El Cronista Comercial

Caballito en clave premium

Con 60.000 metros cuadrados en desarrollo en la mejor zona de ese barrio, el estudio Azcuy aspira a crear marca y posicionarse en diseño. "Quien tiene una propiedad siempre tendrá dólares" dice su fundador.

Caballito en clave premium

Con Caballito como base de operaciones, el estudio Azcuy se expande en el barrio, especializado en el segmento premium. En el show room de Donna Terra, el edificio de 21 pisos del estudio que se erige sobre la avenida Pedro Goyena (cuya inversión demandó u$s 30 millones), aseguran que los pocos metros cuadrados que quedan sin vender cotizan a nada menos que u$s 5000, valor que en el mercado local definitivamente encuadra en la citada categoría.

"Sintonizamos con Caballito en general y con Pedro Goyena en particular", enfatiza Gerardo Azcuy, socio fundador y director general del estudio durante la presentación del proyecto, ubicado al 1700 de la avenida mencionada, una de las más cotizadas de la zona, que cuenta con tipologías de dos a cinco ambientes, de 60 a 360 m2, que según la empresa están valuados desde u$s 230.600 las unidades más pequeñas hasta dúplex de más u$s 1 millón. Y hace referencia a la publicidad boca a boca, producto de la presencia sostenida en el barrio en el que también se encuentra el estudio. 

De hecho, una maqueta de Caballito aparece en el show room salpicada con colores que señalan los distintos emprendimientos del estudio en diversas calles de la zona –Beauchef, Directorio, Juan B. Alberdi, Valle, Senillosa. Son inmobiliarias del área las que, dice Azcuy, le acercan los predios donde finalmente la firma lleva a cabo sus proyectos. En concreto, hoy, tienen 60.000 metros cuadrados en desarrollo.

Más allá de la fidelidad –casi devoción—que buena parte de los vecinos siente por Caballito y que los lleva a mudarse siempre dentro de los límites del barrio, el desarrollador explica que también se trata de una zona aspiracional, en especial por lo que ofrece en materia de infraestructura escolar y de servicios, y sobre todo para gente que hoy vive en el oeste y sur del GBA. "Hay 50 y 50", expresa, en porcentajes, en relación al origen de su clientela. Según precisa, Donna Terra está vendido en un 91 por ciento. 

Por separado y a coro, el desarrollador y su equipo enfatizan que se trata de un producto premium no sólo por ubicación sino también por la calidad de los insumos –remarcan, por caso, que la grifería es importada desde Alemania donde fabrican especialmente para el estudio-; por el diseño de sus espacios comunes y sus áreas verdes –hablan de una parquización consciente— y por encuadrarse en el concepto que llaman smart living: diseño evolucionado, tecnología con compromiso medioambiental y ahorro energético y full amenities. Asimismo, subraya, se encuentran promoviendo el premio Azcuy, un concurso para que el edificio cuente con obras de arte originales. Todo esto en conjunto, aseveran, resulta determinante para un emprendimiento de alta gama.

Después de llevar a cabo distintos proyectos con nombre femenino –Emma, Isabella, Siena, Helena, Victoria--, Donna es en la actualidad la marca insignia de la empresa, "un homenaje a la mujer", dice el arquitecto. Con esa marca paraguas, desarrolla hoy distintos proyectos: Acqua, Reggia, Magna, Fiore y Vitta. "Comenzamos con el cepo, con el dólar celeste, después atravesamos una primera devaluación, después una segunda y seguimos adelante. Son cinco años en todo el proceso. Atravesamos distintos gobiernos y distintas políticas", describe Azcuy respecto del proyecto Donna Terra, como ejemplo de las diferentes instancias que atraviesa un emprendimiento. "Siempre vas a tener dólares en una propiedad", afirma.

Según explican en el estudio, Donna Terra se puede abonar con un anticipo de entre un 40 y 50% y financiar el saldo hasta la posesión. En el caso de los edificios en pozo, el anticipo es de entre 30 y 40% y también se financia el saldo en cuotas hasta la posesión, período que puede variar entre 24 y 36 meses.

Hay equipo

Azcuy explica que en el estudio ofrecen una propuesta integral que incluye desarrollo, diseño, construcción y comercialización. Más un servicio de pos venta, especializado en ajustes, detalles y, subraya el desarrollador, en fortalecer la experiencia de compra. "La persona de pos venta no tiene el desgaste de la venta", señala en relación a esta tarea.

A la hora de hablar de su estudio, el desarrollador menciona a un staff multidisciplinario que incluye 25 arquitectos, más ingenieros, administrativos y especialistas en finanzas. En este sentido, apunta, aun cuando ocupa el sillón de la dirección general de la empresa, a la hora de liderar también divide tareas con Matías Baldoni, socio y director de Arquitectura, y Martín Gaudino, socio y director de Administración y Finanzas.

"Por lo que me gusta hacer como arquitecto, me hice desarrollador", asevera Azcuy, quien lleva 28 y 15 años haciendo lo uno y lo otro, respectivamente y, en total, unos 200.000 metros cuadrados desarrollados. Arquitecto por la UBA, es fundador y socio mayoritario del estudio. En el primer tramo de su carrera estuvo abocado al proyecto y la dirección de obra. "Comencé en 2005 con un edificio de 500 metros cuadrados. Claro que antes llevaba 50 casas como arquitecto. Después, por el tipo de proyecto que quise llevar a cabo, por sus dimensiones, su calidad y su diseño, entendí que tenía que desarrollar", remata.

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