El Cronista Comercial

Juguetes con conciencia ambiental

A simple vista son los objetos con los que los niños juegan, desarrollan determinadas capacidades y se entretienen, pero a ciencia cierta, aunque parezcan solo cosas de chicos, generan un impacto ambiental

Locales: quiénes apuestan en el segmento, en qué nivel está la rentabilidad y auge del e-commerce

En su mayoría, los juguetes tienen como principal materia prima al plástico (derivado de combustibles fósiles como el petróleo) y el funcionamiento de muchos está sujeto al uso de pilas que recargables (secundarias) o no (primarias),  están compuestas metales pesados como el mercurio, cadmio, plomo, níquel o litio, entre otros elementos tóxicos.

De acuerdo a la ambientalista Greenpeace, el 30% de su contenido son materiales que causan daños sobre la salud humana, (desde fallas respiratorios hasta enfermedades como el cáncer, y el medio ambiente y sus recursos naturales al terminar vertidos sobre el suelo, el aire y el agua. De ahí que al agotarse su vida útil, deben contar con una gestión y disposición final adecuadas.

No se trata de un problema menor tomando en cuenta que solo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la única con legislación propia al respecto (la Ley 5.991, sancionada en 2018, que establece que las pilas en desuso son residuos sólidos urbanos sujetos a manejo especial), cada año se descartan 40 millones de pilas y baterías, según los datos que maneja a la fecha el Observatorio Ambiental de la Defensoría del Pueblo. 

Siendo este el contexto, en respuesta a esta problemática, así como "al gran desconocimiento de la población hacia las energías renovables y la escasa salida laboral en áreas que no están relacionadas con la vitivinicultura" en Cafayate, en la provincia de Salta, al noroeste de la Argentina,  la empresa Ser Verde creó una línea de juguetes de madera propulsados por la energía solar. 

"Se emplea el uso de paneles solares disminuyendo o reemplazando el uso de pilas y se reemplaza el uso de plásticos o materiales sintéticos por madera, creando así juguetes totalmente ecológicos", apunta a El Cronista Sebastian Groll, ingeniero en el Energías Renovables, socio fundador y actual gerente de esta compañía dedicada al diseño e implementación de sistemas de energías limpias, eficiencia energética y arquitectura sustentable. 

Con este proyecto, Ser Verde se convirtió en una de las ganadoras de la segunda entrega del concurso nacional Proesus, de la Secretaría  de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación. "Nuestra propuesta de fabricar juguetes de madera a energía solar nace a principios de 2017 y lo que nos llevó a materializarla fue el interés y el apoyo de la gente al darse a conocer la idea luego de ser uno de los 15 ganadores del Proesus", cuenta Groll acerca de su nuevo emprendimiento.  

¿Por qué apostaron por la energía solar? ¿Y por qué aplicarla a juguetes sustentables?

Al respecto, responde: "Apostamos por la energía solar porque ya teníamos experiencia en esa área y por la localización geográfica donde nos encontramos. Los Valles Calchaquíes son un área rica en energía solar, ya que el sol brilla casi todo el año sobre nuestro cielo".

Ese poder del sol incorporado, en este caso, a juguetes no solo resuelve o da una respuesta al problema de la contaminación, evitando o reduciendo el uso de pilas y plásticos, sino que es un camino didáctico para permear con un tinte ambiental a la educación desde las edades más tempranas. Desde Ser Verde consideran que la que impulsan es "una oportunidad para adentrar a los niños, jóvenes y a sus familias en el conocimiento de las energías renovables, empezar a acostumbrarse y familiarizarse con ellas y sus ventajas, y así a crear conciencia y promover su uso y desarrollo".

"No sabía que existían juguetes solares. Yo vivo en el partido de la Costa y en el verano tengo muchísimo sol entonces sin dudarlo los compraría porque sé que no se me van a descargar y que los voy a poder utilizar", comenta Katherine Villavicencio, periodista y  mamá de Gabriel Ignacio, de 3 años, ambos habitantes de la ciudad de San Clemente del Tuyú.  

Ella tiene claro el daño que acarrean las pilas en desuso mal manejadas o sin un correcto tratamiento post consumo así como costo e impacto que tienen en el Excel de su economía familiar. 

"En Navidad, le compramos a Gaby un carro de Transformers porque estaba en oferta. Salió en $ 1600 cuando en realidad costaba como $ 3000. Aparte de que es caro ocupa ocho pilas, dos para el control remoto y seis para el auto y me habrán durado dos semanas a lo mucho porque cuando son juguetes para niños y no tienes el cuidado de dejar apagado el artefacto, así sea que no lo estés ocupando, se te van consumiendo las pilas. Se gastaron y no he vuelto ni pienso volver a comprar ni las recargables porque es la misma historia: son carísimas, sale a 210 pesos cada una  y las no recargables, aproximadamente 20 o 25 pesos por unidad, dependiendo de la marca. Es una fortuna", expresa. 

Los valores de la línea de juguetes de madera de Ser Verde oscilan entre los $ 600 y los $1.100. Todos los modelos, explica Groll, tienen un pequeño motor conectado a una celda solar que al contacto con el sol genera los diferentes movimientos en el juguete: que las hélices del helicóptero giren o que el auto de carrera comience a rodar. 

Un movimiento que también esperan se dinamice en el campo de los emprendimientos vinculados a las renovables. Si bien Groll opina que mundialmente hay una mayor conciencia e interés hacia el cuidado del planeta y el uso de energías limpias, en la Argentina, hoy en día, "sea el rubro que sea, cuesta mucho emprender", dice. "Las energías renovables están en auge y desde el gobierno lanzan leyes, resoluciones y subsidios que apoyan este tipo de emprendimientos y proyectos, pero no deja de ser una ardua tarea en la que trabajamos día a día para salir adelante", desliza.

Para Ser Verde este trabajo de empuje implica, como todo lo que apunta y busca estructurarse desde las bases de la sostenibilidad, no solo un enfoque ambiental y económico, sino uno social. En su caso, desde el apoyo y desarrollo de mano de obra salteña. "Nuestra idea es crear los juguetes en los Valles Calchaquíes utilizando materiales de la zona, generando nuestros propios diseños y brindando así oportunidades de trabajo a técnicos, artesanos, diseñadores e ingenieros locales", concluye. 

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