La caída de la minera de carbón "más rentable" de China

Su declive muestra los peligros de un endeudamiento imprudente por parte de empresas estatales

Hace menos de una década, Yongcheng Coal and Electricity Holding era una de las energéticas más famosas de China. Como disponía de amplias reservas de carbón de alta calidad en sus minas en la provincia de Henan, los bancos (estatales) estaban ansiosos por darle crédito barato. En 2013, sus ingresos anuales sumaron u$s 19.500 millones.

"Éramos la mina de carbón más rentable con los salarios, más altos de la nación", reconoció un alto ejecutivo.

Una dramática caída le dio un vuelco a todo eso. La ciudad de Yongcheng, donde tiene sede el grupo, está hoy llena de edificios a medio construir y en ruinas. Los atribulados trabajadores de la empresa, muchos de los cuales llevan meses sin cobrar, empezaron a envasar y vender harina para llegar a fin de mes.

Pero los problemas de Yongcheng no adquirieron importancia nacional hasta el mes pasado, cuando la empresa incumplió con el pago de bonos por valor de u$s 460 millones.

Ese acontecimiento perturbó el mercado de deuda pública de China, de u$s 15 billones, el segundo más grande del mundo, y desencadenó defaults en otras empresas controladas por el Gobierno.

La caída de Yongcheng se debió a la debacle financiera de su compañía matriz, Henan Energy and Chemical Group (HECG). HECG obligó a la minera de carbón a emitir bonos, cada vez, más caros y pedir préstamos al sector bancario (menos regulado), en un momento en que el entorno crediticio general se endurecía.

Eso llevó a Yongcheng, que sus banqueros consideraban un prestatario de bajo riesgo, a convertirse en una propuesta mucho más arriesgada.

Los problemas se remontan a hace más de una década, cuando HECG lanzó una nefasta expansión hacia los productos químicos derivados del carbón. La aventura le valió un lugar, en 2011, dentro de la lista Fortune 500, de empresas más grandes del mundo.

HECG tenía el propósito de convertirse en "una compañía minera de carbón de clase mundial", dijo Chen Xiang'en, presidente del grupo en ese momento, sobre su giro hacia los productos químicos de alta gama. Esto, eventualmente, le provocaría grandes pérdidas.

Conforme se agravaban sus problemas en el mercado de los productos químicos, HECG tuvo problemas para pagar sus préstamos bancarios. Como resultado, recurrió al incipiente mercado de bonos de China, donde recaudó u$s 9100 millones en los últimos cinco años, según registros públicos.

"Pagamos un precio por expandir nuestra presencia sin tener en cuenta la rentabilidad", dijo un gerente de alto nivel de HECG.

Con el propósito de reforzar sus finanzas, HECG comenzó a presionar a Yongcheng, su subsidiaria con mejor desempeño, para aprovechar los mercados de bonos. Yongcheng levantó u$s 10.000 millones en deuda desde 2018, a un interés del 6 por ciento.

Pero Yongcheng también recurrió a préstamos fiduciarios más costosos —préstamos fuera del balance general de los bancos y otras instituciones financieras—, con tasas que oscilan entre el 6,5% y el 7,5%. Según personas directamente familiarizadas con las actividades de recaudación de fondos de Yongcheng, una parte significativa de este dinero tomado con deuda se usó para pagar las deudas de HECG.

Yongcheng no les comunicó esto a sus inversores. Les decía que estaba recaudando efectivo para reponer el capital de trabajo o pagar su propia deuda. La Asociación Nacional de Inversionistas Institucionales en el Mercado Financiero de China, un organismo regulador, acusó el mes pasado a cuatro de las aseguradoras de bonos de Yongcheng, su auditor, una agencia de calificación y HECG de violar las reglas del mercado de capitales.

Algunos acreedores de Yongcheng dicen que sabían que la minera estaba sosteniendo a HECG, pero asumieron que el Gobierno provincial de Henan respaldaría a ambas compañías, debido a su importancia estratégica para la economía local, la cual depende de las exportaciones de carbón y harina. Pero no anticiparon la pandemia de Covid-19.

Las esperanzas de un rescate total por parte de Henan se están desvanecen, conforme el Gobierno provincial tiene dificultades con su propio déficit fiscal creciente.

Desde el default de Yongcheng, más de 260 EPE suspendieron las emisiones de bonos. Las que continuaron tienen que pagar tasas más altas.

Para muchos empleados que están sufriendo penurias, la caída de Yongcheng fue una experiencia humillante.

"Hace 10 años podía ganar Rmb 12.000 (u$s 1850) al mes, cuando mis amigos de otras compañías ganaban menos de Rmb 2000 (u$s 307)", dijo un ingeniero de Yongcheng que estuvo en la empresa 15 años, pero que no cobró durante seis meses.

Ahora, vende harina para ganarse la vida. "No tengo idea de cuándo cobraré de nuevo", se preocupa.

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