El Cronista Comercial

A 30 años de la caída del muro de Berlín, el mundo cambió; la Argentina no

El hecho tuvo un impacto político y económico global y transformó a Alemania en una potencia. Nosotros seguimos teniendo las mismas crisis de siempre. Basta con repasar las principales tapas de los diarios domésticos de la época para comprobar que el país repite su historia de manera inexorable.

(FILES) This 10 November, 1989, file photo shows thousands of East Berliners crowding atop the Berlin Wall near the Brandenburg Gate (background). The same day, Gunter Schabowski, the East Berlin Communist party boss, declared that starting from midnight, East Germans would be free to leave the country without permission, at any point along the border, including the crossing-points through the Wall in Berlin. AFP PHOTO ANDREAS VON LINTEL

(FILES) This 10 November, 1989, file photo shows thousands of East Berliners crowding atop the Berlin Wall near the Brandenburg Gate (background). The same day, Gunter Schabowski, the East Berlin Communist party boss, declared that starting from midnight, East Germans would be free to leave the country without permission, at any point along the border, including the crossing-points through the Wall in Berlin.    AFP PHOTO                 ANDREAS VON LINTEL

Si hay un país que supo salir de la grieta, signada por la ola bipolar de la post guerra, es Alemania. Mañana se cumplen 30 años de la histórica caída del muro de Berlín, un hecho que generó un alto impacto político y económico global y transformó al país germano en una potencia europea, tras atravesar nada menos que dos guerras mundiales.

Al punto que Alemania se convirtió en el ejemplo a seguir, incluso por el kirchnerismo. Fue la propia Cristina Kirchner quien en 2007 revelaba durante la campaña presidencial su aspiración de seguir el modelo alemán.

El FMI aprobó el 'stand by' para la Argentina por u$s 1400 millones", tituló El Cronista hace 30 años.

Pero en la Argentina no hubo milagro y, mucho menos, capacidad de integración entre los polos opuestos de la sociedad. El PBI per cápita de este año, a dólares corrientes, es de 9990, mientras que el de Alemania ronda los 46.500. "Es 4,66 veces más grande", explica Esteban Domecq, director de la consultora Invecq.

Según agrega el economista, el PBI per cápita en 1989 en Alemania del Oeste, a dólares corrientes, era de 16.232. En el país, alcanzaba los 4387 en 1988 y luego descendió a 2780 con la hiperinflación. Aunque Domecq destaca que es difícil comparar a los países desarrollados, que tienden a crecer menos, con los emergentes como el nuestro, que debería crecer más.

Con todo, basta repasar los títulos de los principales diarios domésticos entre el 9 de noviembre -fecha en la que se inició la destrucción de ese bloque monstruoso de 155 km de extensión- y los días siguientes para comprobar, una vez más, como la Argentina está condenada a repetir su historia de manera inexorable.

"El dólar supera los 800 australes", reza otro de los titulares enormes del 9 de noviembre de 1989.

Eran tiempos en los que gobernaba Carlos Menem. El riojano -que había ganado la elección el 14 de mayo con el 49,3% de los votos- tuvo que asumir el 8 de julio de manera anticipada, tras la hiperinflación del 3.000% anual que le dejó Raúl Alfonsín. El ministro de Economía de su primer año de gestión era Néstor Rapanelli y Michel Camdessus, el jefe del FMI. Ya entonces teníamos relaciones carnales con el organismo.

"El FMI aprobó el "stand by" para la Argentina por u$s 1400 millones", dice un título de El Cronista de noviembre de hace 30 años. ¿Le suena conocido?

Hay más: "El dólar supera los 800 australes", reza otro de los titulares enormes. "La UTA extendió la huelga por tiempo indeterminado", se anuncia en otra tapa. "Estudian un impuesto para recaudar u$s 500 millones", se lee por esos días en varios medios. La historia sin fin.

En el país, el PBI per cápita de este año, a dólares corrientes es de 9990. El de Alemania ronda los 46.500

Sin dudas, el psiquismo de los argentinos debe ser de amianto para poder soportar esta tendencia a la repetición que padece la Argentina desde hace más de 80 años. Crisis políticas o financieras, bancarias, inflacionarias, de deuda y de todos los pelajes retornan de manera impiadosa cada década para despertar las peores de nuestras pesadillas. Y aunque los economistas suelen arracimar infinitas causas para explicar este doloroso castigo cíclico, no alcanza. Habría que recurrir a otra disciplina para entenderlo: "Vocación por el pensamiento mágico, por la negación y la desmentida, ausencia de normas y falta de una identidad colectiva", son las bases del mal que aqueja a la Argentina, según suele decir el psiquiatra y psicoanalista, José Eduardo Abadi. Por eso, hasta que la sociedad no logre superar con esfuerzo estas trabas, la Argentina seguirá presa de su propio muro.

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