabéu, ni River. Sino en Dubái y el Real Madrid.

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