El Cronista Comercial

Especialización, trabajo interdisciplinario y objetivos firmes: claves pymes para venderle al mundo

Especialización, trabajo interdisciplinario y objetivos firmes: claves pymes para venderle al mundo

Post crisis. De esas intensas, con talentos en fuga, a las que la Argentina nos tiene acostumbrados.

Bajo el mandamiento de “conquistar primero el mundo; luego, la Argentina”, cuatro jóvenes ingenieros en un bar de La Plata delineaban en 2003 lo que sería, hoy, uno de los cinco unicornios de bandera albiceleste. “Veíamos que todos se iban y nos preguntábamos qué hacer para que todos se queden”, lanzó Martín Migoya, cofundador de Globant, tras alzarse con el premio al CEO del Año, entregado en noviembre por El Cronista, Apertura y PwC. La compañía, proveedora de servicios de IT que emplea a 12.000 personas y tiene 40 oficinas en 16 países, es la prueba de que, aun en la adversidad, el país puede alumbrar empresas de escala global.

Martín Migoya, de Globant, CEO del año

Jugadores de la talla de Globant y MercadoLibre, la compañía argentina mejor valuada, se convierten en un norte para emprendedores y dueños de pymes. Pero el camino no es sencillo, se sabe. Incertidumbre, presión fiscal, aumento de costos y demoras en los pagos, además de los constantes cambios en las reglas de juego, se combinan en un cóctel capaz de dinamitar ilusiones. Sobre todo, y con esta coyuntura, las de aquellos que se desenvuelven en sectores como el manufacturero.

Cifras poco alentadoras

La foto actual da cuenta de cifras poco alentadoras que son necesarias revertir: entre 2009 y 2018, unas 2000 compañías industriales, dos tercios de ellas pymes, dejaron de vender al exterior, de acuerdo al último reporte Las pymex regionales, elaborado por la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA). El año pasado, solo 6631 firmas pertenecientes a ese sector, entre micro, pequeñas y medianas, realizaron envíos al exterior. 

Asimismo, la base exportadora de las pymes industriales se contrajo más de 30% entre 2007 y 2019, según la Fundación Observatorio Pyme.

No hay dudas de que en el primer lustro de esta década, el atraso cambiario y la sobrerregulación del comercio exterior impactaron negativamente sobre el desempeño de las pymes. Y, de 2016 a esta parte, una mayor competitividad cambiaria y la simplificación de los trámites no fueron suficiente para hacer frente a la alta volatilidad del tipo de cambio ni a las limitaciones al crédito.

“La cantidad de pymes exportadoras dejó de caer y hubo un leve repunte de las ventas al exterior. Pero la recuperación es y seguirá siendo muy lenta. De aquí en más, con mayores restricciones en el mercado de cambios, se dificultará la operatoria de estas firmas”, prevé el economista Marcos Cohen Arazi, investigador de Ieral.

El rol clave de la especialización

Con este marco de fondo, y para dar batalla a las fluctuaciones vernáculas, para las pymes, principal generador de empleo privado del país, recuperar mercados externos se convierte en un must a la hora de impulsar crecimiento. Y, en ese sentido, la búsqueda de nichos y la especialización juegan un rol clave.

El joven ingeniero agrónomo Laurentino López Candioti, al frente de Establecimiento La Rosalía, el primero de Entre Ríos en ser autosustentable de energía a través de paneles solares, lo sabe. El tambo, que espera cerrar el año con una facturación de $ 70 millones, produce unos 370.000 litros de leche al mes, cuyo 60% se destina al exterior.

“Somos el primer tambo del país que tiene la certificación para llegar a la Unión Europea. Cualquier empresa láctea que pueda exportar a esos mercados, necesita nuestra leche certificada. A través de nuestro cliente principal, San Ignacio, que produce dulce de leche con nuestro insumo, llegamos a los 19 países en cuatro continentes que exporta, incluyendo el queso azul a Rusia”, se jacta.

En línea, el ejecutivo adelanta que busca ampliar la exportación a nuevas plazas, mientras se encuentra a la búsqueda de otras certificaciones, como la orgánica.

Interdisciplinarios e inclusivos

De eso se trata. De agregar valor. De trabajar con equipos interdisciplinarios e inclusivos. Y de barajar de nuevo, cuando es necesario.

“Siempre aconsejo la tolerancia a la frustración y la perseverancia. Tener en claro cuáles son los indicadores para monitorear el negocio y saber que, aunque por un periodo determinado las cosas no resulten, si se trabaja con el foco puesto en el plan diseñado, los resultados suelen acompañar”, recomienda el abogado belga Wouter Van Landeghem, fundador de Fanbag, la compañía dedicada a los regalos de experiencias que factura $ 200 millones, ya opera en Paraguay y planea el desembarco en nuevos países de la región a partir de 2020.

Fanbag

Solo podrán crecer los sectores en los que haya competitividad fuerte, y dependerá del esfuerzo empresarial individual en calidad e innovación”, agrega Cohen Arazi.

Como viene haciendo desde hace 30 años Vetanco, un laboratorio que desarrolla productos para la salud animal que emplea a 220 personas en la Argentina. “Apuntamos a ser un jugador mundial”, asegura Jorge Winokur, quien comanda esta firma que tiene filiales en Brasil, Uruguay, Panamá, Colombia y México, distribuidores en 40 países y produce mediante joint ventures en Hungría y por contrato en China.

Mantenerse siempre firme en los objetivos”, añade, en línea, Alberto Arizu (h.), CEO de la bodega Luigi Bosca, que vende el 60% de su producción a los Estados Unidos, Inglaterra, Canadá, Brasil y China, entre otros países.

Sello argentino en cámaras hiperbáricas que llegan a Kuwait; chía a la India; helado patagónico a Israel; arroz orgánico a Japón y tecnologías médicas a China ya son una realidad.

El mundo abre muchísimas oportunidades que las pymes locales pueden -y deben- aprovechar.


Esta nota forma parte de la Edición 111 Aniversario de La Visión de Los Líderes

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