El Cronista Comercial

Delegar, insumo clave del empowerment

Existe una díada para traccionar un equipo con éxito: la habilidad para comunicarse con otros y aprender a encomendar tareas que antes realizaba uno mismo. Viviana Fonseca, al frente de Tesacom, comparte sus tips. “Los empleados esperan conocer cuál  es el rumbo de la firma y es responsabilidad del jefe transmitir qué marca la brújula.

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Los cargos directivos son un desafío, no solo por la dedicación que demandan, por la exigencia en la toma de decisiones o por el conjunto de responsabilidades que representan; son un reto, particularmente, porque implican vincularse con personas, en especial para trabajar de forma mancomunada para alcanzar un objetivo compartido. Los perfiles de los líderes son variados y han sido analizados por incontables académicos y especialistas. Sin embargo, puede destacarse una díada clave para traccionar un equipo con éxito: la habilidad para comunicarse con otros y aprender a delegar. “Trato siempre de explicar a todos el porqué, porque cuando la gente te entiende, está con vos y eso se replica en todos los niveles", plantea Viviana Fonseca, CEO de Tesacom, una empresa de soluciones de comunicación, con foco en internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés).

Embajadores culturales

Si la empresa es un organismo vivo, la capilaridad es imprescindible para alimentar cada una de sus partes. Y la ejecutiva no está sola en la tarea: para poder llegar a cada miembro de la compañía, cuenta con el apoyo de los mandos medios, “embajadores” que la ayudan a transportar a cada sector la cultura, los valores y las metas a alcanzar. 

“Uno puede definir la estrategia y que se derrame como una cascada, pero el resto sucede de abajo para arriba, es la única manera de que el cambio sea sustentable”, resume, al tiempo que recalca que no es cuestión de "juntar votos" y lograr un convencimiento forzado. En el management se trata de generar consenso en pos de la mejor opción. La colaboración de estos referentes es necesaria, pero incorpora un nuevo reto: delegar.

“Me resulta difícil, quizás por un tema de personalidad, pero he ido aprendiendo y evolucionando", admite Fonseca. Y revela cómo libró esa pelea consigo misma: “Tiene que ver con que uno a veces no se sienta a definir hasta dónde delegar y es una cuestión que hay que dirimir, porque, cuando tenemos la tranquilidad de que el otro sabe qué se espera de él, deja de ser una complicación y el camino se allana”. 

Eso sí, para que el mecanismo funcione, los engranajes deben estar aceitados. Para ello, delegar ha de ser una labor planificada: "El error es esperar a que el otro haga todo exactamente como lo hace uno, hay que aprender a elaborar eso, prepararse y trabajar en la ejecución”. 

Cuando se cede el poder, es porque se lo deposita en un tercero, de ahí un término muy escuchado últimamente: empoderar. De acuerdo con la ejecutiva, los empleados esperan conocer cuál es rumbo de la empresa y es responsabilidad del jefe transmitirles qué marca la brújula. "Si uno quiere empoderar debe tener en claro el destino, de lo contrario, las acciones pierden sentido y el objetivo se diluye". Otro cimiento que sostiene el empoderamiento es el accountability, es decir, trabajar sobre la responsabilidad que le cabe a cada individuo como pieza de ese sistema vivo, una vez más, el rol del CEO va de la mano de los mandos medios, "pues para sostener la estrategia deben no sólo ser referentes y estar compenetrados con su puesto, sino también con sus aspiraciones futuras; por eso es importante elaborar de forma conjunta un plan de carrera, eso los estimula y les otorga sentido de pertenencia y perspectiva". 

Empowerment y accountability integran entonces una fórmula win-win, ya que los empleados se ven involucrados, favoreciendo la retención de talentos, batalla no menor para los departamentos de Recursos Humanos ante perfiles de profesionales nómadas. "Consideramos que es importante que la gente se sienta orgullosa de la empresa y de su actividad dentro de la misma. Fuera de un ambiente bueno y excelente sueldo, es fundamental que considere que lo que hace deja una huella, es más que ser parte de un proceso, es sentirse dueños", enfatiza Fonseca, quien lleva las riendas de esta pyme con fuerte presencia regional y que en la Argentina está integrada por 70 personas.

Multitasking

Sobre el puesto que ocupa, donde las mujeres son minoría, particularmente en el caso de firmas con orientación más "dura", como en tecnología; Fonseca reconoce que su gestión no está condicionada por el género, pues en Tesacom las oportunidades siempre han sido equitativas. 

Si cabe hacer una mínima distinción, reconoce que una faceta más femenina ha de ser la practicidad, rasgo que prevalece en ella, en especial, a la hora de hacer uso eficiente de un bien tan escaso en las organizaciones como es el tiempo. 

“Quien entra en mi oficina se tiene que ir con una respuesta o sabiendo que pronto va a tener una. No me gusta estar procrastinando la toma de decisiones", señala. "Las mujeres tenemos muchos sombreros, me jacto de ser multitarea, pero no en simultáneo, sino una tras otra, para poder enfocarme", matiza y se atreve a admitir: "No soy nativa digital, por eso, para no distraerme, trato de tener conducta; y eso se traslada a las reuniones, donde los celulares quedan a un lado. A veces, ser multitasking puede ser contraproducente". 

Para quien está en un cargo directivo, Fonseca aconseja "siempre dar un poco más de lo que el puesto requiere, ese plus, ya sea que tenga que ver con la función o no, da un valor increíble". Su sugerencia nace a partir de una charla que tuvo con su antecesor, José Sánchez Elía, una persona muy querida que falleció a fin de 2017. "Un día me encuentro en un pasillo con José, quien fue como mi mentor; y me pregunta: '¿Qué te parece que podríamos sumar a la empresa?'. Yo sugerí implementar un programa sobre los valores a desarrollar. En ese momento fue algo inesperado para él, pero enseguida se enganchó con la idea, pues involucraba una mirada no solo de negocios, sino con una concepción holística".  

Por otro lado, resalta que el incentivar una cultura entrepreneur es sumamente importante, así como también lo es confiar en uno mismo y en el sentido común. Al respecto, delinea un breve perfil sobre el ADN del CEO albiceleste: "El hecho de que los argentinos estemos acostumbrados a trabajar en la incertidumbre nos hace más innovadores frente a determinadas circunstancias. Tenemos una gimnasia especial para adaptarnos y reponernos de situaciones adversas". Así, en el gen nacional, se combinan la creatividad y la resiliencia en una sinergia muy positiva para quienes afrontan el desafío de liderar en empresas donde conviven diferentes perfiles y generaciones y que están insertas en contextos altamente cambiantes.  

El semillero y la brecha generacional

En Tesacom cuentan con dos programas para incorporar talento joven. Uno de ellos es el de jóvenes profesionales, que se ha vuelto un común denominador en las empresas actuales y que apunta al desarrollo y apoyo de quienes recién se insertan en el mundo laboral, sean universitarios o bien estén cursando una carrera de grado. Distinta es la iniciativa que comenzó a implementarse en 2017 a partir de un convenio con el Gobierno de la Ciudad: un plan de prácticas profesionalizantes para escuelas técnicas. "Incorporamos 20 alumnos del último año de tres ENET de Capital. La idea es que, en los 4 meses de trabajo, entiendan que los procesos incluyen equipos y que cada acción que realizan tiene un impacto. Es importante que aprendan a enfocarse en los resultados y que desarrollen la disciplina que demanda un empleo", explica Fonseca. Y se explaya: "Si bien representa una primera aproximación al ámbito laboral, los chicos son tratados como profesionales y reciben una responsabilidad específica que es acorde a su edad, capacitación y posición. Desde ya que están muy bien acompañados y son guiados en este nuevo aprendizaje". "Queremos formar un semillero de gente joven a la que realmente le interese ser parte de la compañía", manifiesta la CEO. Y sin dudas ese interés se ha logrado, pues son muchos los participantes de ambos proyectos que luego continúan luciendo la camiseta de Tesacom, que, con 20 años de trayectoria, ha desembarcado con su expertise en Chile, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay. 

El compromiso e intercambio que generan estas propuestas dentro de la organización, hacen que la brecha generacional se desdibuje por completo. "No sentimos que haya una distancia, indistintamente de las edades de sus miembros, la empresa fue siempre muy innovadora, dispuesta a oír ideas disruptivas; se abrió al teletrabajo", señala Fonseca. Y argumenta: "Nació vendiendo teléfonos satelitales y hoy está a la vanguardia tecnológica. Si hubiésemos seguido con ese primer producto estaríamos estancados. Hoy vendemos soluciones y IoT, medición de electricidad, aplicaciones de software, desarrollo de hardware y equipos, ofrecemos servicios de localización y monitoreo de activos, telemetría, entre otros". 

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